Policiales

Murió un barra de Newell's baleado por la policía tras gresca en un boliche

Diego Malkovic tenía 29 años y recibió un disparo en la cabeza que causó su deceso anoche. Tras una pelea en el local de Salta y Alvear se enfrentó a dos policías que fueron al lugar.

Viernes 25 de Febrero de 2011

Diego Orlando Malkovic, un hincha de Newell's Old Boys de 29 años con prontuario abierto y que el 4 de febrero del año pasado había sido baleado en la fatal emboscada a dos micros con hinchas rojinegros que llegaban a la ciudad por la autopista a Buenos Aires, frente al barrio Las Flores, murió anoche tras ser gravemente herido a la madrugada con un tiro calibre 9 milímetros en la cabeza. El hecho ocurrió en Salta al 2300, a 70 metros del boliche Soho, de donde el muchacho salió tras participar en una gresca dentro del local. Ya en la calle, dicen las fuentes oficiales, se enfrentó con un agente del Comando Radioeléctrico que asistió al lugar ante un llamado al 911. Voceros de la pesquisa indicaron que Malkovic esgrimió un arma ante la policía, que disparó y que fue herido en la cabeza al ser repelida esa agresión. El balazo le impactó en la zona frontal y le provocó estallido de cráneo y pérdida de masa encefálica provocándole heridas irreversibles. Debajo del cuerpo de Malkovic, dicen las fuentes, se encontró una pistola Taurus calibre 9 milímetros.

Algunos de los allegados al muchacho indicaron que luego de ser herido en la emboscada del año pasado, el muchacho había dejado el hábito de ver a la lepra y empezó a separarse de la barra. Y contaron que vivía en barrio Alvear, que trabajaba colocando placas de Durlock y que tenía una hija de un año.

Junto a Malkovic estaban dos muchachos que terminaron detenidos y puestos a disposición de la jueza de Instrucción María Laura Sabatier. Se trata de Jonathan F., de 22 años y apodado Piñón, y Matías M., de 26. Ambos prestaron declaración informativa en los Tribunales la mañana de ayer, acompañados por su abogado, Marcos Cella. Si bien quedaron detenidos en un primer momento, no fue por este hecho sino porque tenían pedidos de captura por cuentas pendientes con la Justicia. Anoche, Jonathan había recuperado la libertad y su compañero seguía ese camino.

En tanto, a los dos policías (un agente y un cabo) del Comando Radioeléctrico que llegaron a la zona del boliche y participaron del enfrentamiento, les retiraron las armas, les tomaron declaración informativa y quedaron provisoriamente fuera de servicio. Las tres armas secuestradas, la de los vigilantes y la de Malkovic, serán peritadas. Mientras que en la escena del crimen los pesquisas recolectaron dos vainas servidas calibre 9 milímetros. Inicialmente la causa fue caratulada resistencia calificada a la autoridad y lesiones graves, pero con la muerte del muchacho esa carátula será modificada.

Noche de miércoles. Desde hace más de una década, en Salta y Alvear está Soho Club, un resto bar y boliche con una puerta principal en la esquina y dos salidas laterales: una por cada calle. Los miércoles presenta un menú de cena y show. Entre los que asistieron anteanoche a ese lugar estaban Diego Malkovic y sus amigos Matías M. y Jonathan F.

De acuerdo a lo que se pudo reconstruir, pasadas las 3 de la mañana del jueves y dentro del boliche en el que había unas 300 personas, se generó una gresca. En un primer momento se rumoreó que la pelea había comenzado por un problema entre hinchas de Rosario Central y Newell's, algo que fue totalmente descalificado por el jefe de Orden Público, comisario Hugo Fornero: "Queremos descartar que se trató de un enfrentamiento entre barras o hinchas de los dos equipos. No hay ninguna referencia o declaración que se haya tomado que indique eso". Otra de las fuentes consultadas lo calificó como "una pelea de borrachos".

Según la versión oficial, ante la gravedad de la pelea los dos policías que realizaban adicionales en el boliche y personal de seguridad privada intervinieron y sacaron a una de las facciones beligerantes por una puerta lateral. Luego esperaron y dejaron salir a la otra parte en disputa. Ahí la versión policial y la de los amigos de Malkovic entran en contradicciones. Oficialmente se planteó que una vez afuera del boliche se generó otra trifulca que motivó un llamado al 911 y que se envió al lugar a un móvil del Comando.

Con fierros.A las 3.30 el patrullero enviado se posicionó en inmediaciones del boliche y, según este planteo, los patovicas informaron a los policías que un grupo de personas se había ido del lugar amenazando con ir a buscar "los fierros al auto".

Entonces los policías observaron que por la vereda sur de calle Salta y desde calle Santiago, un hombre armado caminaba hacia Soho. Al ver a los uniformados ese hombre giró sobre si mismo y emprendió la retirada. Al escuchar la voz de alto, el sospechoso se dio vuelta e hizo un disparo. La agresión fue repelida por el vigilante y un balazo impactó en la cabeza de Malkovic, cuyo cuerpo quedó tirado al lado de un árbol, frente al ingreso de la Unión de Rugby de Rosario, en Salta 2357.

En tanto, los amigos de Malkovic declararon que cuando salieron del boliche se toparon con ocho hombres, entre los que estaban quienes habían protagonizado la gresca en el interior del local. Que ante la diferencia en número, salieron a correr por la vereda sur de Salta hacia el oeste, es decir hacia Santiago, y que en la desesperación dejaron retrasado varios metros a Malkovic. Según el relato de los jóvenes, al doblar por Santiago escucharon dos disparos y a los pocos metros fueron detenidos por efectivos del Comando. Cuando eran llevados esposados y pasaron junto a Malkovic, uno de ellos dijo haber visto que debajo del cuerpo había un arma de fuego.

Finalmente, de las inmediaciones de Santiago y Salta, la policía secuestró un Citroën C3, dominio EVI506, cuyo dueño trataba de ser identificado pero en el cual habría llegado Malkovic al boliche. La versión oficial hizo hincapié que el agente disparó contra el muchacho desde unos 30 metros y que tuvo una dinámica similar a un "duelo" en una película de far-west. La investigación quedó en manos de la jueza Sabatier y la fiscal Graciela Argüelles.

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