Policiales

Nueva orden para que el gobierno mejore las condiciones en el Irar

Una jueza de Menores admitió un hábeas corpus de la Defensoría General por anomalías en el alojamiento de los pibes del Instituto de Rehabilitación del Adolescente Rosario.

Jueves 09 de Julio de 2015

Una vez más la Justicia emplazó al gobierno provincial para que realice mejoras en el edificio del Instituto de Rehabilitación del Adolescente Rosario (Irar). En este caso, la jueza de Menores Carolina Hernández admitió en forma parcial un hábeas corpus presentado el 29 de mayo último por el defensor provincial Gabriel Ganon, que denunció graves anomalías en las condiciones de alojamiento.
  Hernández ordenó que se mejoren las condiciones en materia de infraestructura de los sectores F y G, además de otorgar un plazo de 24 horas para “tareas de limpieza integral en dichos lugares”. Además dispuso “garantizar la climatización general del sector —calefacción— en el lapso de 72 horas” para su cumplimiento y exigió que en no más de un día “se proceda a reponer el cerramiento de las ventanas que no lo tienen”.
  Asimismo, la jueza ordenó que “se garantice a los jóvenes de esos sectores, especialmente el sector G, salidas diarias al aire libre, sin perjuicio de las actividades de educación formal o no formal en las que participan por un tiempo razonable para la vida de un adolescente, sugiriendo un término no inferior a una hora diaria”.

Deterioro. El hábeas corpus había sido presentado el 29 de mayo pasado por el defensor provincial Gabriel Ganon a raíz “de las deterioradas condiciones de infraestructura y alojamiento”. En la presentación denunció “picos de hacinamiento” y pidió que el gobierno provincia instrumente medidas urgentes para la higiene, provisión de agua, una guardia médica las 24 horas y la continuidad de los talleres y la escolaridad.
  Ganón presentó el hábeas corpus a partir de una inspección que realizaron al Irar miembros de la Defensoría Provincial de Santa Fe luego de una serie de denuncias sobre las condiciones de alojamiento (ver aparte).
  “Las anomalías detectadas se vinculaban con deficiencias estructurales que generan violencia y violaciones permanentes a los estándares constitucionales de derechos humanos para adolescentes privados de su libertad”, afirmó el defensor regional en la presentación.

Adecuación. En ese marco, Hernández encomendó a la Subsecretaría de Asuntos Penales de la provincia que “imparta las órdenes que estime conducentes relativas a la adecuación de las condiciones de entrega de la comida en el horario nocturno”. A su vez le recomienda que “se continúe con el plan de desratización periódico que se lleva adelante de manera quincenal”.
  Además solicitó que se logre “un mayor impacto en la individualidad de cada alojado de las actividades programadas” y que se disponga de una “mayor presencia de los acompañantes juveniles en toda la institución, en especial en los sectores de ingreso F y G.
  Y en relación con los adolescentes alojados en el sector ingreso, ordenó que se dé “cumplimiento efectivo al acceso al aire libre”, así como al “goce de un espacio común para los jóvenes que transitoriamente habitan dicho sector”.

Un informe lapidario

Un informe de la Universidad Nacional del Litoral sobre el Irar concluyó que las condiciones de detención en el Irar van contra lo establecido en la normativa constitucional y de derechos humanos. Las visitas fueron realizadas por miembros del programa Delito y Sociedad de la UNL los días 28 de abril y el 5 de mayo pasados. En la primera había 48 internos y en la segunda 40.
  En las visitas se advirtió que las celdas del sector F “no tienen agua ni baños porque no funcionan”. Además, los chicos de este pabellón fueron muy críticos sobre la comida y el agua. “Es escasa y nuestras familias deben traernos más porque nos quedamos con hambre”, se quejaron.
  Los adolescentes alojados en ese pabellón sólo pueden salir 40 minutos al día. Además hay un solo taller de herrería, pero como “sacan a dos por vez, no puede ser aprovechado ya que a algunos chicos los llevan una vez al mes”.
  Asimismo, en el sector G los chicos están bajo régimen de resguardo y por lo tanto no pueden salir de las celdas. Señalaron que los inodoros “no tienen agua corriente por lo que deben arrojar agua con un balde”. Tampoco tienen canillas en los calabozos.
  En el sector G había ocho internos cuando fue visitado. “Sólo tienen una tarima y un colchón en las celdas. Duermen tres en cada calabozo y no pueden limpiar por falta de elementos”. Las ventanas “no se abren ya que están enrejadas. Entra algo de sol. Hace frío en invierno, calor en verano, y no hay calefacción ni ventilador”.

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