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Murió 3 meses después de ser baleado y apuñalado en barrio Toba

Los destinos de Julián Agustín Zambrana y Pablo Aquino estuvieron ligados hasta el final. Aquino murió el miércoles en el Heca y así el crimen de Zambrana volvió a fojas cero ya que el principal sospechoso también murió.

Viernes 29 de Mayo de 2020

Los destinos de Julián Agustín Zambrana y Pablo Aquino estuvieron ligados hasta el final. El primero tenía 17 años cuando lo ejecutaron a sangre fría la madrugada del 30 de marzo de 2019 en Roullión al 4300, en el olvidado barrio Toba de la zona sudoeste. El otro, de 27 años y señalado como su asesino, fue apuñalado y baleado el 12 de febrero último en Campbell y Pasaje 1847. Tras agonizar tres meses y medio murió el miércoles en el Hospital de Emergencias. De esa manera, el crimen de Zambrana volvió a fojas cero ya que el principal sospechoso también murió.

A las 3 de la mañana del sábado 30 de marzo de 2019 Zambrana estaba con un amigo en el cruce de los pasajes 1823 y 1837, en el barrio Toba. De la nada apareció un joven, luego identificado como "Pablito" y vecino del lugar, que había discutido con Julián por una gorra y le descerrajó dos disparos que dieron en el pecho y el abdomen de la víctima, que residía con sus padres y sus hermanos en Mapic al 6100, a la vuelta de donde fue atacado.

Miguel Zambrana, el papa de Julián, lo cargó en su vieja camioneta con la que hace repartos de carbón y lo trasladó al Heca. Allí le diagnosticaron heridas de arma de fuego en el tórax y el abdomen. Aunque fue asistido en terapia intensiva no pudieron salvarle la vida.

La víctima estudiaba en 4º año de la Escuela Nº 518 Carlos Fuentealba, ubicada en Roullión y Aborígenes Argentinos, y ayudaba en el reparto de carbón a su papá, un hombre que se asentó en aquella zona con su mujer en los albores de la década del 90. Desde un primer momento los familiares, amigos y allegados a Zambrana apuntaron a Aquino como el homicida y dijeron que el conflicto que derivó en la muerte tuvo su origen en la disputa por una gorra.

De victimario a víctima

El día después del asesinato de Zambrana el fiscal Miguel Moreno ordenó una serie de allanamientos en el que dos hermanos fueron demorados y luego desvinculados del caso. En el procedimiento fueron incautados dos pistolones calibre 14 y 16 y proyectiles calibre 14, 16 y 22 milímetros. En tanto, Aquino se mantuvo prófugo hasta el 12 de febrero de este año cuando un móvil del Comando Radioeléctrico que patrullaba por Campbell y Pasaje 1847 lo encontró malherido a la salida de un pasillo luego de ser atacado con un arma blanca y al menos un balazo.

Los médicos que revisaron a Aquino en el lugar donde fue hallado indicaron que tenía un traumatismo de cráneo, una herida cortante en el cuello y un disparo en la misma zona. Con ese diagnóstico Aquino llegó a la guardia del Hospital de Emergencias donde quedó internado en estado reservado con custodia policial, describieron los voceros para agregar que por la gravedad de las lesiones, la investigación quedó a cargo del fiscal Adrián Spelta.

Aquino nunca salió del Heca debido a su estado de salud, el cual se complicó cuando le diagnosticaron tuberculosis y falleció anteayer. Ahora el caso quedó en manos del fiscal de la Unidad de Homicidios Alejandro Ferlazzo quien deberá reconstruir el ataque a Aquino desde el minuto cero.

El fiscal comisionó a efectivos de la Agencia de Investigación (AIC, ex PDI) para que trabajen sobre el territorio y orientar la pesquisa.

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