Miércoles 21 de Enero de 2009
Un jubilado de 65 años, que estuvo más de un mes internado en un hospital tras recibir un terrible golpe en la cabeza de parte de un par de delincuentes que lo sorprendieron en su casa, falleció antenoche. El homicidio sucedió en Villa Gobernador Gálvez y permanece rodeado de un absoluto misterio ya que la víctima prefirió no radicar una denuncia por temor a represalias. La policía recién tomó contacto con el tema cuando el hombre tuvo que ser hospitalizado de urgencia luego de abrupta descompensación que sufrió varios días después de ocurrido el hecho.
Desde 1978 hasta el 14 de diciembre pasado, Julio Argentino Machado vivía solo en una humilde casa ubicada en Ombú al 1300, en el barrio Pueblo Nuevo, la zona ribereña de Villa Gobernador Gálvez. La propiedad había pertenecido a su pareja, que murió un par de años antes. Según contó a este diario Aldo, uno de sus hermanos, tenía su jubilación en trámite y hasta hace poco había trabajado en una estación de servicios.
Cerca de las 5 de aquel día, Machado se encontraba durmiendo cuando de pronto alguien se arrojó encima y le advirtió: "Bueno viejo, ahora te llegó el turno". Así recordó Aldo a LaCapital la versión que su hermano le había contado en un primer momento, y que luego prefirió callar por miedo a una venganza.
Gente adentro. "Dijo que se despertó cuando los tipos estaban adentro. Me contó que no los conocía, pero algo nos hace pensar que tal vez haya reconocido a alguien porque no quiso hacer la denuncia", comentó Aldo mientras hacía todo lo posible ayer a la tarde para que el cuerpo de Julio quedara liberado y así darle sepultura.
"Al parecer entraron pateando la puerta de calle que es medio precaria. Luego de sacudirlo de la cama, uno se quedó apuntándole con un arma y el otro se dedicó a buscar todo lo que fuera de valor por la casa", contó el familiar de la víctima. De esa forma, los delincuentes revolvieron de punta a punta la vivienda y se alzaron con algo de dinero, un televisor y otros objetos que no pudieron ser precisados. Pero, cuando estaban en plena faena, el hombre que portaba el arma le pegó varios culatazos en la cabeza.
"Mi hermano empezó a gritar para que escuchara la hijastra que vive en la casa de al lado y entonces los ladrones se fueron. Cuando llegamos él dijo que se sentía mal y lo primero que hicimos fue llevarlo al (hospital) Gamen. Pero allí, los médicos nos dijeron que no tenía nada serio y le dieron el alta", señaló Aldo. Desde ese momento, según la familia, Julio vivió un calvario que desembocó en un probable caso de mala praxis.
"La hijastra lo llevó al menos dos veces más porque mi hermano se quejaba, decía que se sentía mal. Los médicos que lo atendieron le dijeron entonces que todo era un problema psicológico y hasta le dijeron que tomara dos aspirinas por día", contó con amargura Aldo. La salud de Julio se quebrantó el 23 de diciembre. Unos vecinos, alertados porque el hombre no daba señales de vida desde hacía unos días, decidieron llamar a Aldo. "Lo encontré tirado en la cama, semidesvanecido. Recién en ese momento en el Gamen lo tomaron en serio", remarcó.
Julio fue derivado al Policlínico Eva Perón de Baigorria donde le realizaron una tomografía computada. Ese estudio detectó un coágulo en el cerebro. Entonces fue internado en el Hospital Centenario de Rosario donde lo intervinieron quirúrgicamente. Tras la operación quedó alojado en terapia intensiva conectado a un respirador mecánico y en coma farmacológico. Así pasaron los días hasta que, según remarcó Aldo, en ese centro médico se lo sacó del estado de inconsciencia. Eso ocasionó una fuerte recaída y el lunes a las 21 Machado falleció.
Fuentes de la seccional 25ª de Villa G. Gálvez, donde se investiga el caso, indicaron que sólo contaban con la versión aportada por Aldo.
Ariel Etcheverry
La Capital