Policiales

"Mi mamá agarró un cuchillo y se lo clavó en el pecho a mi papá"

Una mujer de 37 años fue procesada por el homicidio de su concubino, de 36, quien murió apuñalado hace cinco meses en su casa de la zona oeste de la ciudad. El asesinato fue producto de una violenta pelea tras varias horas de compartir cocaína y alcohol.

Domingo 01 de Julio de 2012

Una mujer de 37 años fue procesada por el homicidio de su concubino, de 36, quien murió apuñalado hace cinco meses en su casa de la zona oeste de la ciudad. El asesinato fue producto de una violenta pelea tras varias horas de compartir cocaína y alcohol. Y si bien la sospechosa primero negó haber matado al hombre, un inesperado testimonio la incriminó: la hija de ambos, de 9 años, le reveló a su abuelo en plena escena del crimen: "Mi mamá le clavó un cuchillo a mi papá".

Paula S. y Ariel H. llevaban diez años de una relación en la que alternaban cotidianamente momentos cariñosos y tormentosos. Vivían con dos hijos en común, de 9 y 3 años, y tenían como fruto de parejas anteriores otros dos adolescentes que ya habían abandonado la casa de Matienzo al 1600 donde residían. Un par de veces habían estado separados y, como denominador común, desde hacía tiempo compartían la adicción a la cocaína y el alcohol.

El sábado 21 de enero, minutos antes de las 3 de la mañana, una de las habituales peleas de la pareja terminó con Ariel agonizando sobre la calzada de Pellegrini al 5100, a pocos metros de la vivienda, y Paula intentando reanimarlo con respiración boca a boca. Al llegar la policía, la mujer dijo que él había sido apuñalado por un hombre en la puerta de su casa. Pero pronto trascendería otra versión.

Textual. Cuando el padre de Ariel llegó a la esquina de Matienzo y Pellegrini, le preguntó a Paula qué había pasado, con quién se había peleado su hijo. "Me dijo que no lo conocía, que vivía por (calle) Carriego. Volví a preguntar su nombre y ella respondió que no sabía. Entonces me metí en la casa y le pregunté a mi nieta qué pasó", declaró Eduardo H., en la seccional 14ª.

"Me contó, en textuales palabras: «Mi mamá le clavó un cuchillo a mi papá». Entonces salí otra vez a la calle y vi un patrullero. Pregunté quién era el jefe y le conté lo que me había dicho mi nieta", recordó el hombre sobre el momento en que Paula fue detenida.

Golpes. "Yo estaba durmiendo. Escuché golpes, salí de la cama y vi a mi papá agarrando del cuello a mi mamá. Ella me decía que fuera a buscar a la policía y él que fuera a la casa de mi abuelo. Le hice caso a él porque ahí donde me dijo mi mamá que fuera a buscar a la policía no estaba". Según refleja el fallo del juez Gustavo Pérez de Urrechu, así comenzó su relato en sede judicial la hija de la pareja, tras entrevistarse con un forense que la halló en condiciones de prestar declaración.

"Volví de lo de mi abuela, entré a mi casa y en la cocina vi que a mi mamá le había pasado algo acá (se señala el costado derecho del vientre) y después ella le decía que no le pegara más. Entonces mi mamá agarró un cuchillo y se lo clavó a mi papá en el pecho. El le dijo «qué te pasa, loca» y empezó a caminar medio desmayándose hacia la calle. Abrió la puerta y salió".

"Lo seguí y mi mamá se quedó adentro. Mi papá se fue hasta Pellegrini y se desmayó. Empezó a juntarse un montón de gente, vecinos, amigos de mi papá, de mi hermano y gente que no conozco. Yo lloraba mucho y no sabía qué hacer", contó la niña, y agregó que no volvió a ver a su madre después de lo ocurrido. "Sólo la escuché cuando estaba yo en la comisaría. Ella gritaba «yo no lo hice, yo no lo hice»", recordó, y dijo que las escenas de violencia entre sus padres eran habituales, que ambos tomaban, que su madre solía comenzar las discusiones y que también le pegaba a ella.

