Lunes 25 de Enero de 2010
Once de los 23 presos que se encontraban alojados la tarde de ayer en la comisaría 12ª, en el
corazón de barrio Ludueña, se escaparon tras romper una malla metálica que a modo de ventana
separaba el penal de un patio interno del edificio. Como consecuencia de la fuga masiva, las
máximas autoridades de la Unidad Regional II dispusieron el pase a disponibilidad de dos oficiales
y dos suboficiales que estaban a cargo de la seccional hasta que se determinen sus respectivos
grados de responsabilidad en el hecho. Hasta la medianoche los evadidos no habían sido
recapturados.
Todo ocurrió alrededor de las 16 de ayer. En la comisaría de Pedro Lino
Funes al 200 bis había a esa hora 23 detenidos. Un ruido sospechoso puso en alerta al cabo de
cuarto (un suboficial a cargo del control del penal) que decidió entrar al único calabozo de la
dependencia para ver lo que sucedía. Entonces observó cómo uno de los reclusos intentaba escapar
por el agujero hecho en una malla metálica pero quedaba atrapado en el lugar lesionándose una
pierna. El policía le dio la voz de alto y comunicó lo que ocurría a sus otros compañeros de la
guardia.
A pesar de que desde la comisaría se notificó casi en el acto a la
Jefatura de la UR II y se pidió colaboración a distintas reparticiones de la policía, cuando
los efectivos de la 12ª pudieron controlar la situación ya 11 hombres habían ganado el exterior de
la dependencia.
“Una hipótesis que estamos manejando es que los detenidos, tras
romper la malla metálica que separa el penal del patio haciendo un agujero de unos 20 centímetros
por 40, hayan ganado el patio de la seccional para después trepar a los techos y descolgarse a un
pasillo de viviendas que da a calle Rouillón”, sostuvo un vocero de alto rango.
Acerca de cómo los presos rompieron el mallado metálico, el informante
sostuvo que “en el penal no se encontró ningún tipo de herramienta de corte u otro objeto que
haya podido ser utilizado para eso”, por lo que se presume que quienes lograron huir se la
llevaron consigo.
La misma fuente contó que, apenas conocido el hecho, se dio
participación a todas las fuerzas de calle de la policía rosarina para tratar de dar con los
evadidos, “diez de ellos imputados de robos calificados y delitos contra la propiedad y uno
por homicidio”, aunque hasta anoche no habían tenido éxito en su objetivo.
Así las cosas, durante la tarde se fueron congregando en el escenario
del hecho las máximas autoridades de la policía rosarina, encabezadas por su titular, el comisario
mayor Oscar Barei, y su antecesor y actual jefe de la policía provincial, el comisario mayor
Osvaldo Toledo.
Respecto de la identidad de los presos fugados, el vocero dijo que
“no se van a dar a conocer por orden del juez Correccional número 2, Juan José
Alarcón”, quien está de turno por la feria judicial.
Sin embargo, anoche trascendió que entre los 11 evadidos se encuentra César G.,
un muchacho imputado por un homicidio aunque no se pudieron precisar detalles sobre ese episodio.
Relevos y traslados.En cuanto a las primeras medidas adoptadas por el jefe de la policía
rosarina como consecuencia de la fuga masiva, se supo que se determinó el pase a disponibilidad del
subjefe de la seccional, subcomisario César Vergara, quien estaba a cargo de la dependencia ya que
el titular (comisario Baltasar Manchado) se encuentra de licencia al igual que el Inspector de Zona
2ª, Daniel Díaz. Igual suerte corrieron el sumariante de turno, el cabo de guardia y el cabo de
cuarto que debía controlar el penal, cuyas identidades no se dieron a conocer y anoche seguían en
el interior de la seccional de barrio Ludueña prestando declaración ante los pesquisas de la
División Judiciales en el marco del sumario correspondiente que tratará de echar luz sobre las
responsabilidades de cada uno de ellos.
En la seccional fue designado en forma interina el comisario Miguel Oliva,
quien estuvo a cargo de la Sección Investigaciones de Jefatura.
Barei indicó que los 12 presos que quedaron dentro de la seccional fueron
trasladados y reubicados en otras comisarías de la zona norte de la ciudad después de haber sido
revisados por los médicos policiales y en un operativo que fue observado por los propios familiares
de los reclusos que se habían congregado frente al edficio del penal apenas trascendió la noticia
de la evasión.