Policiales

Mató a un hombre en una reyerta y lo condenaron a nueve años de prisión

Marcelo Perugorria, de 26 años, fue hallado culpable del crimen de Gastón Zuvelza, ocurrido en enero de 2011 en el barrio Carlos Casado.  

Miércoles 06 de Agosto de 2014

Un hombre fue sentenciado a nueve años de prisión luego de haber sido hallado culpable del homicidio de Gastón Raúl Zuvelza, asesinado en 2011 de una puñalada en el pecho en el marco de una feroz pelea entre bandas en el barrio Carlos Casado, en la zona sur de la ciudad. En el mismo fallo que condena a Marcelo Perugorria, de 26 años, desvinculó del crimen a su pareja quien estaba imputada de haber golpeado a la víctima y dejarla inconsciente en el suelo antes de concretarse el crimen.

Gastón Raúl "El Charro" Zuvelza tenía 33 años cuando la madrugada del 9 de enero de 2011 fue asesinado en medio de una reyerta entre amigos suyos y un grupo de personas que celebraba un cumpleaños en Rueda al 3100, en el cruce con el pasaje Príncipe de Gales. Apenas ocurrió el hecho, y a partir del relato de testigos, los investigadores rastrearon los pasos del principal sospechoso del homicidio: un hombre apodado "Nono" y afincado en el barrio Las Flores. Se trataba de Perugorria, quien entonces tenía 21 años y fue detenido horas más tarde.

Encontronazo. La noche del sábado 8 de enero de 2011 Nono llegó a la casa de su abuela en la cortada Príncipe de Gales al 2900 para participar de un cumpleaños. Ya eran cerca de las 3 de la mañana del domingo cuando el joven salió, junto a su concubina y un grupo de amigos, a buscar bebidas. Pero en el trayecto Nono y sus acompañantes tuvieron un cruce de palabras con unos muchachos que se encontraban en la esquina de Vera Mujica y Rueda y entre los que estaba Zuvelza.

Sin que se pudieran establecer los verdaderos motivos de la gresca, lo cierto es que ambos grupos comenzaron a cruzarse trompadas, botellazos y blandieron elementos contundentes.

En ese contexto El Charro quedó malherido tirado sobre la calle con la cabeza ensangrentada y un herida de arma blanca en el abdomen. Su propio padre lo trasladó al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez donde falleció a las 4.15.

La investigación del crimen quedó en manos de la entonces jueza de Instrucción María Luisa Pérez Vara, quien instruyó medidas en colaboración de efectivos de Homicidios y la comisaría 13ª. Y días atrás el juez de Sentencia Nº 5, Gustavo Salvador, firmó el fallo condenatorio contra Nono como autor del homicidio, resolución en la cual además absolvió a la pareja de éste, Elba Alvarez.

Responsabilidad. Como la duda sobre cuál fue la lesión que finalmente le causó la muerte al Charro —la puñalada o el golpe en la cabeza— atravesó la pesquisa el juez Salvador echó luz sobre ese aspecto (ver aparte).

"La prueba primordial se apoya fundamentalmente en los testimonios brindados por las diferentes personas que se encontraban en el lugar de los hechos o en cercanías", argumentó el magistrado, para agregar: "Ninguna duda cabe de que existió una pelea entre dos grupos antagónicos y que en uno estaba la víctima mientras que en el otro participó desde sus inicios Perugorria. Por su parte, Elba concurrió (al lugar de la gresca) con posterioridad".

El juez detalló que en esa reyerta intervino la concubina de Nono, quien se acercó al lugar con un elemento al que calificó como de dimensiones importantes y de gran poder lesivo (hormigón o de mampostería).

Con ese objeto la mujer golpeó en la cabeza a la víctima y así le provocó lesiones en el cráneo. "Cabe concluir que de las lesiones que presenta la víctima en su cuerpo referenciadas en la autopsia, las del cráneo fueron producidas por Elba", sostiene la resolución.

En ese sentido, al expedirse respecto de la responsabilidad penal de la mujer, el magistrado aclaró que "no se ha acreditado una intención homicida, sino más bien un intento por defender a su concubino".

Ida y vuelta. Al entrar de lleno en el análisis de la conducta de Perugorria el juez descartó la legítima defensa alegada por sus abogados para atenuar la pena. En ese sentido el juez Salvador concluyó que, luego de retirarse del lugar donde se había desarrollado la pelea, Nono fue a la casa donde se festejaba el cumpleaños, volvió al lugar donde yacía tirado Suvelza y finalmente le asestó en el flanco izquierdo abdominal la puñalada que le provocó la muerte.

"Admitido como está por la mayoría de los sujetos que depusieron a lo largo del proceso —que Perugorria ya se había retirado del lugar de los hechos y que volvió munido de un arma blanca— su conducta no resultaba necesaria, ya que la posibilidad de repeler la agresión había sido lograda", entendió Salvador al momento de rechazar una legítima defensa.

Finalmente el magistrado evaluó que la conducta del imputado "revela indubitablemente su intención homicida" en calidad de autor. Y aunque tanto la querella como la fiscalía solicitaron una pena de quince años de cárcel, Salvador finalmente lo condenó a nueve.

La puñalada causó la muerte

“La muerte se presenta como consecuencia de la hemorragia masiva producida por la herida de arma blanca, por lo que esa lesión fue determinante en cuanto a la muerte. El traumatismo de cráneo provocó debilitamiento del organismo y aceleró la mecánica fisiopatológica que finalizó con el fallecimiento porque aumentó la pérdida de sangre y restó fortaleza y posibilidades de resistencia orgánica. El traumatismo obró concausalmente, pero con menor entidad que la puñalada en relación a la muerte”, dice la pericia forense sobre la muerte de Zuvelza.

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