Murió una chica en la Siberia, blanco de tiroteo entre grupos
Romina Soledad Recasens tenía 22 años y padecía del síndrome de Down. Encontró la muerte ayer a la madrugada de manera absurda. La policía estableció que quedó atrapada en medio de un tiroteo entre dos pandillas en una esquina de la Siberia. Un balazo le atravesó el pecho y le perforó el estómago. La policía detuvo a cuatro muchachos sospechados de haber participado del suceso.

Lunes 15 de Septiembre de 2008

Romina Soledad Recasens tenía 22 años y padecía del síndrome de Down. Encontró la muerte ayer a la madrugada de manera absurda. La policía estableció que quedó atrapada en medio de un tiroteo entre dos pandillas en una esquina de la Siberia. Un balazo le atravesó el pecho y le perforó el estómago. La policía detuvo a cuatro muchachos sospechados de haber participado del suceso.

  Romina vivía con su madre y sus hermanos en una humilde pensión en Ituzaingó 222 bis, un racimo de precarios departamentos con techos de cinc. Hacía siete años que había llegado al barrio. El retraso mental que sufría le había provocado dificultades en el aprendizaje. Según contaron algunas vecinas, era habitual verla en el club Unión y Fuerza, a una cuadra de su casa, donde jugaba con los chicos y trataba de incorporar conceptos de nivelación escolar que le dictaba una docente.

 

Fatal regreso. Cerca de la 1.45 de ayer, Romina regresaba a su casa con su madre, Alicia Ruiz Díaz. Habían estado en la vivienda de la pareja de Ruiz Díaz. Caminaban por Beruti y al llegar a Ituzaingó, a unos 30 metros de su casa, quedaron expuestas al tiroteo.

  Un balazo alcanzó a Romina, que se desplomó malherida sobre el pavimento. Desesperada, la mujer llevó a su hija al hospital Provincial. Allí, los médicos la operaron, pero su vida se apagó a las 5.30. Un rato después, Ruiz Díaz acudió a la comisaría 4ª y señaló que el tiroteo había sido protagonizado por dos muchachos. A uno lo identificó por el apellido: D’Agostino y al otro por el apodo: Pepino.

  Los dos jóvenes apuntados son vecinos de los Ruiz Díaz. Uno vive enfrente y el otro a una cuadra. Efectivos de la comisaría 4ª y de la Inspección de la Zona 3ª lo detuvieron. A Leandro Ariel D’Agostino, de 24 años, lo ubicaron en una casa de Pasco al 200 bis. Allí secuestraron dos cápsulas calibre 32. Y a Guillermo Andrés Villalba, Pepino, de 19 años, en un departamento de Cochabamba al 100 bis.

  También fueron apresados un hermano de D’Agostino, de 17 años, y Rodrigo Leonel Fernández. "A estas personas los detuvimos por el clamor popular. La gente gritaba frente a la casa de D’Agostino que entregaran al asesino", señaló el comisario Jorge Wollschelejel, a cargo de la Inspección de Zona Nº 3. Hasta anoche, la policía no había determinado si estaban involucrados en el suceso.

 

Pasiones que matan. El muchacho contó que los separa de los D’Agostino una vieja rivalidad que se inició en la infancia. Los contendientes dirimieron sus diferencias en peleas callejeras: las grescas incluyeron trompadas y tiros por pasiones futbolísticas y amoríos.

  Pepino Villalba dijo que estaba con un amigo, Leonel Gerardo C., de 19 años, en Ituzaingó y Beruti, apoyados sobre el Peugeot 206 de Leonel C., cuando se desató la balacera. "Villalba declaró que Leandro D’Agostino se acercó y le disparó unos balazos". indicó el comisario Wollschlejel. Uno de los proyectiles atravesó la puerta izquierda del Peugeot 206, de color gris.

  Esta versión no parece creíble a la policía, que presume que Villalba también abrió fuego. Leonel C. declaró en la comisaría 4ª que el Peugeot fue baleado cerca de las 21 del sábado, unas cuatro horas antes de que Romina fuera alcanzada por el disparo mortal. "Hay dos posibilidades. Se fue (por Leonel C.) después de que le balearon el auto y volvió, o se quedó allí", comentó otra fuente policial

  Al parecer, los D’Agostino y Fernández integraban una banda enfrentada con Villalba. Los hermanos D’Agostino, según variadas fuentes policiales, son viejos conocidos en la comisaría 4ª. Estuvieron en los calabozos de esa seccional de La Paz al 400 acusados de robos a mano armada.