Policiales

Mató a un vecino de un escopetazo por supuesto problema de polleras

"Yo soy bien choro y te voy a enseñar que no hay que andar «segundeando» una mujer ajena". Esa frase fue la última que escuchó en su vida Pedro Almaraz, el martes a la tarde.

Jueves 02 de Octubre de 2014

"Yo soy bien choro y te voy a enseñar que no hay que andar «segundeando» una mujer ajena". Esa frase fue la última que escuchó en su vida Pedro Almaraz, el martes a la tarde. Estaba en la puerta de su casa de madera y chapones, en la esquina de San Juan y Berutti, en el noroeste de Fray Luis Beltrán. Acto seguido recibió un escopetazo, entro a la precaria vivienda y se desplomó agonizante sobre su cama hasta morir. En tanto, el agresor y dueño de la frase que da inicio a la crónica, un ex convicto de la cárcel de Coronda y oriundo de Rosario, desapareció del lugar llevándose el arma homicida.

No hay que caminar mucho por las polvorientas calles del barrio Granero, en Fray Luis Beltrán, para darse cuenta de que es un lugar rico en postergaciones. El barrio está entre las vías y la autopista Rosario-Santa Fe, y lo que ofrece a los ojos del recién llegado es una pobreza semirrural. Con perros flacos, gallinas y pollos en las veredas y carros estacionados a la vera de zanjas pestilentes. En ese contexto, en una humilde vivienda que se levanta en la esquina de San Juan y Berutti, vivió Pedro Almaraz con su esposa y sus tres hijos. Uno de los pibes, el mayor, falleció hace un mes en un accidente de moto. El hombre se ganaba la vida como albañil y su compañera realizando tareas domésticas.

Desde hace un mes, aproximadamente, una vecina de Almaraz comenzó a ser cortejada por un ex convicto de la cárcel de Coronda. Un hombre que en el barrio era conocido por su apodo y que era oriundo de Rosario. "Yo al hombre lo vi dos veces, con su campera roja y la capucha puesta", indicó una doña del lugar. "La verdad es que no se qué habrá pasado. Lo concreto es que escuchamos un escopetazo y nos acercamos para ver. Jamás pensé que cuando entrara a la casa me iba a encontrar con el vecino ensangrentado sobre su cama. Llamamos a la policía y a la ambulancia, pero murió en el lugar", explicó la vecina.

Dos huérfanos. El martes a la tarde, poco después de las 16, Pedro Almaraz estaba en su casilla junto con su esposa. "Menos mal que todo esto pasó cuando los hijos, de 11 y 12 años, estaban en la escuela. Hay uno de ellos que era súper pegado al papá. Cada vez que hubo algún lío, el pibito se ponía delante de su padre para protegerlo", relató una vecina. A la hora señalada, de la casa de la vecina salió el ex convicto que la cortejaba, caminó los pocos metros que separaban las dos viviendas y al llegar golpeó las manos y llamó por el nombre a Almaraz.

Cuando la víctima salió a la vereda, el ex convicto le pronunció las 18 palabras que abren la crónica y sin titubear le disparó con la escopeta que portaba. "Almaraz entró a su casa tomándose la panza. El disparo fue a muy corta distancia. Cuando entró, agonizaba. Se tiró sobre la cama, donde a los pocos minutos murió", explicó un vocero.

"Sobre el móvil del crimen, la frase que pronunció el matador y que fue escuchada por la mujer del hombre asesinado hace intuir un problema de polleras. Pero no hay que descartar otras hipótesis, al menos hasta que la vecina y la esposa de Almaraz no presten declaración", indicó el vocero. La pesquisa quedó en manos el fiscal de San Lorenzo Juan Carlos Ledesma. El crimen es investigado por la Policía de Investigaciones y la seccional 4ª de la Unidad Regional XVII.

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