"No asesiné a mi marido: él intentó matarme y después se quitó la vida"
"Quiero que pongan que no soy una asesina. Yo no lo maté. El quería asesinarme y después quitarse la vida". Susana Gladys Palacios formuló ese pedido tras describir una parte del infierno que vivió durante cuarenta años. Luego recibió un cerrado abrazo que, en una muestra de amor incondicional, le dieron sus tres hijos en medio de un mar de llanto.

Domingo 01 de Marzo de 2009

"Quiero que pongan que no soy una asesina. Yo no lo maté. El quería asesinarme y después quitarse la vida". Susana Gladys Palacios formuló ese pedido tras describir una parte del infierno que vivió durante cuarenta años. Luego recibió un cerrado abrazo que, en una muestra de amor incondicional, le dieron sus tres hijos en medio de un mar de llanto. La mujer acababa de llegar a su casa de zona sur, donde deberá cumplir con arresto domiciliario hasta que concluya el proceso judicial que se inició en su contra el 5 de febrero pasado, cuando su esposo Juan José Martín, de 63 años, murió apuñalado tras una situación de violencia familiar.

Homicidio calificado es la imputación que pesa sobre ella, un delito que se castiga con prisión perpetua. El juez de Instrucción Alfredo Ivaldi Artacho hizo lugar a un pedido de la defensa y le otorgó el arresto domiciliario por razones humanitarias: su hijo mayor padece oligofrenia y depende en un ciento por ciento de la madre.

Palacios, de 57 años, remarcó que es inocente. Cuando estaba detenida, escuchó de algunos policías un consejo que no aceptó: "Diga que lo mató en defensa propia y se va a su casa". Sin dudas, dice ella, mentir y admitir que había cometido un crimen después de una vida de sufrimiento sería una mochila aún más de difícil de llevar.

La bienvenida."Yo siempre fui con la verdad. Por qué voy a decir que lo maté cuando no fue así. Yo vi cómo se clavaba el cuchillo e intenté pedir ayuda, pero la puerta estaba cerrada porque él había puesto llave", contó junto a unas vecinas que se acercaron a darle la bienvenida. En Tablada, Susana supo ganar buena reputación con la peluquería que, con esfuerzo, armó en el frente de su casa.

El caso tiene los mismos rasgos que cualquier drama familiar con maridos golpeadores. "Toda mi vida fue un martirio. He perdido mi juventud y no disfruté de la vida. Los únicos que me dieron fuerzas fueron mis hijos. Ellos vivieron gran parte de esta terrible historia, pero hubo muchas cosas que no puedo contarles", sostuvo.

"Antes de conocerlo yo trabajaba desde los 16 años", contó. Todo comenzó cuando Susana se cruzó con José en la calle. Ella asistía a un curso de corte y confección, trabaja como doméstica y cuidaba chicos. El noviazgo duró un año. La relación no cayó bien en la familia de ella. "No me dejaban estar con él porque habían recibido datos de que tenía mala conducta. De novio era bastante bueno, me decía que era capaz de mantenerme con su trabajo de electricista", recordó.

A pesar de la oposición de sus padres, Susana decidió seguir adelante y en 1969 contrajo matrimonio con Martín. Los problemas surgieron al poco tiempo. A los seis meses ella quedó embarazada de Juan José, que hoy tiene 39 años y sufre retraso mental. En ese período comenzaron los maltratos y los golpes, pese a su embarazo.

Las agresiones se profundizaron con el tiempo y aún están frescas en la memoria de Juan José y sus hermanos Fernando, de 27 años, y Mariela de 32. Actualmente, el único que vive con la madre es Juan José debido a su enfermedad. "Mi papá siempre me pegó de chiquito. Yo nunca tuve padre, siempre dependí de mi mamá", expresó. Sus hermanos armaron sus propios hogares.

"Tenía todo planeado. El tipo ya había tirado la toalla y estaba mal de la cabeza", agregó Mariela. "Le sacábamos turnos con un médico y nunca iba. Me cansé de hablar con él para que se hiciera tratar. Mi papá tenía un objetivo: matar a mi mamá y suicidarse. Por eso es injusto que la acusen. Si ella lo hubiera matado, lo habría admitido".

Con el tiempo la situación se hizo insostenible. El hombre comenzó a padecer problemas en la columna que resintieron su trabajo. La casa se solventaba con la peluquería y una pensión por la enfermedad de Juan José. Cuando ella quedó embarazada por cuarta vez, una golpiza le causó la pérdida de mellizos en el sexto mes de gestación.

"Quise zafar de todo mucho antes", contó Palacios. "Un día me separé y me fui a la casa de mis padres en busca de ayuda. Pero como me había casado en contra de mi familia, mi mamá me trajo de vuelta con él y me la tuve que aguantar", señaló.

Intervención.Hace dos años, la llamaron de la escuela especial a la que asiste Juan José. Los docentes intervinieron al advertir las marcas de una paliza fenomenal sobre el muchacho. "Me dijeron que si yo no tomaba una decisión iban a arbitrar los medios para sacarme a mi hijo", sostuvo. Eso derivó en dos expedientes: uno correccional por el secuestro de un arma a José y otro de un juzgado de Familia que dispuso su exclusión de hogar. Pero la como salud del hombre se había deteriorado Susana volvió a aceptarlo.

"Estábamos separados bajo el mismo techo. El dormía en otra habitación. Me pedía que lo perdonara, que se iba a componer. Pero lo volvía a hacer. No quería que tuviera amigas, me alejaba de todos. Las clientas no querían venir porque él las trataba mal y yo tenía que trabajar a domicilio", rememoró.

Tanta violencia hizo que Susana buscara refugió en la fe. En el templo evangélico de Amenábar y Ayacucho —dijo—, consiguió "paz y tranquilidad para soportar todo esto. Dios da miles de oportunidades". Mientras aguarda el desenlace del proceso judicial, Palacios dijo que le gustaría volver a trabajar en la peluquería y ya recibió pedidos de sus vecinas para brindar sus servicios.