Murió un anciano que había sido golpeado en un robo a su casa
El atraco ocurrió el domingo en Arévalo al 6400 y el hombre, de 92 años, resultó malherido al igual que su esposa. El viernes falleció en Pami II

Domingo 02 de Abril de 2017

Erasmo Galeano tenía 92 años y vivía con su mujer en una casa de la esquina de Arévalo 6499, en la zona oeste de la ciudad. El domingo pasado, alrededor de las 17.30, entraron a su casa tres jóvenes para robarle. Le pegaron tanto a él como a Lucía, su mujer. Los delincuentes fueron impiadosos y el hombre tuvo que ser internado. El viernes a la tarde don Erasmo murió en el Pami 2 de Olivé y Ferreyra como consecuencia de los golpes recibidos. En tanto su mujer, de 87 años, se repone de golpes que recibió en la cara y el pecho.

   La familia Galeano vive hace 70 años en barrio Belgrano y todos los conocen. El se movía con un bastón canadiense y apenas se desplazaba. La hija del matrimonio, Alice, vive a unos cincuenta metros de sus padres: "Un vecino vio que tres tipos saltaban el tapial de la casa que da a la calle y me avisó. Me vine hasta acá con otro vecino y quise entrar, pero la puerta estaba trabada. Me fui hasta la puerta del garaje y cuando abrí salieron los tres ladrones corriendo y me apuntaron con un arma, eran jovencitos. Entré y lo vi a mi papá en el piso, muy golpeado".

Lúcida testigo

   La otra víctima, la esposa de Erasmo, también terminó golpeada. Y más allá de los años, su lucidez como testigo es notable. "Mi marido salió al jardín y ahí estaban estos tipos. Yo vi que él dijo algo y cuando salí lo encontré tirado en el piso. Eran tres, dos parecían hermanos y estaban vestidos medio iguales, como si trabajaran en una empresa o algo así".

   La anciana contó que "uno me abrazó de atrás y me dijo que tenía un arma, pero para mi era de juguete, me pedía plata y yo le dije que tenía un bollito de pesos que me deja mi hija para el sodero y esas cosas, serían unos 300 pesos".

   Según la mujer, los ladrones estuvieron "pocos segundos", pero bastó para que derribaran cuanto veían. Alice, la hija de las víctimas, contó que "estaba el ropero tumbado, el vestido de novia de ella con los azahares tenía sangre y todo estaba revuelto. Era como si supieran qué buscar, pero no encontraron nada. Mis padres son dos ancianos y no tienen nada. Yo le digo a ella (por su madre) que el abuelo está en el cielo y nos va a cuidar. Ella necesita hablar así se desahoga, tiene mucho miedo". producto de los golpes recibidos El Dr. Luis SchiappaPietra, fiscal de la Unidad de Homicidios, tomó el caso y ordenó realizar medidas de curso, enviando al Gabinete Criminalístico de la PDI a la escena, para la toma de testimonios y relevamiento de rastros. También actuaron desde la Comisaría 12ª por razones de jurisdicción.