Policiales

Malezas rebeldes amenazan el imperio del glifosato

Expertos del sector público y privado estudian con atención el surgimiento de resistencia al herbicida que marcó un cambio en el agro.

Sábado 10 de Septiembre de 2011

El glifosato, el herbicida de amplio espectro que fue una señal de solución para un manejo más rentable del productor agropecuario argentino agoniza a la espera de una nueva formulación más efectiva. La resistencia avanza y se terminan los tiempos de efectividad de esta droga.

Un grupo de expertos anticipó la existencia de una falta de respuesta en el control de malezas de este producto en diversas regiones de Argentina. Los tratamientos ya no son tan exitosos y se percibe una realidad compleja en el poder de acción de los herbicidas que hay en el mercado.

Por ahora, las recomendaciones pasan por avanzar con un mayor grado de capacitación y conocimiento. Al mismo tiempo, retomar viejas prácticas, como caminar los lotes, vincularse con su biología y observar a las malezas desde que nacen. También los especialistas insisten en generar un mejor conocimiento en rotación de cultivos, asociado a un manejo a nivel del lote, que permita abordar soluciones a nivel local, regional y en su momento al ámbito nacional.

De a poco, el planteo global sobre malezas resistentes genera una mayor preocupación al asociarlas con el glifosato. Sucede que los productores, comenzaron a escuchar que de persistir los sistemas de manejos para el control de malezas que se vienen haciendo hasta ahora, van a ser tantas las especies que presenten resistencia que no va a ser falta utilizarlo.

Para lamento de muchos, en pocos años el glifosato va a ser inútil. Esto se relaciona directamente con la conducta que vienen teniendo los productores agropecuarios de todo el mundo, en su utilización y manejo. “Es tan fácil usarlo, tan bueno, que lo han terminado arruinando”, manifestó hace dos años un grupo de investigadores australianos, vaticinando el desenlace que se aproxima.

Mientras tanto, la incertidumbre que susurra bajo el análisis de muchos proveedores y empresas, pasa por encontrar un método para frene la proliferación de las malezas resistentes, aunque _por encima de esto_ crear una droga (producto) de reemplazo, con cualidades similares en un aspecto; contar con el medio más económico para producir sin sobresaltos.

Por ahora, el sorgo de alepo, raigrás y la echinocloa colona son las malezas mas observadas por su resistencia al glifosato. También, están comprobados desde hace tiempo biotipos resistentes a otro grupo de herbicidas como son los inhibidores de la ALS, específicamente las sulfonilureas ó imidazolinonas.

Varios analistas, dan por seguro, que a corto plazo se mezclará el glifosato con otros herbicidas, ya sean viejos o por medio de nueva formulaciones. “Es necesario entender, que en unos años este producto terminará siendo inútil”. La afirmación corresponde al Ingeniero Ignacio Olea, jefe de la sección Manejo de Malezas de la EEA Obispo Colombres.

“Se vienen variedades más tolerantes y resistentes. Muchos expertos están trabajando en la caracterización de los mecanismos de resistencia, empleando protectores químicos, y avanzando con estudios sobre la ecología de las malezas y la confección de nuevos manuales de buenas prácticas de manejo”, dijo Olea.

Por ahora, el productor debe asimilar la adaptación de las plantas a la actividad humana. Es decir, comprender que no es lo mismo una maleza resistente que una de difícil control. Se trata de una lucha permanente, donde se deben realizar estudios de resistencia, que implican una caracterización, el ajuste ecológico y el manejo.

Desafios. Hoy, para enfrentar estos problemas, los productores están frente a una disyuntiva en sus planteos agronómicos. O se agregan horas hombre por hectárea o se adicionan componentes químicos, para apaciguar los malos resultados. En números, la ecuación requiere un pensamiento estratégico ya que si solo se controla utilizando glifosato, es necesario disponer de un promedio de 13 dólares por hectárea entre costo del producto y aplicación. Para ser efectivos los resultados, estos deberían multiplicarse por 2 (u$s 26), ya que es probable la necesidad de una segunda dosis o aplicación.

Ahora, quienes utilizan o mezclan este producto con un abanico de drogas residuales, terminan gastando sólo 18 dólares por hectárea de soja controlada, frente a una inminente resistencia de malezas, que se aproxima a la Pampa húmeda.

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