Matan a una pareja y al padre de la mujer en presunta venganza
Buenos Aires.— Un hombre, su esposa y el padre de ésta fueron asesinados a golpes y puñaladas en una vivienda de Ituzaingó y delante de los pequeños hijos de la pareja. Los investigadores descartan la hipótesis del robo y aseguran que podría haber sido una venganza. Las víctimas fueron Walter Cayuela, de 32 años; su esposa, María Fernanda Márquez, de 29; y el padre de la mujer, Jorge Márquez, de 62; quienes habrían sido sorprendidos por los agresores ya que no presentaban signos de defensa.

Sábado 14 de Noviembre de 2009

Buenos Aires.— Un hombre, su esposa y el padre de ésta fueron asesinados a golpes y puñaladas en una vivienda de Ituzaingó y delante de los pequeños hijos de la pareja. Los investigadores descartan la hipótesis del robo y aseguran que podría haber sido una venganza.

Las víctimas fueron Walter Cayuela, de 32 años; su esposa, María Fernanda Márquez, de 29; y el padre de la mujer, Jorge Márquez, de 62; quienes habrían sido sorprendidos por los agresores ya que no presentaban signos de defensa.

En principio, todas las fuentes aseguraron que el móvil del robo está prácticamente descartado ya que en la vivienda no había desorden y se encontró dinero, televisores de plasma, equipos de DVD y otros objetos de valor. Por eso todo apunta a una venganza o ajuste de cuentas por motivos pasionales o comerciales. Es más, los pesquisas creen que las víctimas principales fueron Cayuela y su esposa, y que Márquez fue asesinado porque llegó en ese momento o porque conocía al homicida. "Fue muy violento, con mucho odio", resumió un policía que estuvo en la casa de barrio San Alberto, en Ituzaingó, donde se desató la tragedia.

Tras el hallazgo, los investigadores comenzaron a trabajar sobre los últimos pasos de las víctimas para saber quienes frecuentaron la casa la tarde o noche del jueves. En ese sentido, aseguraron que Cayuela y su esposa eran propietarios de una pequeña empresa dedicada a la distribución de frutos secos y cereales y que tienen un comercio en Ituzaingó donde vendían productos dietéticos.

En tanto, Márquez padre es dueño de campos en el sur de Santa Fe y en el momento del triple crimen se hallaba de visita en la casa de su hija.

Los vecinos contaron que era habitual que a la casa de los Cayuela llegaran camiones y camionetas que descargaban bolsas con frutos secos y cereales que luego se distribuían en comercios de la zona.

Llantos de alarma. El hecho fue descubierto a las 21.30 del jueves por un vecino que es policía federal y regresaba a su vivienda. Cómo escuchó el llanto de los chicos de la pareja, una nena de 5 años y dos mellizitos de 3 meses, golpeó la puerta. "Como nadie contestaba subí al techo y bajé al patio, donde encontré los cuerpos, ya sin vida", dijo.

"Después recorrí la casa temiendo encontrar lo peor. Por fortuna, los tres niños estaban ahí. La nena escondida debajo de una mesa y los bebés en sillitas, uno durmiendo y el otro llorando. Los levanté y los llevé a mi casa, desde donde llamé al 911", explicó el vecino.

Dentro de la casa se halló un palo "similar al que utilizan los camioneros para controlar la presión de los neumáticos", con el cual se presume que fue cometido el ataque. En ese sentido, el superintendente Claudio Fernández negó que las víctimas presenten heridas de armas de fuego y señaló que los accesos a la casa no estaban violentados, por lo que las víctimas podrían conocer al agresor o, al menos, le permitieron ingresar. l (Télam)