Policiales

Ludueña: joven procesado por el crimen de un chico un año atrás

Tiene 21 años y lo vieron dispararle a Gabriel Aguirre, un pibe de 12 años que estaba con amigos de Newell's en el barrio Ludueña luego de un clásico del fútbol rosarino.

Martes 21 de Octubre de 2014

Un joven de 21 años fue procesado como presunto autor del crimen de Gabriel Alejandro Aguirre, un adolescente asesinado hace un año en un incidente ocurrido en el barrio Ludueña luego de un clásico del fútbol rosarino. Se trata de Hugo Gabriel "Gabito" Garay, sindicado por testigos como uno de los dos motociclistas —el otro es un hermano suyo que entonces era menor de edad— con remeras de Central que dispararon desde una Honda roja contra chicos hinchas de Newell's en un pasillo de Casilda y Camilo Aldao.

Gabi Aguirre tenía 13 años e iba a la escuela Luisa Mora de Olguín donde era muy querido y recordado, además, por sus dotes para la música. Si bien era hincha de Boca, la tarde del domingo 20 de octubre de 2013 quiso acompañar a unos amigos ñulistas por las calles del barrio. "Habíamos perdido pero igual fuimos a cantar y él nos hizo el aguante", dijo entonces uno de ellos.

Eran cerca de las 19 cuando se suscitó un incidente entre hinchas de ambos clubes en una secuencia fue de las cargadas a los tiros. "Gabi no sabía escapar", diría luego alguien que vio cómo lo balearon. Según ese y otros testimonios el que tiró fue Gabito, quien fue procesado días atrás e irá a juicio acusado del homicidio.

Amigos. Las pruebas para acusar a Garay se fundan, básicamente, en testimonios de gente que estaba en las calles de Ludueña luego del clásico que Central le había ganado a Newell's por 2 a 1. Una escena que, según los relatos, estaba conformada por vecinos de ambos cuadros intercambiando cánticos y cargadas, y vehículos de todo tipo circulando por calle Junín.

Según declararon amigos de Aguirre, entre los vecinos había grupos de adolescentes que confluyeron en la esquina de Junín y Camilo Aldao. En el grupo cercano a Gabi, que tocaba el redoblante con una bandera de rojinegra en la espalda, había hinchas de ambos cuadros.

En un momento un pibe de Newell's le sacó a una chica una bandera de Central y entonces un vecino, de unos 30 años y con camiseta auriazul, se acercó a ella y le preguntó si la estaban molestando. "Nos quiso defender, pero le dije que éramos todos amigos y estábamos jodiendo, no pasaba nada. Entonces dio media vuelta y se fue", contó una joven.

Minutos después llegaron cuatro jóvenes hinchas de Newell's que, según algunos testigos, "estaban buscando bronca". Los relatos indican que hubo piedrazos contra autos en que iban hinchas de Central. Se habla de dos autos color gris alcanzados por piedras. De uno bajaron cuatro o cinco hombres, de otro —al parecer un Renault Clio— bajó una pareja con una nena y cruzaron insultos con los pibes leprosos.

Los testimonios indican que para entonces el ambiente ya no era el de vecinos bromeando. Algunos amigos de Gabi, al ver que un automovilista llamaba por teléfono pensaron que vendría la policía y corrieron por Camilo Aldao hacia Casilda. Uno contó que al ver cómo avanzaba un coche le tiró piedras para que dejara de perseguirlos.

En ese marco de corridas, gritos y piedrazos todos vieron a dos jóvenes con camisetas de Central a bordo de una Honda Wave roja. Algunos identificaron como "Marcelito" al conductor y a Gabito como el acompañante. Uno estaba armado.

Tiros. Una chica que estaba en esa esquina con los amigos de Aguirre detalló que cuando frenó el Clio alcanzado por un piedrazo, oyó hablando por celular al vecino que la había querido defender por lo de la bandera. "Vení que hay gente de Newell's haciendo quilombo", lo oyó decir.

Minutos después vio llegar en una moto Honda Wave roja a Marcelito, un hermano de Garay que entonces era menor y también estuvo detenido por el caso. La testigo vio a los hermanos ir hacia un quiosco siguiendo al vecino que la había querido defender. Según el relato, este hombre salió de una casa con un arma y se las entregó a Marcelito y Gabito.

A bordo de la moto, según el testimonio, los hermanos fueron hacia la esquina, frenaron y Marcelito comenzó a disparar hacia donde estaba Aguirre y sus amigos. "A Gabi nunca lo corrieron a los tiros, no sabía escapar. Los amigos están más acostumbrados, entonces se metían por distintos lados. Gabi no, y siguió siempre por el pasillo que sale por Humberto Primo. En un momento salta una zanjita y ahí le pegaron el tiro en el cuello. Vimos todo porque cuando se escucharon los tiros salimos corriendo para donde estaban los chicos", relató la testigo.

"Cuando le pegaron el tiro Gabi se fue contra un alambrado. Se volvió a parar y siguió corriendo. Ahí le pegaron dos tiros más. Entró en un pasillo y entonces Gabito se bajó de la moto, el hermano le dio el arma y se fue corriendo detrás de Gabi, que cayó al suelo. Un amigo intentó levantarlo pero le dispararon y tuvo que salir corriendo", siguió el relato, y agregó que Garay se acercó hasta la víctima y le pegó "patadas en la cara". Los hermanos huyeron en la moto. Gabriel Aguirre murió allí.

Pruebas. La investigación del Juzgado de Instrucción Nº 6 concluye que hay elementos para mandar a Garay a juicio. Por ejemplo, los testimonios coinciden en que los homicidas fueron dos jóvenes en una Honda Wave roja que vestían camisetas de Central. Otros vieron cómo alguien les daba una pistola —el arma homicida no fue hallada— y tiraban contra el grupo de Aguirre. Algunos, incluso, identificaron a Gabito y Marcelito disparando desde la moto.

También las descripciones sobre el tirador, "un joven flaquito, petisito, blanquito, con arito en la ceja, en el labio de arriba y en la lengua, un rosario pintado en el pecho, entre otros tatuajes, y un diente de lata coinciden con la del acusado", según la resolución judicial que, además, resta crédito a la defensa de Garay al decir que "intentó desviar la acusación" hacia otro muchacho a quien "ninguno de los testimonios, coherentes y espontáneos, ubicó en el lugar".

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