Policiales

Ordenan excarcelar a dos policías acusados de ayudar a fugar a un narco

Les imputan haber cobrado para sacar de la alcaidía a un preso que cayó con 55 kilos de marihuana. La Cámara Penal dice que el juicio debe seguir con ellos fuera de la cárcel, contra la...

Jueves 03 de Noviembre de 2011

La Cámara Penal de Rosario ordenó que no sigan en prisión dos policías acusados de abrirle la puerta de la Alcaidía Mayor de Jefatura a un narcotraficante mientras sigue la instrucción del juicio contra ellos. Los dos uniformados están presos hace cinco meses y habían recibido en una ocasión la negativa a una medida de sustitución de prisión que ahora los mismos camaristas sí concedieron.

A la excarcelación se habían opuesto un fiscal de Cámaras y la jueza que lleva el caso. Ambos consideran que en su avance la causa judicial no dejó de acumular elementos que demostraban la forma dolosa y extravagante en que se le permitió la salida de la alcaidía a Carlos Manuel Fiordelino el 5 de junio pasado. Algo que además quedó filmado por las cámaras de seguridad del penal.

Fiordelino había sido apresado en Funes en marzo pasado con 55 kilos de marihuana tras enfrentarse en un tiroteo con policías. Tres meses después otros policías quedaron acusados de dejarlo escapar de manera sorprendente y sin mediar violencia alguna. Desde agosto el Ministerio de Justicia de la Nación ofrece 100 mil pesos de recompensa a quien aporte datos que lleven a su captura. Hasta hoy está prófugo.

Con plata encima. La jueza de Instrucción Nº 1 a cargo del caso, Roxana Bernardelli, está convencida de que existió un pago para que se le habilitara la salida a Fiordelino. En el lugar no había daño material que sugiriera una evasión violenta y en el bolsillo de uno de los policías detenidos se encontraron 5 mil pesos.

Al producirse la salida de Fiordelino de la alcaidía fueron detenidos el comisario Fabio Antonio Vega y los agentes Pablo Jorge Lorca y Nelson Andrade. Los imputaron de favorecimiento de evasión, cohecho, violación de deberes de funcionario público y encubrimiento agravado.

En agosto la Sala II de la Cámara Penal, integrada por Juvencio Mestres, Ramón Ríos y Adolfo Prunotto, decidió que Vega y Lorca continuaran detenidos, avalando lo resuelto por la jueza Bernardelli. No así con Andrade ya que, según los camaristas, no mostró signos de inconducta, fue inexperto al llevar apenas un año como empleado policial y no tiene antecedentes penales.

La prisión preventiva. El nuevo paradigma penal postula no acentuar la privación de libertad de las personas imputadas de delitos dado que la situación de prisión preventiva, en el caso de que luego el acusado termine sin pena, equivale a imponer de manera anticipada una sanción sin condena. Es en base a este ánimo que los camaristas pidieron la sustitución de prisión de los dos policías presos. La discusión que se entabla, sin embargo, porque a pesar de que el trámite está en curso los elementos reunidos tienden a ser más fuertes en contra de los sospechados. Y la inquietud de los investigadores es si, en este escenario, los acusados al quedar en libertad o con una prisión domiciliaria intenten eludir el accionar judicial o afectar las pruebas pendientes.

Al respecto, al rechazar la excarcelación de los acusados, la jueza Bernardelli había dicho, en especial de Fabio Vega, que así como ayudó a evadir la Justicia a un detenido como Fiordelino, "con mucha más razón podría intentar eludir la acción de la Justicia en un caso donde él mismo es el imputado".

Bernardelli remarcó entonces que la pena que podía imponerse a los acusados en caso de resultar condenados contempla una pena de cumplimiento efectivo y que eso da una pauta clara de la inconveniencia de interrumpir la prisión.

El argumento insólito. El facilitamiento de la salida de Fiordelino de la alcaidía fue tan evidente que ni la propia Jefatura de Unidad Regional II ni el gobierno, a través de la Secretaría de Control de las Fuerzas de Seguridad, discutieron que se trataba de un hecho escandaloso. En la indagatoria a Vega, que era subjefe de la alcaidía, sus respuestas fueron dignas de asombro. Allí dijo que había sacado de alcaidía al Fiordelino "a tomar aire" y que no lo requisó porque había sido controlado ocho horas antes.

Si bien la instrucción lleva cinco meses, un tiempo prolongado para una causa con presos sin resolución en esa instancia, las demoras encuentran alguna explicación en las medidas de prueba encargadas, que son cuantiosas, y también en los continuos incidentes que las defensas elevan para el beneficio procesal de los acusados, lo que retarda el trámite.

"Adecuado". El fiscal de Cámaras Guillermo Camporini había considerado adecuado el mantenimiento de la prisión a los acusados teniendo en cuenta tanto la gravedad del hecho y el impacto público del tema: se les imputa haber permitido, en su condición de policías, "la evasión de un conocido delincuente vinculado al tráfico de drogas".

Los miembros de la Sala II señalan que en agosto denegaron la libertad a Vega y Lorca teniendo en cuenta que al primero se le secuestró dinero y sería el que daba las órdenes y el segundo por no ser un policía inexperto. Pero en esta nueva ocasión sí piden sustituir su prisión porque no se agravaron los cargos de los acusdos y la situación probatoria contra ellos es la misma por lo que sería "una lucubración abstracta" que la condición de policías de los imputados les pemitirá atentar contra el avance del juicio.

"¿A qué hospital lo llevaban?"

El comisario Fabio Antonio Vega, ex subjefe de la alcaidía, modificó sus dichos en septiembre pasado. Nunca negó haber sacado al señalado traficante Carlos Fiordelino de prisión aunque dijo haberlo hecho bajo coacción. Pero cuando llevaba más de tres meses en prisión habló de los privilegios que tenía Fiordelino en la alcaidía lo que motivó una serie nueva de medidas de prueba que, según fuentes de la causa judicial, implicaban a superiores directos.

Lo más notorio de la segunda declaración del comisario Vega fue decir que Fiordelino, que es un preso federal, no debía estar en la alcaidía de Jefatura aquel día de junio en que se fugó. Según expresó, durante cuatro jueves llegaron a la unidad policial comisiones del Servicio Penitenciario Federal desde la cárcel de Marcos Paz. El propósito era transferirlo hacia ese presidio bonaerense, lo que no se concretaba porque Fiordelino "siempre se enfermaba". La sospecha que deslizó es que las enfermedades del preso no existían y que se aludía a ellas para justificar su permanencia en el penal. Y que eso no se hacía gratis.

"Fiordelino siempre se enfermaba. La guardia no se enteraba de su salida, lo sacaban por atrás, el sargento C. y el agente A., hacia un nosocomio para su asistencia. Esta información se puede corroborar con el SPF y con la constancia de salidas en la administración. Tendrían que averiguar a qué nosocomio llevaban a Fiordelino para su asistencia", dijo Vega.

"Pienso que no estaba enfermo y que se hacía eso para mantenerlo en el penal", agregó Algunas de esas novedades generaron pedidos de prueba ordenados por la fiscal Viviana Baliche. Eso está pendiente todavía.

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