Policiales

Mató para robar cuando era menor y lo declaran penalmente responsable

Lucas O. fue sentenciado por el homicidio críminis causa de un estudiante oriundo de Murphy. Otro juzgado deberá resolver sobre la condena.

Jueves 20 de Febrero de 2020

Un joven de 19 años fue declarado autor penalmente responsable del crimen de Juan Cruz Ibáñez, un estudiante de 23 años oriundo de Murphy asesinado a puñaladas en 2018 en un departamento del macrocentro. La jueza de Menores María del Carmen Musa le atribuyó a Lucas Ezequiel O. la autoría de un homicidio críminis causa, aplicable cuando se mata para ocultar otro delito —en este caso un robo— y prevé una pena de prisión perpetua.

   La jueza también declaró al joven responsable de otros seis hechos de robo anteriores al crimen. La sentencia no está firme y podrá ser apelada por la defensa o la fiscalía. El acusado está en prisión preventiva y la causa ahora recaerá en la jueza de Menores Dolores Aguirre Guarrochena, quien deberá resolver sobre la condena.

   Juan Cruz fue asesinado el 23 de junio de 2018 en el departamento del segundo piso de Zeballos 2131 donde residía. Con dos puñaladas mortales en la espalda, su cuerpo presentaba un total de 26 cortes de arma blanca. Ya desde un principio la investigación estableció que el autor había intentado escapar con el botín en el auto del estudiante pero no pudo, por lo que cargó el botín en un taxi que lo llevó a la casa de una hermana en zona sur.

   Enterado luego del crimen, el taxista se presentó a contar lo que sabía y eso desembocó en el hallazgo de pertenencias de la víctima. Las pistas condujeron a Lucas O., que entonces tenía 17 años, y fue apresado días después en un ómnibus que iba hacia Chaco.

   A punto de recibirse de ingeniero en la UTN, Juan Cruz trabajaba para una empresa de investigación tecnológica. El crimen conmocionó profundamente a la comunidad de Murphy y otras localidades del sur provincial donde, al igual que en Rosario, se hicieron manifestaciones reclamando una pena severa para el acusado, del quien pidieron que fuera juzgado como a un mayor de edad.

Obstáculo a eliminar

El crimen se investigó en el ámbito de la Justicia de Menores. Luego de un año y medio de audiencias en las cuales se expusieron y analizaron pruebas, pericias y testimonios sobre el crimen de Juan Cruz y los seis robos previamente imputados desde que el acusado había cumplido 16 años, Musa lo declaró autor de todos esos delitos en un extenso fallo.

   La jueza encontró acreditado que Lucas ingresó al departamento de Juan Cruz tras escalar una reja que conduce a la terraza de una casa lindera e ingresar por el balcón cuya puerta de vidrio no estaba trabada. “Es altamente probable que no haya estado solo”, advirtió Musa, aunque ese dato “no lo exime de su responsabilidad”.

   Para la jueza el homicida irrumpió con la intención de robar todo lo que pudiera y al precio que fuera. En ese sentido la aparición del dueño de casa no se le representó como otra cosa que un obstáculo a eliminar para cumplir su objetivo. “Lejos de desistir, le asestó todas las puñaladas necesarias para neutralizarlo, conforme se desprende de los informes periciales. No es que al robo le siguió una muerte accidental aunque evitable. No es un robo sino un homicidio para consumar el robo”, sostuvo Musa.

En taxi con el botín

Al describir las intenciones de Lucas la jueza detalló el vasto botín sustraído que, según declarara el chofer, demoró entre 10 y 15 minutos en cargar al taxi en el que huyó mientras alegaba que se estaba mudando tras pelearse con su novia.

   Los elementos robados, luego entregados por familiares del acusado a la policía, incluyeron un dispositivo electrónico Mac mini, un monitor de computadora de 26 pulgadas LG, una notebook HP plateada, una notebook Asus negra, un celular Iphone 7 negro mate, dos celulares Blu y Sony Xperia, tres pares de botines de fútbol Adidas y Nike, dos pares de zapatillas, una mochila, un monedero y un bolso de mujer, ocho lapiceras, un par de auriculares Samsung, un alhajero, remeras, pantalones, dos guitarras, 450 euros y 300 dólares.

