Policiales

Nuevo golpe de tres encapuchados a un productor en una vivienda rural

Esta vez fue en Los Molinos. Se llevaron un vehículo y $ 19 mil tras pasar dos horas y dejar atadas a sus víctimas. Es el quinto caso en el sur provincial. Los ladrones son tres, actúan de noche y los atracos son idénticos.

Miércoles 01 de Junio de 2011

Tres encapuchados protagonizaron un nuevo golpe en la vivienda de campo de un productor agropecuario en jurisdicción de Los Molinos. El atraco tuvo características calcadas a los ocurridos hace poco tiempo en establecimientos rurales de Bigand y Chabás, también ubicados en el departamento Caseros, y a otros dos registrados en Alcorta y María Teresa.

El modus operandi delata de modo casi inequívoco el accionar de un mismo grupo delictivo. En todos los casos actuaron tres hombres con sus cabezas cubiertas, que tras llegar esperan en la oscuridad la aparición de los dueños de casa, los encañonan con armas de fuego, permanecen por un tiempo prolongado en las viviendas y se marchan en vehículos de las víctimas, a las que dejan amarradas.

Toda esta secuencia volvió a reiterarse el lunes cerca de las 20 cuando tres encapuchados asaltaron la casa rural de la familia Girotti, establecida a sólo 600 metros del casco urbano de Los Molinos, un pueblo de 2 mil habitantes a 70 kilómetros de Rosario. Los delincuentes estuvieron dos horas en la casa, dominaron a tres personas y huyeron con una camioneta que ayer apareció abandonada a la vera de la ruta provincial Nº 26, a unos cuatro kilómetros de Casilda.

En los casos anteriores los vehículos robados también fueron recuperados y restituidos a sus propietarios, aunque sigue siendo una incógnita para la policía identificar a la banda a la que se atribuye esta serie de atracos casi idénticos.

En las sombras. Cerca de las 20 del lunes, cuando ya estaba oscuro, Cristina fue sorprendida en el patio de la vivienda por los tres asaltantes, que a punta de pistola la llevaron al interior. "Escuché ladrar al perro, salí y estos hombres se me vinieron encima. Me llevaron a la galería y me dejaron en el piso", contó ayer Cristina a LaCapital.

Sigilosos, con la mujer dominada, los ladrones esperaron. Cuando llegó el hijo de los dueños de casa, de 16 años, lo retuvieron y lo empujaron adentro. Al rato volvió de trabajar Daniel Girotti, de 50 años, que es productor y contratista rural. Corrió la misma suerte.

A los tres lo ataron de pies y manos con alambre. El hombre quedó aislado en un dormitorio. A la mujer y al hijo los encerraron en el baño. Una vez controlada la situación revolvieron toda la casa en busca de dinero y alhajas. Tras permanecer unas dos horas en el interior de la casa se fueron a bordo de una camioneta Ford F 100 de la familia. Llevaban con ellos 2.500 dólares, 9 mil pesos, joyas de oro, diez teléfonos celulares y una carabina, entre otros elementos sustraídos.

Por el piso. Daniel junto a su esposa y su hijo fueron liberados por una sobrina que tras comunicarse por teléfono se enteró de lo sucedido. El que a duras penas pudo atenderla fue su tío, que logró responder al llamado tras arrastrase por el piso.

"Le decían a mi marido: «Dónde está la plata porque mato a tu hijo». Fue un momento horrible, un calvario que no le deseo a nadie", expresó Cristina. La mujer estuvo ayer reunida con los propietarios de un campo de Chabás que sufrió un robo similar. Las descripciones del porte físico de los maleantes son coincidentes.

La vivienda donde ocurrió el asalto del lunes está ubicada a 50 metros del cruce de la ruta provincial 92 con un camino de tierra que une Los Molinos con Sanford. Está a 600 metros del pueblo. Es un predio de 36 hectáreas. Girotti trabaja sus tierras pero también la de colonos vecinos y por esa razón suele pasar tiempo prolongado fuera de casa. Una situación que ahora, según su esposa, deberán revisar. "A partir de ahora nunca más me quedo sola aquí. Esto es un antes y un desupés en nuestras vidas", murmuró.

Pese a zamarrear a sus víctimas y dedicarles frases intimidatorias los delincuentes, al igual que en casos anteriores, no hicieron gala de una violencia extrema. "Actuaron con total naturalidad, lo que me hace sospechar que hicieron una vigilancia. También estaban muy tranquilos. Se quedaron dos horas", dijo Cristina.

Luego de zafar de las ataduras dieron aviso a la policía y el caso recaló en el Juzgado de Instrucción en lo Penal de Casilda, a cargo de Silvia Nogueras.

"Todo indica que cuentan con el apoyo de cómplices que lo dejan cerca de los campos donde roban y luego lo esperan en el lugar donde llegan con los vehículos sustraídos para hacer el trasbordo y seguir su fuga", dijo a este diario una fuente de la investigación.

Para prevenir. Aunque no dieron aviso oportunamente a la policía, habría testigos que un día antes del robo vieron merodear a un auto sospechoso en cercanías de la casa de campo de Girotti. Ello motivó que las autoridades de la Unidad Regional IV insten a la sociedad a comunicarse con la policía de observar movimientos extraños a fin de actuar rápidamente y prevenir delitos. "Es fundamental que la gente se involucre porque un llamado puede evitar un delito", dijeron en la Jefatura de Casilda.

Además de de los hechos en jurisdicción de la Unidad Regional IV de Caseros también ocurrieron robos parecidos en otras localidades del sur santafesino como Alcorta y María Teresa, razón por la cual las regionales de Caseros, Constitución y General López habían mantenido semanas atrás una reunión para definir una estrategia común de trabajo.

Datos de la serie

El 1º de mayo los encapuchados le robaron a Román Buschittari en Chabás y se fueron en su Ford Ranger. El 26 de abril a Jorge Alvicini, a 7 kilómetros de Bigand, y huyeron en su F-100. Antes robaron en María Teresa y escaparon en una Ford Ranger. El primer caso reportado fue en Alcorta, de donde sustrajeron un Renault 12.

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