Molió a golpes a un ladrón que entró a su casa y lo entregó a la policía
"Zafé una mano, le solté un golpe con la izquierda y me le tiré encima. Así, con los pies atados. Después me quedó para darle un derechazo y lo arruiné. No sabés como le quedó la cara", explicó.

Sábado 23 de Enero de 2010

Durante algo más de 15 minutos una familia de Villa Gobernador Gálvez quedó en manos de un ladrón armado que, junto a dos cómplices, intentó robar su casa. Ocurrió ayer, a las 3 de la mañana, cuando un menudo delincuente ingresó por un ventiluz a una vivienda de dos plantas. El asaltante redujo a un hombre de 55 años, al que ató de pies y manos con una soga plástica, y a su esposa, de 49. Pero por impericia omitió revisar una habitación contigua donde dormían la hija del matrimonio y su novio. Y ellos llamaron al 911 para que la policía abortara el atraco.

Mientras la policía llegaba a la casa, ubicada en Urquiza al 1800, el ladrón continuó con el ritual del robo. “Pará que termino de atar al viejo, voy con la vieja y te abro la puerta”, contestó en un momento el ladrón a un llamado de sus cómplices a su celular. “Primero le dijo a mi esposa que me atara con una soga plástica que había traído. No le gustó cómo lo hizo y me ató él. Me ataba, me desataba, me volvía a atar”, recordó Ricardo B., dueño de casa y trabajador de la construcción.

Pero en un momento, recordó Ricardo, “me dio una chance y se regaló (descuidó). Zafé una mano, le solté un golpe con la izquierda y me le tiré encima. Así, con los pies atados. Después me quedó para darle un derechazo y lo arruiné. No sabés como le quedó la cara”, explicó. Con esa escena se toparon los policías del Comando Radioeléctrico que llegaron a la vivienda.

De la pelea con el asaltante, a Ricardo le quedaron huellas: un mordisco en la mano derecha y un culatazo en la cabeza. Al maleante, los uniformados le secuestraron un revólver calibre 32 con cuatro cartuchos intactos. En tanto, uno de los cómplices que esperaba en una moto tipo enduro huyó al ver llegar a la policía. Otro, un menor de 14 años, fue detenido a unos pocos metros de la casa. “El pibe se piró cuando llegó la policía, pero se quedó dando vueltas y lo agarraron”, relató Ricardo, un albañil convertido en contratista de obra al que reconocen como Sega.

Sorpresa nocturna. Urquiza al 1800 es el centro de Villa Gobernador Gálvez. En una coqueta casa de dos plantas con jardín y una terraza a la que se accede por una escalera interna viven Ricardo y Marta con sus hijos, Roque, de 21, y Estefanía, de 22 años. Cuando el ladrón accedió a la propiedad el matrimonio dormía en una habitación y en otra contigua Estefanía junto a su novio y los dos perros de la familia. En otro dormitorio, en planta baja, estaba Roque.

Eran cerca de las 3 de la mañana cuando el ladrón ingresó a la casa por un pequeño ventiluz, de unos 25 centímetros de ancho, que da a la terraza. Entonces los perros comenzaron a ladrar y Marta se levantó para ver qué sucedía. Al salir de la habitación se encontró con el ladrón armado.

Contraofensiva. El delincuente se abalanzó sobre la mujer y la obligó a ingresar al dormitorio. Cuando Ricardo abrió los ojos por los gritos ya tenía un revólver calibre 32 largo apuntándole a la cara. “Le dijo a mi mujer que me atara con una soga que traía”, recordó el hombre. Con el dueño de casa atado sobre la cama, el maleante comenzó a verduguear a Marta para que le dijera donde había dinero. En la casa había algo de efectivo que Ricardo tenía para pagar la semana de trabajo de sus albañiles. “Yo esperaba que me diera una chance y me la dio”, explicó el hombre con puños forjados a fuerza de pala y ladrillos. “No sé por qué no me disparó”, se preguntó Ricardo.

Cuando los efectivos del Comando irrumpieron en la vivienda, Ricardo tenía al ladrón a segundos del nocaut. Después el asaltante fue identificado como Gastón Leonardo D., de 18 años. Mientras eso ocurría, otra patrulla que llegó en apoyo detuvo a metros de la casa a Ariel Sebastián P., de 14 años y una decena de entradas a distintas comisarías. “El pibe no llegó a entrar porque el que nos tenía arriba nunca le pudo abrir la puerta. Se quedó en la placita de la esquina y lo agarraron. Si se metían los tres no se qué podía pasar”, analizó Ricardo. El tercer cómplice huyó a bordo de la moto en la que los delincuentes habían llegado al lugar. Los dos detenidos fueron trasladados a la comisaría 26ª, que actúa por jurisdicción.