Sábado 12 de Diciembre de 2009
Miguel Angel Verón, un cabo de la policía rosarina que había sido baleado el 2 de noviembre del año pasado por dos hombres en el barrio Las Flores Este, murió la madrugada de ayer en un sanatorio privado. El disparo que le efectuaron los agresores le dañó la médula espinal y a raíz de esa lesión el uniformado no podía caminar. Por el caso, los investigadores habían detenido a cinco muchachos como encubridores pero, al parecer, ninguno de ellos gatilló el tiro que al final mató al uniformado.
Verón trabajaba en la sección Caballería y Perros de la Unidad Regional II. Estaba casado y tenía dos hijas, de 15 y 17 años. Cerca de las 6.40 del 2 de noviembre de 2008 salió de su casa de Ceibo al 1300. Iba en bicicleta y sin su uniforme en dirección a la Jefatura para tomar servicio. Recorrió una cuadra por el pasaje Centro y cuando llegó al cruce con Kantuta (San Martín al 6200) fue emboscado por dos desconocidos que estaban escondidos en un jardín de infantes. "El habitualmente dejaba la bicicleta en un depósito de calle San Martín y se subía a la chata de un amigo para ir a trabajar", había comentado un vecino a LaCapital.
La bici y el arma.Tras el ataque, los agresores le robaron la bicicleta, el teléfono celular y el arma reglamentaria. "Me robaron la pistola y me pegaron un tiro en la espalda. Por favor, avísele a mi mujer", balbuceó Verón aquel día cuando una vecina se acercó para asistirlo. La mujer y su nieto de 10 años dormían cuando escucharon una explosión y el tenue pedido de ayuda que los hizo salir a la calle. Pero la vecina no distinguió a nadie a raíz de que un camión estacionado le obstaculizaba la visión. Entonces regresó a la cama hasta que pocos segundos más tarde un hombre le tocó el timbre y le dijo: "Acá hay un vecino suyo que está herido. Me pidió que le avisara a su familia".
La mujer se acercó hacia donde yacía el policía. Estaba boca arriba y le brotaba sangre del cuello. De un vistazo, la dueña de casa se percató de quien se trataba. "Por favor, avísele a mi mujer", musitó el uniformado. La mujer recorrió los 100 metros que la separaban de la casa del suboficial y contó lo que había ocurrido. Poco después, la vecina regresó, pero ya un patrullero del Comando Radioeléctrico había llevado a Verón al Hospital de Emergencias. Desde allí, fue trasladado al Centro de Emergencia y Trauma del Sanatorio Parque, donde los médicos lo operaron para extraerle el proyectil.