   “Cosas que embolsó mientras le asestaba, o tras haberle asestado, 26 puñaladas a Ibáñez”, sostuvo Musa antes de describir cómo fue la huida del ladrón. Al respecto, el testimonio más importante terminó siendo el del taxista que describió bolsas transparentes con los objetos y contó que al llegar al pasillo de Chacabuco al 4200 Lucas le pidió ayuda para entrar las bolsas a la casa. El chofer, a esa altura, se lo quería sacar de encima al punto que se fue sin que el extraño pasajero le pagara el viaje. “Me dijo que se había olvidado la billetera, pero cuando él se bajó yo me fui”, declaró.

   Además del botín que dejó en casa de su hermana, otras pruebas materiales también situaron a Lucas en la escena. Si bien se hallaron suelas de distintas zapatillas y eso abriría la posibilidad de dudar si fue éste quien asestó las puñaladas mortales, un estudio de ADN determinó que “solo o acompañado, estuvo en el lugar y hora del hecho, y participó en el mismo”.

Empastillado

Detalles de la captura del acusado, en plena ruta rumbo a Chaco, también se tuvieron en cuenta como evidencia. Por ejemplo, su padre declaró que el 3 de julio lo visitaron dos jóvenes que él no conocía y se presentaron como amigos de Lucas. Le dijeron que éste lo mandaba a llamar, que lo esperaba en una feria de trueque de Aborígenes Argentinos y Rouillón, en la zona sudoeste de la ciudad.

   El hombre se tomó un remís hasta el lugar y se encontró con su hijo haciendo fila para subir a un ómnibus. Así, relató, tuvo una breve charla en la que el chico le contaba que estaba arrepentido de lo que había hecho, que tenía miedo y por eso se iba de la ciudad. Antes de subir al colectivo, sin equipaje, Lucas le pidió dinero ya que no tenía. El padre le dio mil pesos y le preguntó por qué había hecho una cosa así. “Me respondió que en ese momento estaba empastillado, que no recordaba mucho”.

   Horas más tarde personal de la Policía de Investigaciones (PDI) detuvo el colectivo en pleno viaje al norte por la autopista a Santa Fe. Dos oficiales se dirigieron hacia un “chico sentado al fondo, del lado izquierdo”. Le preguntaron el nombre y se identificó como Lucas O. Al pedirle que bajara del vehículo, no se resistió. “Ya sabía que me venían a buscar”, les dijo entonces.

Sin ensañamiento

En su resolución la jueza dedicó algunos párrafos a fundamentar por qué no admitió el encuadre requerido por la fiscalía de un homicidio triplemente calificado por alevosía, ensañamiento y críminis causa y agravado por escalamiento. En principio, indicó que el escalamiento agravaría el robo pero este delito no fue imputado porque “se subsume en el homicidio que sí resulta agravado porque se comete para perpetrar el robo”.

   Es que para Musa toda la conducta de Lucas tuvo el fin de robar. Aunque tuviera que matar para ello. “Hizo todo a su alcance para eliminar la resistencia del morador, propietario del ansiado botín. Se llevó todo lo que pudo acarrear; hasta un recipiente tupperwear”. En ese sentido aventuró que “Lucas no desiste de lo que desea. Es tal su pulsión ciega que parece no discernir. Ve una moto estacionada y la sustrae a la luz del día ante un vecino que lo mira”, graficó.

   Y si bien esbozó un perfil psicológico del acusado en función de las evaluaciones de especialistas en salud mental (“Lucas se maneja bajo sus propias reglas, desoyendo el mundo externo y transformando la realidad según sus propios antojos. No hay registro de autoridad, ni de ley”), no hizo lugar a los agravantes propuestos por la fiscalía.

   “El desenfreno del homicida no indica por sí solo que haya actuado con ensañamiento y alevosía. El ensañamiento implica aumentar deliberadamente, de manera innecesaria, los padecimientos de la víctima; en forma innecesaria por sadismo y cuando la víctima ya no puede oponer resistencia”, explica Musa sobre el primer punto.

   “La alevosía —continúa— es un modo de cometer el homicidio, por el cual el agente oculta el ánimo hostil simulando amistad o disimulando enemistad, o esconde su persona o los medios empleados con el propósito de colocar a la víctima en un estado de indefensión. Pero no considero que Lucas aumentara adrede y de modo innecesario los padecimientos de la víctima”.

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