Viernes 25 de Marzo de 2022
Ezequiel Lucas Maldonado tenía 34 años, dos hijas y una esposa. Era albañil, y para ayudarse económicamente vendía medias por las calles de su barrio y otros lugares de la zona norte de la ciudad. El miércoles, pasadas las 23, lo mataron de innumerables balazos. Había ido a comprar unos sándwiches para cenar a un negocio de Valle Hermoso al 1600, en el barrio La Cerámica en el cual también vivía. Al regresar a su casa con su moto Honda Titán negra por la misma calle, a la altura del 1400 lo interceptó un auto, aparentemente un Renault Clio, y desde su interior le descargaron una andanada de disparos. Vecinos a los que les contaron la escena dijeron que el muchacho les gritó a los del auto que se habían confundido, y un minuto después una moto lo levantó del asfalto y lo llevó al Hospital Alberdi. Sus ocupantes lo dejaron allí y se fueron sin dar un solo dato.
Según el parte policial, vecinos de Valle Hermoso al 1400 llamaron al 911 para denunciar una balacera y que un hombre había sido herido casi en la puerta de una casa. La gene contó que llegó que un auto del que no tenían idea de marca ni modelo interceptó a la moto de Maldonado y le dispararon. La víctima fue trasladada a un hospital por unos amigos.
Minutos después, los pesquisas que llegaron al Hospital Alberdi supieron que pasadas las 23.15 había ingresado Maldonado, llevado por dos personas que lo dejaron y se fueron. El médico de guardia certificó el fallecimiento por múltiples heridas de bala y el fiscal Gastón Ávila ordenó un relevamiento del lugar en busca de cámaras y testigos.
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Al caminar las calles del barrio, ayer varias versiones de la muerte se cruzan. “El muchacho venía por Valle Hermoso y un Clio gris que daba vueltas desde temprano lo enganchó en la misma cuadra, antes de llegar a Medrano. Cuando él vio que empezaban a tirarle les gritó que él no era, que se habían confundido, pero ya le habían disparado. Uno del auto dijo a los gritos «¡nos confundimos!»”, dijo un vecino.
También cuentan que en el vehículo iban dos o tres personas, una de ellas “una mujer rubia que gritaba como loca”. Aparentemente una moto que iba como soporte del auto, o bien pasó por el lugar, levantó al muchacho y lo llevó al hospital.
Por otro lado los vecinos remarcaron que horas antes del crimen “balearon a un chico en Cafulcurá y Medrano (a tres cuatro cuadras de donde mataron a Maldonado) y el auto parece que era el mismo, el Clio gris. Es que andaban para matar. El barrio esta muy mal, tiros todas las noches y peleas por el territorio de drogas”, dijo una mujer.
Otro vecino repasó los lugares donde hay cámaras: “En Cruz Chica y Valle Hermoso hay una y en todas las cuadras por Palestina, Unión y Medrano los vecinos tienen cámaras. Lo que pasa es que cuando los familiares de las distintas víctimas, de los chicos baleados o de los muertos, piden esos registros no se los dan. Por ahí, si se los pide el fiscal la cosa cambia”.
En tanto, en la cuadra donde mataron a Ezequiel los vecinos dicen no haber escuchado ni visto nada. Cinco de ellos aseguraron que la noche del miércoles no estaban en sus casas y un anciano sostuvo que “apenas oscurece me meto en casa y no sé qué pasa”.
La tarde de ayer, la familia Maldonado esperaba en la puerta de su casa de la calle Cruz Chica terminar los trámites para velar y sepultar a Ezequiel. “El vivía para su mujer y sus hijas. Nunca tuvo antecedentes penales porque siempre trabajó, era albañil y vendedor ambulante. Fue a comprar la cena porque a una de las nenas le gustaban los sándwiches que hacía una vecina. No merecía esa muerte tan injusta. Era un gran hombre, joven y trabajador”. La casa es humilde y pulcra, con el frente reformado, y se nota ahí la cuchara del dueño de casa, que ya no podrá arreglarla más.