Martes 17 de Noviembre de 2009
El domingo a la noche, Javier Hernán Di Mateo, un taxista de 37 años, cargaba algunos objetos en
el baúl de su auto que estaba estacionado frente a su casa. Hacía esos aprontes mientras discutía
con el padre en forma cada vez más acalorada. En ese momento otro hombre que pasó por el lugar
advirtió el altercado y le recriminó al taxista que discutiera de esa manera con una persona de
mayor edad. Di Mateo cruzó la calle para encarar al desconocido que, al sentirse desafiado, extrajo
un cuchillo y le asestó una puñalada mortal en el pecho.
Esta es la versión oficial del suceso. Pero algunos vecinos aseguraron a
La Capital que el homicidio había resultado de una situación de robo. Según dijeron, el
agresor intentó asaltar al taxista, quien se resistió el atraco. Según esta teoría, el maleante
replicó con una cuchillada que le perforó el tórax. Sin embargo, un vocero de la comisaría 5ª, que
abarca la zona donde ocurrió el violento episodio, descartó esta posibilidad ya que el hombre
asesinado tenía todas sus pertenencias.
El accidente. Hace dos meses Di Mateo había sido artífice de un accidente de
tránsito fatal. Manejando un colectivo interurbano en Capitán Bermúdez, chocó contra una garita y
causó la muerte de una mujer que esperaba el colectivo junto a sus cuatro hijos, quienes
sobrevivieron (ver aparte). Sin descartar ninguna hipótesis, los investigadores no dejaban fuera
este detalle en la historia de la víctima para evaluar lo ocurrido.
Di Mateo vivía con su esposa y sus tres hijos en un edificio de dos
pisos situado en Gálvez 1316. Algunos habitantes del barrio recordaron que había trabajado como
chofer de una línea del transporte urbano de pasajeros.
Cerca de las 21.40 del domingo, el trabajador colocaba algunos objetos
en el baúl de su auto —un Volkswagen, de color champán—. “Se estaba mudando a
otra cosa”, contó un muchacho que tiene una granja enfrente de donde vivía el chofer
asesinado.
Junto al chofer estaba su padre, Luis Di Mateo, de 60 años, que acababa
de llegar de su casa del barrio de Cristalería. En ese momento, según una fuente policial, se
inició una fuerte discusión entre padre e hijo por motivos que no fueron revelados. La hija de
Javier de ocho años presenciaba la escena. Ya la gresca había subido de tono de tono cuando un
hombre que pasó por la vereda de enfrente distinguió lo que estaba ocurriendo.
A partir de este momento el relato se bifurca según quien lo cuente.
Para la policía, el transeúnte intervino en la disputa con la aparente intención de tranquilizar a
los contendientes. “Tal vez pensó que lo estaba agrediendo al padre y decidió
intervenir”, especuló un vocero policial, aunque aclaró que todavía se está investigando esa
posibilidad.
La hipótesis del robo. Sin embargo, el dueño de un negocio de compraventa de
muebles y cocinas deslizó otra teoría acerca de la motivación del suceso y señaló que fue el
desenlace de un intento de robo. “El padre (de Di Mateo) le comentó a un vecino que el tipo
lo quiso asaltar pero no pudo. Entonces salió corriendo. Javier lo persiguió y cuando llegaron a la
esquina —en el cruce de Gálvez y Entre Ríos— el ladrón le pegó una puñalada en el
corazón”, explicó.
Con las pocas fuerzas que le quedaban, el colectivero cruzó la calle
Gálvez y se derrumbó a unos pocos metros de su vivienda. Un rato después, arribaron dos ambulancias
del Sies, pero Di Mateo no respiraba. “Los médicos intentaron reanimarlo, pero ya había
muerto”, explicó un portavoz de la Jefatura de la policía.
Tras el ataque, el agresor se esfumó y hasta anoche no había sido
localizado. Lo que sí encontraron los pesquisas es la cuchilla con la que mataron al chofer. La
hallaron manchada de sangre apoyada en un tapial de una casa ubicada enfrente de la que ocupaba el
trabajador. Al parecer, el agresor se desprendió de ella antes de desaparecer.