Matan de dos disparos a un chico de 17 años en zona sur
Una historia en la que aparecen disputas barriales de adolescentes terminó pasado el mediodía de ayer con la vida de un chico de 17 años en un cruce de la zona sur de Rosario. A Gustavo Chamorro un motociclista le disparó dos balazos.

Jueves 27 de Enero de 2011

 El pibe se desplomó al suelo y lo llevaron al hospital Roque Sáenz Peña, pero murió en el camino.

Poco después el muchacho señalado como quien gatilló los tiros mortales, de la misma edad que la víctima, fue detenido. Tiene una única y reciente anotación penal por un incidente violento ocurrido hace sólo dos semanas. También fue conducido a la comisaría un adolescente de 15 años que acompañaba al agresor cuando se produjo el ataque, aunque no es punible por la edad.

La motivación del suceso estaría relacionada con una venganza, pero hasta anoche los pesquisas no habían desentrañado las razones precisas que llevaron al atacante a dispararle al pibe fallecido. Un detalle llamó la atención de los investigadores policiales: la ausencia de una rivalidad entre ellos. "Los pibes eran amigos", explicó un oficial que recogió testimonios de los testigos del episodio.

El crimen ocurrió en la esquina de Boquerón y Buenos Aires, en una barriada en la que se mezclan casas de material con unas pocas de chapa de cinc, bordeadas por un sendero de tierra. A pocos metros se levanta el centro integrador comunitario Pajarito Remendado, una dependencia municipal destinada a la inclusión social de jóvenes de la zona.

Un hecho reciente. El adolescente al que la policía le atribuyó ser el autor material del crimen de Chamorro se llama Jonathan I. y tiene 17 años. Dos semanas antes del homicidio, el 11 de enero pasado, había estado involucrado en un violento episodio.

Ese día, según un vocero, fue acusado de emboscar con una moto Honda Wave gris, en la zona sur, a otro pibe de la misma edad. Jonathan primero le robó la mochila y después le disparó un balazo, al parecer sin que el muchacho asaltado, de apellido C., se haya resistido al atraco. "Al pibe tuvieron que operarlo", explicó el comisario Sergio Santayana, jefe de la subcomisaría 20ª, que controla la zona donde ocurrió el homicidio.

La vida de Jonathan I. transcurrió sin sobresaltos y continuó transitando las calles de ese sector de la zona sur cercano al último tramo de la avenida San Martín. El lunes a la tarde, un grupo de amigos de C. distinguieron a Jonathan mientras caminaba por esa zona y salieron tras sus pasos. Lo persiguieron varias cuadras. El adolescente se introdujo en la subcomisaría 20ª, situada en la esquina de San Martín y Pineda, para zafar de sus perseguidores. "Los pibes dijeron que lo corrieron para retenerlo y entregarlo a la policía", explicó el comisario Santayana.

Desesperado, cuando ya estaba en el interior de la dependencia policial, el pibe anunció que se entregaría. Quedó preso y el juez de Menores de feria lo imputó de robo calificado y lesiones. Ordenó que cumpliera arresto domiciliario en su casa del barrio San Martín Sur.

Sin embargo, según los voceros, ayer Jonathan I. quebrantó la disposición judicial y salió a la calle. A las 13 Chamorro estaba con tres amigos en la esquina de Buenos Aires y Boquerón, a tres cuadras de su casa. Los pibes tomaban mate tereré cuando la Honda Wave de 110 centímetros cúbicos apareció nuevamente por el barrio.

Los testigos contaron que a la moto la manejaba Jonathan I. y lo acompañaba Brian Nahuel R., un pibe de 15 al que le dicen Tarta. Jonathan detuvo la moto y se bajó del rodado. Se acercó a Chamorro y, cuando estuvo frente a él, sacó un revólver calibre 32 de una riñonera y le disparó a quemarropa. El primer proyectil atravesó la pierna izquierda del adolescente. Para zafar del agresor, el pibe giró el cuerpo y en ese momento otro balazo le perforó la espalda. Chamorro se derrumbó y el atacante escapó en la moto guiada en este caso por Tarta por la calle Bermúdez en dirección al sur.

A Chamorro lo subieron a una moto de un vecino y lo llevaron al hospital Roque Sáenz Peña, pero su vida se apagó en el camino. "Uno de los tiros le perforó el pulmón", explicó un oficial de la sección Homicidios. Poco después, las madres de Jonathan I. y Brian R. los entregaron a la policía tras conversar con los efectivos de la subcomisaría 20ª que estaban detrás de sus pasos.