Viernes 26 de Diciembre de 2008
Buenos Aires.— Para la familia del empresario Leonardo Gabriel Bergara la de ayer fue la peor Navidad. Es que ya se cumplieron 72 horas del secuestro del muchacho y hasta ayer no había novedades sobre su paradero ni habían recibido ninguna prueba de vida. En tanto, la banda de captores reiteró la exigencia de 1 millón de dólares por la liberación.
El secuestro se produjo el lunes cuando al menos cuatro personas con uniformes policiales, sus rostros cubiertos y pertrechadas con armas de grueso calibre, le cruzaron dos vehículos al empresario que salía en su camioneta Grand Cherokee, y junto a su esposa, de su casa de la localidad de Ranelagh.
Los secuestradores se llevaron al matrimonio en el vehículo pero poco después dejaron a la mujer en Florencio Varela y abandonaron la camioneta a un costado de la autopista Buenos Aires-La Plata, en Hudson.
Tras ello, los secuestradores se comunicaron en dos oportunidades con el hermano de Bergara y reiteraron el dinero que piden de rescate, pero a cambio no entregaron certificación de vida de la víctima.
Hasta ayer los investigadores trataron de ser cautos para abordar el caso y difundir detalles, porque temen por la vida de la víctima. En ese orden, se supo que Bergara es responsable de la firma GB Componentes, situada en el barrio porteño de San Cristóbal, un comercio mayorista de componentes electrónicos como capacitores, células fotoeléctricas, circuitos integrados y transistores.
Por las características del caso los investigadores estimaron que los captores siguieron los movimientos de la víctima, por lo cual se estima que no fue un secuestro al voleo sino que hubo inteligencia previa. Al frente de la pesquisa está la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Quilmes y la fiscal federal de ese distrito, Silvia Cavallo, quien ordenó que también tome intervención la Unidad Especial Fiscal Móvil para la Investigación de Secuestros Extorsivos (Ufase). l (DyN)