Miércoles 26 de Agosto de 2009
Agobiados por las dudas y cansados de tanto esperar, familiares y amigos de Emanuel Del Mastro reclamaron justicia frente a la seccional 1ª, el último destino del policía asesinado cuando custodiaba una casa de citas del centro de la ciudad. "Queremos que Marcelo Albornoz (el comisario relevado de la 1ª) dé la cara. Porque si mi marido cuidaba un prostíbulo por 150 pesos, alguien ganaba mucho más por encubrir ese lugar". Ese fue el grito con el que María Borga, la concubina del agente asesinado, encabezó la marcha y cortó la calle frente a la seccional de barrio Martin para exigir respuestas. Por el crimen del policía hay una persona detenida y un prófugo "perfectamente identificado", según indicó la fiscal Adriana Camporini.
"Desde el mismo 18 de junio, el día que ocurrió la muerte de Del Mastro, estamos haciendo todo lo posible para llegar al total esclarecimiento del crimen. Creemos que vamos por el buen camino. Ya se encuentra preso uno de los autores del hecho y el segundo está plenamente identificado y se lo está buscando. Se han hechos varios allanamientos y hay una orden de captura judicial", indicó el jefe de Orden Público de la policía rosarina, Marcelo Casajuz, a quien le tocó dar la cara por la institución mientras los representantes políticos estuvieron ausentes y sin aviso.
La saga. Hasta el 18 junio Emanuel Del Mastro, de 26 años, era un policía asignado a la comisaría 1ª. Ganaba unos 1.700 pesos por mes con los que mantenía la casa que compartía con María Borga y su hijo de 2 años.
Los últimos registros oficiales indican que aquel día prestó servicio hasta las 20 en la seccional de Juan Manuel de Rosas al 1300. A las 23.30 fue asesinado a balazos en el puticlub de Mendoza 909, donde realizaba una custodia por la que ganaba 150 pesos y que para sus superiores lo hacía por su cuenta. Su crimen quedó grabado en las cámaras de seguridad del lugar y como consecuencia del hecho fueron desplazados el jefe de la 1ª, Marcelo Albornoz, y el inspector de zona, Nelson Inneco.
El 8 de julio, cuando la causa estaba en manos del juez de Instrucción Luis María Caterina, fue detenido Rubén Darío D., de 31 años. Para los investigadores, la fisonomía de ese hombre se ajusta con la imagen que se observa en la filmación del crimen del policía. Además, lo buscaban porque su descripción también coincide con la de uno de los ladrones que el 9 de junio robaron en una casa de citas de Castellanos al 400, hecho que inicialmente no fue denunciado y que motivó que la causa pasara a manos del juez Jorge Baclini.
Con bronca. "Lo que más bronca me dio es que lo desconozcan, que digan que no estaba trabajando. Porque yo todos los días veía que traía los 150 pesos. Sin embargo, para ensuciar el nombre de una persona muerta que no se puede defender, lo hacen enseguida. Hasta lo enterraron sin honores", dijo María. "A mí Emanuel me lo dijo mil veces. El comisario (Albornoz) le había pasado el adicional porque nosotros estábamos construyendo la casa, necesitábamos la plata y el sueldo no alcanzaba. El comisario le dijo que había un adicional y él me contó que era un edificio, porque sabía que si me decía que era un prostíbulo yo no lo iba a dejar. Como necesitábamos la plata, tuvo que mentirme", recordó la mujer.
Borga recordó que ningún representante de la policía o del Ministerio de Seguridad se comunicaron con ella. "Los únicos que se acercaron fueron policías que se recibieron con él. Ningún comisario fue al velatorio, no le hicieron honores, lo desconocieron totalmente. Era un policía que peleaba por la institución. Yo por ahí le decía algo sobre la policía y él me decía que no era así. El defendía la policía porque le gustaba lo que hacía", indicó. "No queríamos llegar a esto, pero ya pasaron dos meses del crimen. Lo único que espero es que adelante de ustedes (por la prensa) nos den una respuesta. No queremos que nos endulcen diciendo que los están buscando. Queremos que a la gente que se juntó le expliquen por qué todavía no detuvieron al que mató a Emanuel", concluyó dolida la mujer.