Matan desde un auto a dos hombres en una zona violenta de Tablada
Al parecer no tenían relación entre sí, por lo que se presume que el ataque estaba destinado a uno de ellos, aunque hasta ayer no se sabía a cuál.

Martes 16 de Octubre de 2018

El ataque iba dirigido hacia uno de los dos. Al menos esa es la primera hipótesis que manejaban los investigadores del doble crimen que a última hora del domingo dejó un reguero de sangre y unas 30 vainas servidas en la entrada de un pasillo de Tablada. Ramón Larrosa había salido a sacar la basura cuando fue alcanzado por una lluvia de proyectiles que le atravesó el pecho, un brazo y una pierna. Su hija lo llevó en taxi a un hospital donde murió. La identidad del otro hombre, que falleció en el lugar del ataque, no estaba confirmada anoche al cierre de esta edición. Vecinos dijeron que se apodaba "Pedrito" y no era de la zona. Según los primeros testimonios, los tiros salieron de un auto con vidrios polarizados.

El doble crimen ocurrió el domingo, poco antes de la medianoche. Ramón Fabián Larrosa tenía 45 años y vivía con su familia en un pasillo que se abre sobre Alem al 4000. Minutos antes la víctima había salido a la calle con su mujer para dejar unas bolsas de basura en el contenedor de Alem y Doctor Riva. Caminaron por el pasillo hasta la desembocadura por calle Alem. Allí cayó herido.

Según fuentes de la investigación, vecinos dijeron haber escuchado un disparo tras otro sin poder siquiera contarlos. La esposa de la víctima dijo que habían tirado desde el interior de un auto de color oscuro y con vidrios polarizados que había frenado la marcha en la puerta del pasillo de Alem 4023. Ramón la cubrió con el cuerpo y por eso ella resultó ilesa.

Los pesquisas levantaron unas 30 vainas servidas calibre 9 milímetros, lo que permite tener una dimensión del ataque. Ninguno de los testigos dio indicios de conocer cuál había sido el móvil de la balacera.

Dos víctimas

Tres plomos alcanzaron a Larrosa a la altura del tórax, un brazo y una pierna. Su hija, que estaba en la casa, salió a la vereda, paró un taxi y le pidió que llevara a su padre al hospital Provincial, donde murió.

En el pasillo de Alem 4023 quedó tendida la otra víctima, un joven de entre 20 y 30 años a quien algunos sindicaron con el apodo de "Pedrito" y que no era de la zona. El fiscal de Homicidios Ademar Bianchini ordenó que se le tomaran las huellas dactiloscópicas para identificarlo. También el relevamiento de cámaras de vigilancia de la zona para intentar identificar el auto en el que se desplazaban los tiradores.

"En principio no habría relación entre Larrosa y este hombre. El ataque iba dirigido a uno o al otro. Uno de los dos fue una víctima colateral", arriesgó una fuente de la pesquisa que explicó que con los datos con los que contaban hasta ayer no podían arriesgar hipótesis.

Parentescos

Durante la tarde de ayer circularon versiones que atribuían a Ramón Larrosa vínculos familiares con personas que estuvieron o están ligadas al ámbito del hampa local. Tanto la familia de la víctima como los vecinos del barrio se mostraron reacios a aportar datos a la investigación, por lo que los pesquisas no desechaban ninguna posibilidad.

Entre las versiones se indicó que el hombre asesinado era hermano de Guillermo "Grillo" Larrosa, un ex futbolista rosarino de Gimnasia y Esgrima La Plata que fue campeón del mundo sub 20 en Qatar en 1995. Una lesión en la rodilla lo obligó a retirarse de las canchas y por estos días trabajaría como custodio en boliches.

También llegó a oídos de algunos pesquisas que Ramón Larrosa era familiar directo la víctima de otro reciente doble crimen: Gonzalo Urrieta, de 21 años, ultimado a balazos el 1º de septiembre pasado junto a Daiana Magalí Irrazábal, de 24 años.

Algunas fuentes también vinculaban a Ramón con un joven que sería su sobrino y está mencionado en la investigación por las balaceras contra edificios y funcionarios del Poder Judicial por las que el viernes fueron imputadas 10 personas, entre ellas Ariel "Guille" Cantero, condenado como uno de los líderes de Los Monos.

Pasillo

El 9 de mayo pasado el pasillo de Alem 4023 fue escenario de otro crimen. Eran las 17 cuando Agustín, de 14 años, y Brandon, de 18, peloteaban entre ellos. Unos metros más adelante Darío Leguizamón, de 38 y papá de Brandon, que trabajaba para una empresa de limpieza, arreglaba un lavarropas. Todo eso ocurría mientras un pibe de no más de 17 años avanzaba caminando por el pasillo. Tenía un arma de fuego en la mano y, sin titubear, disparó cuatro veces: la primera contra el pecho de Agustín, que fue operado y sobrevivió; las restantes contra Leguizamón, que murió casi en el acto.

En esa oportunidad, los vecinos relacionaban el ataque con un búnker de drogas que funcionaba al fondo de ese mismo pasillo y que algunos sostienen que aún sigue operativo.