Hamburguesas. La pequeña deslizó que los días previos al crimen, las peleas entre sus padres habían recrudecido. "Se decían malas palabras, gritaban, se escuchaba desde la calle. La verdad no sé por qué se peleaban", declaró.

También recordó que el día del homicidio sus padres habían estado con El Turco, "un tío de cariño". "Cuando él se fue nos metimos en la pileta. Después se hizo de noche. Comimos con mi hermanito (de 3 años), le hice hamburguesas mientras mi papá y mi mamá jugaban a las cartas y seguían tomando vino. Venían tomando desde antes, cuando había llegado mi tío El turco, creo que desde el almuerzo o la tardecita", contó la nena.

"Bueno, después de comer con mi hermanito nos pusimos a mirar una película y nos fuimos a dormir. Mis papás se quedaron en el patio, eso es normal, ya que a veces se quedan hasta de día. Al rato me desperté porque escuché ruidos y gritos. Pero mi hermanito no se despertó".

En su relato, la nena volvió al momento en que regresó de lo de su abuela y entró a su casa. "Estaba todo hecho un desastre, la moto tirada, la mesa y las sillas tiradas. Bueno, ahí es que digo que mi mamá le clava el cuchillo a mi papá. Después mi papá, como ya dije, se fue hacia la calle... y ahí sale mi mamá y lo ve tirado y trata de reanimarlo haciéndole masajes en el corazón... de eso me había olvidado", finalizó su testimonio.

En ese marco le preguntaron a la niña si sus padres, además de alcohol, ingerían pastillas u otros medicamentos. "Tomaban mucho alcohol, a veces cuando estaban enfermos, pastillas para el dolor de cabeza, creo. También aspiraban un polvito blanco que no sé cómo se llama. Ese polvito algunas veces está arriba de los muebles", respondió.

De la nada. En tanto, Paula amplió su indagatoria original y admitió haber matado, sin preverlo, a su pareja. "Las compañeras del penal me habían aconsejado que negara el hecho y además tenía miedo", porque nunca había estado presa "por algo tan grave", justificó esas "partes que no son ciertas" de su declaración anterior.

La mujer narró que cuando ese día llegó a la casa se quiso ir a acostar pero Ariel y El Turco no la dejaron. "Me obligaban a consumir droga. No quería llegar a casa porque sabía lo que me esperaba", dijo sobre situaciones que acontecían "día por medio" y que ella dijo aguantar "por miedo" y porque "cuando me quería ir él me golpeaba".

Entre acotaciones sobre actitudes de su pareja ("le daba porros a su hijo de 3 años, le pegaba a la nena") contó que el día del homicidio habían estado tomando drogas y vodka desde las 19. "Cuando Ariel veía que se terminaba (la cocaína) se puso nervioso. Me quería mandar a lo de sus padres a pedirles plata. Me habló de un problema que tuvo cuando fue a comprar droga. Y de la nada me empezó a golpear. Yo me quemaba con el cigarrillo para que él viera que no me hacían nada sus golpes".

Sobre los minutos previos a la puñalada fatal, dijo recordar poco y haber estado "muy asustada por las veces que me ahorcó hasta el punto de desmayarme".

"Le pedí a la nena que fuera a buscar a la policía y él le pedía que buscara al abuelo. Cuando mi hija fue a buscar a la policía, salimos todos. Después él gritó que entráramos. Primero entré yo, tiré la moto en el pasillo y trabé la puerta. El agarró la puerta a patadas y la rompió en la parte de abajo. Le abrí y entramos todos, ya que me parecía que se estaba calmando. No sé si la nena entró, porque Ariel me empezó a pegar de nuevo y me agarró un ataque de pánico".

"El me quería matar, decía que yo tenía la maldad en el cuerpo. Yo le decía que dejara de pegarme. Ya me había tirado sobre la moto, me sacudía, me tiraba al piso, me levantaba y me volvía a tirar. Luego agarró un cuchillo de la mesada que usaba para picar hielo y dijo: «A esta hay que matarla». Luego lo soltó porque yo le pedía por favor que me dejara ir. Por ahí se enfurecía y por ahí aflojaba. En eso soltó el cuchillo, lo agarré yo y se lo clavé de frente. No pensé que se le iba a clavar. Yo no quería matarlo".

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