Policiales

Nueve años después, juzgan al acusado de un crimen en barrio Ludueña

Fernando "Pirulo" Coradis, detenido en Misiones, está acusado de matar a tiros al adolescente Sebastián Gerez. Un fiscal pidió que lo condenen a 15 años de prisión

Miércoles 28 de Octubre de 2020

Nueve años pasaron desde que el adolescente Alejandro Sebastián Gerez fue asesinado con tres disparos cuando iba en moto por barrio Ludueña. A casi una década, el acusado de matarlo comenzó a ser juzgado en un debate oral y público, dos años después de que lo detuvieran en la provincia de Misiones donde aseguró haber comenzado una nueva vida. “No sabía que tenía pedido de captura. Nunca tuve un arma en mis manos ni maté a una persona”, dijo Fernando Ezequiel Coradis cuando quedó acusado por el crimen. El fiscal Sebastián Narvaja pidió para él una pena de 15 años de prisión.

Los jueces José Luis Suarez, Gustavo Pérez Urrechu e Ismael Manfrín analizan desde este martes en el Centro de Justicia Penal el crimen de Gerez, ocurrido el 20 de marzo de 2011cuando iba en moto con un primo por Solís y Casilda y dos personas los atacaron con balazos calibre 32 largo. El adolescente de 17 años resultó herido de muerte en el pulmón izquierdo y el tórax. Su primo Damián Gómez, de la misma edad, fue baleado en un glúteo y al tiempo siguió su mismo y trágico destino: fue asesinado en 2015. En la apertura del juicio el fiscal Narvaja acusó a Coradis, de 29 años, como coautor de un homicidio agravado y la portación ilegal de un arma de fuego. Pidió 15 años de prisión.

"No sabía que tenía pedido de captura”, dijo Coradis la primera vez que declaró por el caso, en diciembre de 2018. Cuatro meses antes había sido detenido en la localidad misionera de Apóstoles, donde trabajaba en un parque de diversiones ambulante. Policías de esa localidad lo apresaron porque merodeaba comercios con “fines ilícitos”, según se indicó. Entonces se detectó su pedido de captura y por los medios de esa provincia circuló la noticia del arresto, que en un tono algo exagerado lo definía como un “peligroso criminal santafesino” buscado por un crimen de 2011 en Rosario.

De la detención se dio parte a la policía santafesina. Una delegación de la Brigada Operativa de la entonces Policía de Investigaciones (PDI) viajó hacia Misiones y organizó el traslado del sospechoso a Rosario, lo que se concretó el 28 de agosto. Como la causa se investigó bajo el sistema penal escrito, anterior a la reforma de 2014, fue indagado a la vieja usanza y se le dictó la prisión preventiva. No era el primer movimiento del expediente: hubo otro acusado como coautor que fue condenado y luego absuelto por la Cámara Penal.

La defensora pública Florencia Chaumet pidió entonces su libertad debido a las lesiones de vieja data que tiene Coradis en la cabeza, donde le colocaron una placa de platino por haber sufrido disparos de arma de fuego, cuatro meses antes del crimen por el que se lo acusa. Estuvo un tiempo en prisión domiciliaria pero perdió el beneficio porque un camarista consideró que debía permanecer en la cárcel. Cuando cerraba el 2018 la fiscal María Verónica Ballari adecuó la imputación a las cláusulas del nuevo sistema oral y Coradis quedó preso a la espera del juicio.

"Yo iba y venía todo el tiempo. Viajaba al Chaco, volvía con mi nombre”, dijo entonces en audiencia pública. También habló sobre los siete años que estuvo prófugo y con pedido de captura. Dijo no saber que lo buscaban y aseguró que los tiempos violentos habían quedado atrás: “Conseguí mujer, empecé otra vida”, contó.

Gerez fue asesinado la noche del domingo 20 de marzo de 2011, a las 21, cuando iba en moto con su primo Damián Alejandro Gómez y los atacaron a tiros en la esquina de Solís y Casilda. El chico de 17 años recibió tres disparos. Una bala calibre 32 largo que le ingresó por la espalda le causó graves lesiones en el corazón y el pulmón izquierdo y murió tras ser trasladado agonizante al Hospital Carrasco.

Casi en paralelo su primo Gómez, también de 17 años, llegaba al Hospital de Emergencias con una herida en un glúteo por el roce de una bala. Antes de que le dieran el alta contó que había sido atacado por un desconocido en un intento de robo frente a su casa de Humberto Primo al 2500, en la misma cuadra donde vivía Gerez. Los investigadores no tardaron en conectar los hechos.

La herida de Gómez fue leve. Pero en enero de 2015 correría la misma suerte que su primo. Fue asesinado en Casilda y Teniente Agnetta. En octubre de 2017 un hombre de 34 años fue condenado a 17 años de prisión como autor del crimen y su pareja a 12 años como partícipe. Su testimonio como principal testigo quedó reservado.

La pesquisa arrojó que el ataque de 2011 estaba relacionado con una conocida disputa entre dos bandas: Los Stuart, con base en la calle Humberto Primo, y los Tiki, en Solís y las vías. Cuando los balearon, para la acusación, los primos se habían adentrado por el territorio hostil de calle Solís. Gómez huyó corriendo de la balacera y Gerez quedó tirado junto a la moto hasta que lo socorrió una pareja del barrio. Rumbo al hospital alcanzó a decirles el apodo del tirador: "Piru, Pirulo", como le decían a Coradis. Al día siguiente allanaron su casa y no estaba.

Dos días después del crimen Piru fue atacado a tiros por hombres que lo encontraron en una peluquería de Villa Gobernador Gálvez y bajaron armados de un utilitario. Si bien resultó ileso, abandonó el barrio por amenazas contra su familia y nada más se supo de él hasta siete años más tarde.

Tras su tardía captura, Coradis negó haber cometido el crimen pero admitió problemas con la víctima: "Antes de que lo mataran yo estaba en una esquina y empezaron a tirar tiros. Fueron el Ale y dos más", sostuvo. Ese incidente que relató había ocurrido en noviembre de 2010, cuatro meses antes del crimen. Fue en esa ocasión que el acusado ahora en juicio recibió un disparo en la cabeza y otros dos tiros en un codo y una rodilla.

Por el crimen de Gerez hubo otro acusado como coautor, Diego Godoy. El juez Gustavo Salvador lo condenó en diciembre de 2012 a 12 años pero un fallo de segunda instancia lo absolvió por la duda.

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