Lunes 26 de Febrero de 2018
Jesús Rey Abregú, un adolescente de 15 años, fue asesinado el sábado a la medianoche con disparos de arma de fuego efectuados por al menos cuatro atacantes que lo sorprendieron en el interior de un precario pasillo de viviendas ubicado en Rubén Darío al 2000, donde comienza Empalme Graneros. El chico murió en el Hospital Alberdi luego de recibir al menos dos balazos.
Las motivaciones y circunstancias del homicidio no estaban claras anoche al cierre de esta edición, aunque los investigadores creen que estarían vinculadas a conflictos originados en la venta de drogas, según un par de versiones que manejaban entre los datos preliminares. Un indicio al respecto es que allegados a la víctima, domiciliado a pocos metros del lugar donde lo asesinaron, quemaron y destruyeron la vivienda donde lo balearon.
En el hecho interviene la brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI), así como gabinete criminalístico de la misma fuerza y personal de la comisaría 9ª que bajo las órdenes del fiscal de Homicidios Adrián Spelta desplegaron desde ayer una serie de medidas tendientes a colectar pruebas que permitan avanzar en el esclarecimiento de lo sucedido.
Abrupto
La calle Rubén Darío corta a la avenida Alberdi al 500 y se prolonga al oeste. En su inicio se abren viviendas austeras pero sólidas, de frentes prolijos. Pero cuando la traza llega a San Jerónimo, paralela a las vías del ferrocarril Belgrano, la imagen se degrada de manera abrupta.
Las medianeras de las casas son difusas, los frentes con alambrados y tapiales bajos. Entre cada una de ellas se abren pasillos de tierra angostos en cuyos fondos se observan casillas precarias casi apiñadas, con patios comunes. Un territorio donde sólo aquellos que conocen sus recovecos podrían deambular sin error.
Ayer al mediodía esa última cuadra de Rubén Darío estaba repleta de jóvenes con torsos desnudos y bermudas por debajo de las rodillas, así como mujeres arremolinadas a la altura catastral del 2000. A ese panorama se agregaba un montículo de escombros casi en el medio de la calzada que hacía las veces de barricada para el paso vehicular y peatonal. Los ánimos parecían más que caldeados.
Versiones
Según los datos que surgieron desde la Fiscalía Abregú ingresó ya fallecido al Hospital Alberdi de zona norte a las 0.30 del domingo. Los médicos no pudieron revertir el cuadro provocado por dos proyectiles que le ingresaron en el tórax y en la pierna derecha.
Las dos versiones sobre el móvil del ataque se entrecruzan y no están del todo claras. Algunos indicios marcan que Jesús cayó captado por una mujer que regentea un búnker de venta de drogas y fue baleado mientras lo custodiaba. Luego, la casilla fue destruida y quemado por vecinos y allegados al adolescente.
La otra hipótesis es que fue asesinado por error mientras compraba droga para consumo personal.
En cuanto a la mecánica, hasta ayer sólo había evidencias de que los agresores eran cuatro personas que ingresaron al pasillo y abrieron fuego. Los vecinos escucharon las detonaciones pero no pudieron identificar a nadie. Un familiar de la víctima, cuya identidad se mantiene en reserva, abonó a la idea de un conflicto que brotó por cuestiones relacionadas a la venta de droga.
Esa persona identificó a la dealer de la zona como una tal "gorda Jésica". Allí es donde surge la contradicción. Según aportó, un sobrino de la mujer era el encargado de cuidar la boca de expendio de drogas, aunque no se puede determinar si ese soldadito era Jesús. Después vieron ingresar a cuatro hombres "que nunca antes habían pisado la zona" y de inmediato sobrevinieron los estampidos. Tampoco había ayer datos acerca del tipo de vehículo que utilizaron los tiradores para escapar.
Profunda
La decisión de vecinos de Jesús de arremeter contra la casilla donde fue asesinado, sumada a los datos que aportaron testigos, ponen en evidencia que la muerte del adolescente emerge como una problemática profunda ligada al narcotráfico.
El asesinato de Abregú es la dramática muestra de una realidad que no sólo se desparrama por los barrios Tablada, Municipal o República de la Sexta. Desborda, y esta vez llegó a una zona donde se diluye el límite del barrio Industrial y comienza Empalme Graneros.