Viernes 31 de Diciembre de 2010
Un muchacho de 18 años fue sometido a una fuerte paliza en el interior de una cochera de barrio Bella Vista por una banda integrada por al menos ocho hombres armados que lo interceptó en el mismo momento en que ingresaba con su automóvil particular. La intención de los ladrones fue llevarlo a recorrer cajeros automáticos, pero como la víctima se resistió le aplicaron un par de golpes en la cabeza y finalmente se llevaron la billetera con dos mil pesos, el teléfono celular, documentación personal y del vehículo y lo dejaron encerrado con llave en el estacionamiento.
Temor. Nicolás Portaluppi, la víctima del robo, vive con su familia en Pasco al 3948, y administra un gimnasio. Es hijo de un ex combatiente de Malvinas que hace unos tres meses sufrió el robo de una fuerte suma de dinero y varias armas de fuego de colección. Oscar, el papá de Nicolás, ayer a la tarde prefirió no hacer ningún comentario sobre lo ocurrido. “Al pibe lo golpearon, lo lastimaron en la cabeza, y lo amenazaron con la familia. Por la forma en que ocurrió todo sentimos mucho miedo y no quiero hablar. Remítase a la denuncia”, manifestó el veterano de guerra desde la puerta de casa, en cuyo interior una mujer le pedía en forma intempestiva que cortara el diálogo con los cronistas.
De acuerdo a lo que pudo reconstruir este diario, eran cerca de la 1.30 de la madrugada cuando Nicolás llegaba a su casa luego de visitar a la novia. El muchacho se desplazaba en un Mini Cooper azul oscuro de su propiedad que guarda todas noches en una cochera ubicada en Pasco 3931, en la vereda de enfrente de su casa.
El atraco comenzó justamente cuando Nicolás ingresaba al garaje y, detrás suyo, se introdujeron ocho hombres que arribaron al lugar en una especie de operativo comando: abordo de dos automóviles Chevrolet Astra de color blanco y vidrios polarizados.
Nicolás entonces comenzó a sufrir un hostigamiento feroz. Los delincuentes, según indicaron fuentes policiales, le exigían la entrega de dinero y como no estaban conformes con lo que el muchacho les daba comenzaron a golpearlo.
Chaleco. En medio de ese forcejeo, de acuerdo a lo narrado por joven en la denuncia, comprobó al tener contacto cuerpo a cuerpo en la pelea que al menos uno de los asaltantes tenía colocado un chaleco antibalas. También refirió que otros integrantes de la gavilla poseían radios que estarían sintonizados con la frecuencia del Comando Radioeléctrico.
Antes de cerrar definitivamente el diálogo con este diario, el padre de la víctima alcanzó a manifestar que los delincuentes estuvieron cerca de media hora encerrados en la cochera con su hijo al que presionaban en todo momento para que entregara más dinero. La banda pretendía llevarlo a recorrer cajeros automáticos para apoderarse de más billetes. Pero ante la negativa del chico, los delincuentes se retiraron llevándose algunas pertenencias del muchacho: la billetera, con dos mil pesos, dos teléfonos Nextel, la documentación y las llaves del Mini Cooper. Después dejaron a la víctima encerrada en el interior del garaje.
A Tribunales. Nicolás pudo escapar del lugar saltando el protón de ingreso para pedir ayuda. Las primeras actuaciones por lo ocurrido las realizó el Comando Radioeléctrico en el lugar, pero luego la víctima y su padre decidieron acudir a primera hora de ayer a la Fiscalía en turno de los Tribunales Provinciales donde quedó asentada la denuncia penal. Lo que más llamó la atención del asalto fue el despliegue de una banda de ocho hombres, con chalecos antibalas y radios en frecuencia policial, en dos autos y que termina llevándose dos mil pesos, papeles y un par de teléfonos. Sin descartar alguna cuestión oscura en el medio, los investigadores sostenían dos variantes: o hubo una equivocación en la selección de la víctima o se coló información “de calle” que terminó siendo errónea. l