Policiales

Mató a un adolescente, pero rebajan su pena porque lo hizo al defenderse

Tiene 43 años y le disparó a un chico de 17. Le habían dado 14 años pero redujeron la pena a 4 años y 8 meses al valorar que respondió a un ataque.

Lunes 01 de Julio de 2019

"Nunca quise hacer lo que hice. Nunca lo haría. La verdad, no soy de hacer estas cosas". Alejandro Andrés Pruzzo habló así ante los jueces que debían revisar su condena a 14 años de prisión por el crimen de Emanuel Alfonso, asesinado con un escopetazo en la cabeza tres años atrás, a un costado de la ruta provincial 18 en la prolongación de calle Ovidio Lagos. El hombre de 43 años apeló su condena alegando que la víctima lo había sido amenazado de muerte y que ese mismo día lo había atacado con disparos que no salieron, en un incidente previo al crimen. El tribunal entendió que el acusado actuó con exceso en la legítima defensa y redujo la condena a 4 años y 8 meses de cárcel.

El fallo que redujo en casi diez años la condena a Pruzzo fue dado a conocer ayer por los jueces Guillermo Llaudet, Gustavo Salvador y José Luis Mascali. Al cambiar el encuadre legal de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego a una reacción con exceso en la legítima defensa, el tribunal redujo la pena a 4 años y 8 meses. Consideró que fue el acusado quien le disparó a un hombre desarmado, pero que no se tuvieron en cuenta incidentes en los que la víctima había provocado al imputado con quien mantenía una disputa por una mujer.

En julio del año pasado Pruzzo comenzó a ser juzgado por el crimen de Alfonso. El joven fue baleado de un escopetazo el lunes 7 de septiembre de 2015 en el kilómetro 1 de la ruta provincial 18. Vivía con su mamá a pocos metros de donde lo mataron y se ganaba la vida trabajando en los hornos de ladrillos de la zona en la que abundan casillas humildes de chapa y material.

Cruces de rutina

Al entrevistar a vecinos y familiares los investigadores advirtieron que había tenido una discusión con un hombre del barrio con quien solía tener cruces. La pareja del agresor había salido un tiempo con la víctima y eso al parecer había generado roces entre los dos hombres. Sobre esa base llegaron a Pruzzo, quien fue detenido catorce meses después en el barrio Nuevo Alberdi.

El acusado, a quien le dicen "Pintita", reconoció el hecho pero dijo que el disparo se le escapó en un forcejeo con Alfonso. Planteó que la víctima lo hostigaba, que esa misma mañana lo había apuntado con un revólver y que a menudo le hacía ademanes de tener un arma en la cintura. El tribunal de primera instancia lo condenó como autor de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego pero la defensora pública Marianela Di Ponte apeló el fallo.

La defensora dijo que la noche anterior Pruzzo se había quedado a dormir en la casa de su pareja y la víctima pasó gritando desde la calle "ya vas a ver lo que te va a pasar", una amenaza a la que el acusado no le dio importancia. Al día siguiente, según relató, tomó su caballo rumbo a su vivienda, donde tenía un horno de ladrillos. En el trayecto, en un camino de tierra cerca del arroyo Saladillo, advirtió que alguien venía de atrás. Resultó ser Alfonso en su caballo, quien le pegó un palazo en la espalda y le dijo: "A vos te voy a cagar matando, te voy a sacar del medio".

Entonces, según la defensora, los dos hombres discutieron, Alfonso sacó un arma, se la apoyó a Pruzzo en el pecho y gatilló tres veces, aunque los disparos no salieron. Luego el atacante tiró el arma a un montículo de tierra, le pegó un pechazo a su contrincante y lo hizo caer del caballo. El animal escapó del lugar y Pruzzo logró encaminarse "muy asustado" a su casa de la ruta 18 a la altura del kilómetro 1.

"De hoy no pasas"

La defensora indicó que, un rato después de de aquel incidente, Alfonso llegó a caballo a la casa del acusado y le gritó: "Vení que te voy a matar. Vení que hoy no pasás, tengo huevos para hacerlo. Te voy a matar delante del pibe más grande. Vení hijo de puta, yo soy el que se acuesta con tu mujer y me voy a quedar con todo lo tuyo, ahora sí que te voy a asegurar". Según ese relato, al advertir que la víctima se llevaba las manos a la cintura, Pruzzo tomó una escopeta antigua en mal estado que guardaba sobre el galpón de los animales y "mientras intentaba llevarlo hacia la ruta" efectuó el disparo que impactó en la cabeza de la víctima.

En cambio para el fiscal Miguel Moreno, ocurrió cuando Pruzzo iba a caballo, interceptó a la víctima en la ruta y le disparó en un forcejeo. Una cuñada de Pruzzo, el hermano de la víctima y el chofer de un camión que pasaba por el lugar fueron los principales testigos del crimen aunque los relatos no fueron idénticos.

Para el tribunal quedó claro que Pruzzo fue el autor del crimen, ya que el mismo acusado lo admitió. Los jueces consideraron que la rivalidad con Alfonso generó un "comportamiento reactivo" en el acusado. La víctima era "una persona de la mitad de la edad del imputado, de contextura robusta, que le disputaba su mujer" y que había cometido agresiones ilegítimas en su contra.

Por esto postularon que la reacción fue excesiva porque "Alfonso no representaba un peligro de tamaña magnitud" ya que "el arma que pudiera haber tenido había dado pruebas de resultar ineficaz". "La reacción de Pruzzo resultó excesiva", dijeron los jueces.

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