Policiales

Omisiones, falsedades y demoras, ejes de la imputación a cuatro policías por la muerte de Bocacha Orellano

Dos cubrían adicionales en el boliche Ming, donde el joven pasó la noche antes de caer al río. Los otros son el comisario y una sumariante de la seccional 2ª.

Jueves 10 de Diciembre de 2020

La investigación sobre la muerte de Carlos “Bocacha” Orellano, el joven que apareció flotando en el río tras concurrir al boliche Ming, dará un paso decisivo con la imputación a cuatro policías que fueron los primeros en tomar contacto con el caso. Dos de ellos cumplían servicios adicionales en el local de La Fluvial y se les reprocha no haber informado de un altercado con patovicas ni haber convocado a otras autoridades tras la caída del muchacho al agua. Los otros son el comisario y una sumariante de la comisaría 2ª, acusados de omitir medidas de investigación.

El llamado a imputativa de los policías fue un reclamo sostenido a lo largo de diez meses por la familia de Orellano. El joven de 24 años era empleado en la fábrica de electrodomésticos Liliana. El 24 de febrero pasado su cuerpo apareció flotando en aguas del Paraná frente al balcón sur del boliche Ming, adonde había ido a bailar la noche anterior. Los efectivos que primero actuaron en el caso fueron citados a una audiencia prevista para este viernes a las 12 que presidirá el juez Nicolás Foppiani en el Centro de Justicia Penal.

Según adelantaron fuentes del caso serán acusados en libertad, aunque es factible que los dos fiscales que actúan de manera conjunta en el caso o los abogados querellantes soliciten alguna medida de conducta a seguir durante el proceso. Les endilgarán delitos propios del mal desempeño de su función, como incumplimiento de sus deberes o el falseado de actas. Mientras tanto el fiscal de Homicidios Patricio Saldutti espera el resultado de estudios complementarios a la autopsia que realiza el Cuerpo Médico Forense de la Corte nacional.

Con la asistencia de los abogados querellantes Salvador Vera e Irina Picard, la familia de Bocacha sostiene que el joven fue sacado a la fuerza del boliche por patovicas y policías. Creen que lo golpearon e introdujeron en una parte restringida al público _se encontraron manchas de sangre lavada y de arrastre en un baño privado del local_ para después, ya inconsciente o muerto, arrojarlo al río. La autopsia realizada en el Instituto Médico Legal no detectó signos de violencia y concluyó que la causa de la muerte es “indeterminada”. Pero la perito de parte Virginia Creimer relevó marcas de golpes y sujeción además de pulmones secos, lo que descartaría una muerte por ahogamiento.

Las cámaras del boliche y de locales aledaños sufrieron alteraciones o dejaron de registrar justo la franja horaria en la que Orellano cayó al agua, horario que se presume entre las 4.30 y las 5 de la madrugada. En función de estos elementos los familiares realizaron sucesivos planteos al fiscal Saldutti para para pedir la detención de quienes consideran implicados en el hecho: los policías Karina Laura G. y su pareja Gabriel N., quienes la noche del hecho cumplían servicios adicionales en el lugar; los empleados de seguridad del boliche Emiliano L., Fabián M. y Graciela A.; y el dueño del local, Guillermo W.

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Las de hoy serán las primeras imputaciones por el caso. Cuatro policías serán acusados de omisiones formales y mal desempeño, conductas que al entender de la familia estuvieron orientadas a desviar la investigación. El efectivo de la Brigada Motorizada Gabriel N., de 38 años, y su pareja Karina G., de 41, por entonces empleada de la Policía de Investigaciones, son quienes cumplían servicios adicionales en el local. La mujer dejó esa noche un reporte manuscrito en la seccional 2ª en el que anoticiaba sobre la caída de un muchacho al agua.

El fiscal Saldutti, según adelantó la Fiscalía en un parte oficial, les asignará a ambos haber “omitido informar la interacción entre los imputados, personal de seguridad del local y el fallecido” en un incidente ocurrido esa madrugada, así como “no dar aviso a la Fiscalía de forma inmediata” sobre la caída del muchacho al río. Para el fiscal, el no haber documentado de forma adecuada su actuación “impidió al personal de Prefectura contar con información necesaria para las primeras acciones de búsqueda y rescate”.

Es por esto que los imputará como coautores de los delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público además de la falsificación de instrumento público agravada. “Desde nuestra perspectiva querellante tuvieron participación en la muerte de Carlos pero en esta oportunidad se ha decidido avanzar en la imputación de delitos que han concurrido con el homicidio”, aclaró el querellante Vera, quien participará de la audiencia.

“Son imputaciones que debieron producirse desde el primer momento y que además deberían acompañarse con cautelares personales porque han obstaculizado la investigación”, opinó. El abogado indicó que la imputación por falsedades obedece a “las distintas versiones que brindaron los actores policiales involucrados. Eso direccionó la investigación del hecho como un accidente ocurrido fuera del boliche, lo que implicó una gran obstrucción a la actividad investigativa”.

En tanto, el comisario y una sumariante de la seccional de Paraguay 1123 que recibieron la noticia de la caída de Orellano al río fueron convocados a la misma audiencia por el fiscal de la Unidad de Violencia Institucional Gonzalo Fernández Bussy. El comisario Pablo Alejandro B. y la empleada policial Brenda Bárbara L. serán imputados del delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público por “no haber realizado de forma inmediata las medidas de investigación libradas por la fiscal de la Unidad de Homicidios Culposos, Valeria Piazza, quien intervino en una primera instancia”.

Según el querellante Vera, la denuncia manuscrita nunca fue protocolizada en la seccional y además “se incumplieron “órdenes de la Fiscalía en cuanto al secuestro de cámaras”. El padre del joven fallecido, Edgardo, contó que mientras buscaban a su hijo un amigo del muchacho se enteró de una presentación en la comisaría 2ª por un chico que “había caído al agua”. La madre y una hermana de Bocacha fueron hasta allí pero les negaron que existiera denuncia alguna. Luego, ante su insistencia, les mostraron una presentación de Karina G. en la que indicaba que había visto “caer al río a un joven”. Era una descripción exacta de Carlos, “como si fuera una foto”, dijo su papá.

“Espero que queden imputados los que encubrieron, ellos también jugaron un papel para la impunidad. Queremos que empiecen a decir cómo fueron las cosas. Encubrieron, desviaron la investigación y se la pasaron denostándonos a mi familia y a mi hijo. Nunca nos pidieron disculpas y nos atacaron por redes sociales”, dijo Edgardo Orellano sobre sus expectativas para la audiencia de este mediodía.

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