Policiales

Miranda, jefe de la URII: "Apuntamos a recuperar personal efectivo para trabajar en la calle"

Con la idea de volcar a las calles a la mayor cantidad posible de efectivos para prevención del delito entre sus premisas principales, el comisario mayor Walter Rubén Miranda asumió la jefatura de la Unidad Regional II.

Martes 03 de Abril de 2012

Con la idea de volcar a las calles a la mayor cantidad posible de efectivos para prevención del delito entre sus premisas principales, el comisario mayor Walter Rubén Miranda asumió la jefatura de la Unidad Regional II con la intención de llevar adelante "una buena gestión actuando en combinación con el resto de los actores de la sociedad". El flamante titular de la policía rosarina manifestó su preocupación por algunos problemas como "la gran cantidad de delitos cometidos por menores armados" y afirmó que "aquellos efectivos que no cumplan con sus tareas como es debido serán investigados a través de todos los medios legales y administrativos".

"Asumimos esta función con un gran compromiso, laboral y moral. Sabemos que hay una situación difícil en lo referido a la inseguridad, pero confiamos en que trabajando con todos los actores sociales podremos llevar adelante una buena gestión. Tenemos los recursos humanos y logísticos para hacerlo", sostuvo ayer el funcionario, minutos después de participar del acto oficial por el aniversario de la guerra de Malvinas en el Parque Nacional a la Bandera.

De vuelta. Con 28 años de servicio en la policía santafesina, Miranda es comisario desde 2002 y en 2006 llegó al cargo de inspector. Estuvo al frente de cinco comisarías (1ª, 2ª, 3ª, 9ª y 10ª) y trabajó en distintas unidades especiales como Sustracción de Automotores y Homicidios, donde fue subjefe.

En 2009 lo designaron inspector de la 1ª Zona, a cargo de las comisarías del centro y macrocentro de la ciudad, y luego fue destinado a la Unidad Regional VIII del departamento General López con asiento en Melincué, donde llegó como jefe de Agrupaciones Especiales y luego, al ser nombrado comisario mayor, fue ascendido a subjefe.

Análisis. Luego de 14 meses desempeñándose fuera de Rosario, Miranda sabe cuál es la realidad que deberá afrontar, aunque todavía se está interiorizando sobre algunas cuestiones. "En estos meses cambiaron muchas cosas. No es que me vaya a encontrar con una realidad que desconozca, pero hay detalles finos que todavía estoy analizando", indicó al ser consultado sobre algunas falencias remarcadas por el ministro de Seguridad Leandro Corti sobre la policía rosarina en una entrevista publicada ayer por este diario.

Por ejemplo, en relación con los problemas de organización de los recursos humanos referidos a rutinas horarias o licencias médicas Miranda indicó que se está analizando la faz interna y administrativa "para determinar si hay personal efectivo policial que se pueda recuperar para que trabaje en la calle. Estamos viendo cuáles son las patologías y pensamos chequear cada caso en forma particular con la idea de sumar a todos los que puedan pasar a desempeñarse en la calle".

En este sentido, el nuevo jefe de policía marcó como prioridad volcar la mayor cantidad posible de efectivos a la calle y añadió que también está en análisis la posibilidad o no de realizar cambios futuros en la composición de las distintas agrupaciones y comisarías que integran la URII.

Respecto de los cuestionamientos desde el poder político para con policías que están siendo investigados por sus vínculos con determinados grupos delictivos, Miranda indicó que para "los efectivos que no cumplan con sus deberes como corresponda se aplicarán todos los medios legales y administrativos".

"La idea -añadió- es que el personal trabaje tranquilo y respaldado, siempre que cumpla con el lineamiento que ordene el gobierno".

Preocupaciones. En cuanto a las cuestiones que más lo inquietan a la hora de afrontar su nueva función, Miranda destacó, entre una "variedad muy preocupante, la gran cantidad de delitos cometidos por menores" y se refirió, como ejemplo, al crimen cometido la noche del domingo por el cual se detuvo como presunto autor a un menor de edad.

"Es preocupante que se registren casos como ese porque lleva a pensar cuál es la contención que tienen esos chico", sostuvo el titular de la UR II, al tiempo que remarcó otra de sus prioridades: "Trabajar con respeto por los derechos de los ciudadanos".

"Los cambios son necesarios"

“Los cambios se producen porque son necesarios”, dijo ayer el ministro de Gobierno, Rubén Galassi. “Sabemos que los delitos violentos en los barrios están asociados a disputas entre bandas que comercializan estupefacientes. Para contenerlos tienen que involucrarse también fuerzas nacionales como Gendarmería y Prefectura”.

Cavallero: "Este es un cambio positivo que debe profundizarse"

El concejal Héctor Cavallero ponderó la remoción de las autoridades de la Unidad Regional II como un gesto que indica la pretensión del gobierno civil sobre la fuerza policial. “Creo que es una virtud del actual gobernador Antonio Bonfatti y, fundamentalmente, del ministro de seguridad Leandro Corti, comenzar a tomar decisiones políticas en el área de seguridad. Es un cambio positivo que debe continuar y profundizarse”, declaró.

Cavallero dijo advertir una distinción en la decisión de remover al comisario mayor Néstor Arismendi del cargo de jefe. “Implica un cambio de política positiva respecto a la administración provincial anterior correspondiente al doctor Hermes Binner, durante la cual se permitió a la policía autogestionarse, con los consecuentes resultados negativos que conocemos y padecemos”.

El edil del Partido del Progreso Social consideró que estas modificaciones deben continuar, en primera instancia, actuando sobre la cúpula provincial de la policía y luego, sobre las autoridades de las distintas seccionales donde existe “personal jerárquico infiel a la institución policial, que permiten la existencia y crecimiento de la economía del delito, a través de la existencia de prostíbulos cómplices con la trata de personas, chatarrerías, desarmaderos, locales de compra y venta de artículos robados en general; lugares que todos los vecinos sabemos dónde se encuentran localizados y ante los cuales evidentemente no actúa, ya sea por conveniencia u omisión”.

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