Policiales

Mató a un joven a la salida de una escuela y pasará 15 años en la cárcel

Pedro Tejeira tenía 20 años, esperaba un hijo y el 24 de julio de 2017 fue a esperar a su novia a la puerta de la escuela nocturna donde ella cursaba la secundaria.

Jueves 20 de Agosto de 2020

Pedro Tejeira tenía 20 años, esperaba un hijo y el 24 de julio de 2017 fue a esperar a su novia a la puerta de la escuela nocturna donde ella cursaba la secundaria. En medio del gentío, un conocido con el que había tenido peleas lo confrontó, sacó un arma y lo mató de un tiro a la cabeza. El juicio culminó ayer con la condena a 15 años de prisión para Emiliano Cuenca. Los testigos dijeron que el disparo fue a quemarropa y la víctima no alcanzó a reaccionar, al punto que lo describieron estático y con los brazos cruzados o en alto al momento de recibir el disparo.

El crimen ocurrió frente a una multitud que a las 21.30 de aquella noche esperaba la salida de estudiantes de la escuela Lola Mora, en zona sudoeste. Cuando retumbó el disparo en la puerta, todos corrieron a refugiarse adentro del edificio. El plomo ingresó por el ojo derecho de Pedro y le atravesó el cráneo. Cayó junto a su moto y fue trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, donde falleció.

Pedro era peón de albañil en una obra junto a su padre y tenía un puesto de choripanes en una feria del barrio. Cuando lo mataron, su novia cursaba un embarazo reciente. Entre los numerosos testigos del crimen había familiares directos de la víctima: su padrastro, su novia y un tío estaban allí, en pasaje Sanguinetti entre Rouillón y Espinillo. Esos testimonios orientaron la búsqueda hacia Cuenca, por entonces de 23 años, detenido en marzo de 2018.

En el juicio que arrancó la semana pasada el fiscal Sebastián Narvaja, en reemplazo de Miguel Moreno, había pedido 20 años de prisión. La defensa pidió la absolución. Los jueces Pablo Pinto, Hebe Marcogliese y Héctor Núñez Cartelle condenaron ayer a Cuenca a 15 años de prisión por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la portación ilegal de un calibre 22 largo.

Rencillas previas

En el juicio se planteó que Pedro esperaba junto a su moto cuando llegó Cuenca en una moto que manejaba su cuñado. Emiliano bajó del vehículo, discutió con Pedro y le disparó. Los motivos no quedaron del todo claros pero se acreditó que los separaba un historial de rencillas previas.

Por un lado, una disputa entre la hermana, la novia y la cuñada de Pedro con la hermana y una ex cuñada del acusado. Esa noche, una de ellas había enviado un mensaje pidiendo que la fueran a buscar porque había sido amenazada por una chica del otro grupo con que la golpearían a trompadas a la salida. Además se contaban cinco o seis peleas a piñas entre la víctima y el imputado, su hermano o sus amigos.

El fiscal planteó en el juicio que era habitual que mucha gente fuera a buscar a sus hijos a la escuela. De hecho, allí estaba ese día la mamá de Cuenca. Los familiares de Pedro y el personal de la escuela coincidieron en que el lugar estaba muy concurrido al momento del hecho. De ellos, cinco testigos declararon en el juicio. Dos reconocieron al acusado en una rueda de personas.

Salvo una ex novia de Cuenca, que habló de un roce previo, los otros testigos coincidieron al describir la mecánica del disparo como un tiro "limpio": dijeron que el agresor estiró el brazo, le pegó a Pedro un culatazo en la cara y luego le disparó. El fiscal planteó que el relato es consistente con la autopsia, que además del tiro en el ojo derecho detectó un moretón en el izquierdo consistente con el golpe de la culata o el caño de un arma. Estos testigos coincidieron en que Pedro no alcanzó a defenderse: uno dijo que estaba con las manos en alto, otro con las manos cruzados y un tercero que estaba desarmado y quieto.

"La condena es adecuada ante lo que se presentó del caso, la prueba es contundente. Cinco testigos ubican al acusado en el lugar y cuatro dicen que el disparo fue a quemarropa", dijo Narvaja tras conocer el veredicto. En su alegato, planteó que hasta la madre de Cuenca estaba allí, se refugió en la escuela por miedo y manifestó: "No puedo creer lo que pasó".

Tras el crimen, a Cuenca lo fueron a buscar a su casa de Biedma al 5600, a una cuadra de la escuela, pero no estaba. El joven se fue del barrio pero ocho meses después familiares de Tejeira aportaron el dato de que estaba en Roldán. Lo detuvieron el 6 de marzo de 2018 en Oroño al 200 de esa ciudad y desde entonces quedó preso hasta el juicio.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario