Odisea de una familia para trasladar al Heca a un hermano baleado en Ciudad del Este
A Ricardo Galeano Silva lo balearon el 17 de junio. Toda su familia vive en Rosario, por eso decidieron trasladarlo y murió este viernes en Rosario

Sábado 08 de Julio de 2023

La familia Galeano Silva es oriunda de Ciudad del Este, una de las puntas de la triple frontera entre Paraguay, Brasil y la Argentina. Pero desde hace ya varios años los jefes de la familia junto a sus tres hijas mujeres están afincadas en un pasillo del barrio La Lata en el que conviven entre 20 y 30 familias, una especie de pequeña aldea paraguaya cerca del centro rosarino. El cuarto hermano de esas mujeres era Ricardo Galeano Silva, un hombre de 41 años que falleció el viernes a la tarde en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez como consecuencia de un balazo en la cabeza que recibió el 17 de junio en Ciudad del Este en un oscuro episodio y que derivó en su traslado a Rosario. Ayer al mediodía sus familiares estaban reunidos a la espera de que la Justicia argentina liberara el cuerpo para poder repatriarlo a su país. Una verdadera odisea de ida y vuelta para estar todos juntos en el momento final.

“Nosotros trajimos a mi hermano a Rosario porque todos residimos en esta ciudad. Por eso contratamos una unidad de trasladado acá e hicimos todo como marca la ley. No tuvimos suerte que se pudiera salvar, pero lo intentamos”, explicó Alicia, la portavoz de la familia en diálogo con La Capital. Y recordó que Ricardo dejó en Ciudad del Este dos hijas, una de 2 años y otra de 17 que tuvo con una mujer de la cual estaba separado.

La muerte de Galeano Silva se conoció el viernes a la tarde. La información básica sostenía que un hombre baleado el 17 de junio en Ciudad del Este, en la República de Paraguay, y que había sido trasladado a Rosario tras estar internado en la capital del vecino país, había fallecido en el Heca. A partir de las circunstancias relatadas, una usina de preguntas empezaron a inquietar a médicos, fiscales, jueces, periodistas y la propia familia de la víctima. La Justicia Federal, a través del Departamento Investigaciones Federales, ya había abierto una pesquisa para echar luz sobre el porqué del trasladado y posterior fallecimiento del ciudadano paraguayo en la ciudad. Ese expediente abierto en Rosario expone comunicaciones con Interpol y la Dirección Nacional de Migraciones, entre otros organismos, en busca de información precisa.

“Mi hermano tiene un homónimo que es un delincuente en Paraguay. Cada vez que han hecho una consulta lo primero que sale son los antecedentes del otro hombre, pero mi hermano no es un delincuente. Él se ganaba la vida comprando y vendiendo baterías usadas en Ciudad del Este”, explicó Alicia.

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A partir del diálogo con la familia e información de medios de comunicación de Ciudad del Este, la madrugada del sábado 17 de junio Galeano Silva estaba frente a un negocio de esa localidad, en avenida San José y Rafael Barret del barrio Ciudad Nueva, donde había ido a vender baterías. Se quedó allí a tomar unos tragos con unos amigos y mientras el tiempo transcurría apareció un “microtraficante” a vender drogas.

“Es imposible que haya sido para mi hermano porque él no consumía. Además tenía a su cargo a su hija de 2 años por lo que sabía que tenía que estar bien. Después de que se fue esa persona (el vendedor de drogas) llegó otro hombre en moto que, según lo que nos contaron, fue hacia mi hermano y le dijo: «Mirá como te vine a encontrar». Y le disparó en la cabeza”, contó Alicia. Ricardo recibió un disparo sobre la oreja izquierda y el proyectil le quedó alojado en la cabeza.

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Ricardo Galeano Silva murió este viernes en el Heca.

El periplo de ida y vuelta

A partir de ese momento comenzó una verdadera odisea para la familia Galeano Silva. Ricardo fue asistido en el hospital de Ciudad del Este, pero por falta de complejidad para su atención lo derivaron al Hospital de Trauma de Asunción, a 320 kilómetros de la escena del ataque. “Nosotros estamos todos radicados en Rosario. Vivimos y trabajamos acá. Cuando Ricardo tuvo una mejoría consultamos a los médicos y preguntamos si soportaría un traslado, porque aunque seamos paraguayos toda nuestra vida está en Argentina. Nos dijeron que era viable y entones contratamos una unidad de traslado con un enfermero y lo trajimos hasta el Hospital de Emergencias. Nosotros pasamos con mi papá por la Aduana e hicimos todos los papeles como dice la ley”, indicó la hermana para salvar todo tipo de dudas. Así fue que emprendieron el largo viaje para transitar los mil kilómetros que separan Asunción de Rosario.

El traslado fue el de un paciente crítico. La ambulancia de alta complejidad de una empresa rosarina ingresó al país por el Puente San Ignacio de Loyola donde quedó claro que Ricardo no tenía impedimento legal alguno ni captura vigente para ingresar a la Argentina. Y así llegó hasta la guardia del Heca “ya que en terapia no había camas”, explicaron los familiares. En ese lugar estuvo hasta el miércoles pasado, cuando pudieron pasarlo a la unidad de terapia intensiva. Allí, ya con la investigación federal en marcha, a Galeano Silva se le tomó un juego de fichas dactilares para lograr la correcta identificación y además se procedió a la utilización del sistema Morpho Rap Id que permite determinar si la persona tiene antecedentes penales. Todo dio negativo.

En la investigación colaboró personal de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y la fiscal Marisol Fabbro, quien ordenó que el cuerpo de Ricardo Galeano Silva fuera sometido a la correspondiente autopsia en el Instituto Médico Legal, aunque dejó claro que no tiene competencia en el hecho ya que no se registró en Rosario. “Estamos aguardando que nos liberen el cuerpo para poder repatriarlo a Paraguay y sepultarlo en Ciudad del Este”, explicó Alicia.

Del otro lado de la frontera, quien está a cargo de la investigación del ataque contra Galeano Silva es el fiscal Luis Trinidad Colmán, quien en las primeras horas de la pesquisa había ordenado la detención de Hernán Vargas Ojeda, de 25 años y con antecedente por robo agravado; y de Adolfo Torres, de 40 años. “Lo que sabemos es que los tuvo preso tres o cuatro días y luego los liberó”, contó la hermana de la víctima.