prisión

Niegan prisión domiciliaria al condenado por el crimen de un jugador de futsal

Andrés Soza Bernard, condenado a prisión perpetua por el crimen de Fabricio Zulatto, no consiguió autorización para cumplir la pena en su domicilio.

Miércoles 27 de Mayo de 2020

Andrés Soza Bernard, condenado a prisión perpetua por el crimen del jugador de futsal Fabricio Zulatto, no consiguió autorización para cumplir la pena en su domicilio, lo que su defensa había planteado ya que el detenido padece una afección respiratoria y por lo tanto integra uno de los grupos de riesgo ante la pandemia de Covid-19. En una audiencia que el imputado presenció por videoconferencia, el juez Héctor Núñez Cartelle resolvió ayer rechazar ese planteo y por lo tanto seguirá cumpliendo la sentencia en la cárcel de Piñero.

Soza Bernard es licenciado en comercio exterior y solicitó la prisión domiciliaria días atrás argumentando que padece una afección respiratoria crónica. La defensora pública Gabriela Valli, quien lo representó en el juicio oral por el crimen, planteó que su pupilo "está dentro de un grupo de alta mortalidad asociada a la pandemia" y precisó que "padece enfermedades respiratorias, entre ellas, asma". Ante el planteo, se agendó una audiencia que se realizó ayer en el Centro de Justicia Penal. El preso la siguió por videoconferencia, mientras que el padre de Zulatto la presenció en la sala.

La fiscal Georgina Pairola se opuso al pedido de arresto domiciliario. En base a un informe de la unidad penitenciaria, planteó que el condenado no padece un cuadro de asma grave y señaló que, en caso de sufrir esa afección, "es tan leve que no basta para incluirlo en el grupo de riesgo". Además consideró que el hecho de integrar un grupo de riesgo "no es una razón que baste por sí sola para otorgar la domiciliaria". Luego de escuchar a las partes, el juez Núñez Cartelle se plegó al criterio de la Fiscalía y rechazó el pedido.

A perpetua

El interno fue condenado el año pasado a prisión perpetua como coautor, junto al cartonero Omar Darío "Pilo" Motier, de un homicidio calificado por precio o promesa remuneratoria y agravado por el uso de arma de fuego. La sentencia fue confirmada en febrero en forma unánime por los jueces de la Cámara Penal Gustavo Salvador, Gabriela Sansó y Carina Lurati. Luego se interpuso contra ese fallo un recurso de inconstitucionalidad que está pendiente de respuesta.

Soza Bernard además fue declarado reincidente porque ya había sido condenado a 17 años de prisión por comercialización de drogas y por el crimen de su novia, Gabriela Núñez, cometido ocho años antes. La chica tenía 16 años cuando fue ejecutada con un disparo en la cabeza a poco de salir de una clase de inglés en Sucre y San Juan, el 5 de agosto de agosto de 2008.

El crimen de Zulato ocurrió ocho años después, cuando Soza Bernard estaba en libertad condicional. Fabricio, de 21 años, jugaba al futsal en Newell's. Había terminado el secundario en la escuela Brigadier López y trabajaba con su padre en la venta de indumentaria. La tarde del 9 de agosto de 2016 salió de su casa de la zona sur en su Volkswagen Gol Trend tras avisarle a su madre que iba a almorzar con dos amigos. A las 15 le envió un mensaje por WhatsApp a su novia, que estaba en el exterior. Desde entonces se le perdió el rastro.

Su familia denunció la desaparición al día siguiente. Los amigos de Fabricio salieron a buscar el auto y esa tarde lo encontraron en Suipacha al 700. Le faltaba la patente delantera y habían adulterado la de atrás. En un registro de cámaras de la cuadra reconocieron a quien se deshizo del auto como "Andrés", un dealer al que solían comprarle drogas en la zona del Patio de la Madera. En ocasiones el propio Fabricio acercaba a Andrés en su auto hasta el búnker de Génova al 2100 donde se proveían.

Un informante reveló que al muchacho lo habían enterrado en la casa de "Pilo" Motier. Así, en una letrina tapada con escombros y a un metro de profundidad se encontró el cuerpo de Fabricio con tres balazos en la cabeza. Lo habían asesinado la tarde del día en que desapareció.

Un acusado de encubrimiento que está prófugo contó que "Pilo" y Andrés le pidieron que tapara la letrina. Dijo que Andrés era la persona que les proveía la droga que vendían en la casilla y le había pagado 20 mil pesos a "Pilo" para que matara al muchacho. A Soza Bernard lo apresaron a los pocos días.

Tras un juicio oral, en agosto del año pasado los dos acusados fueron condenados por los jueces Ismael Manfrín, Juan Carlos Curto y Gastón Becerra. Lo que habría motivado el ataque, según se planteó entonces, fue algún "comentario desafortunado" de la víctima en un momento en que Fabricio estuvo solo con Soza Bernard, considerado "una persona irascible".

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario