Lunes 05 de Abril de 2010
Los investigadores sospechan que existió un entregador porque lo único que robaron fueron las
dos cajas fuerte móviles, y ahora analizan las cámaras de seguridad que enfocan la puerta de acceso
a la casa en busca de las imágenes que puedan aportar detalles sobre el episodio.
El hecho ocurrió durante el fin de semana largo por las Fiestas de Pascuas en una casa de la
calle Juramento 1041, entre Cazadores y Húsares, a sólo 150 metros de la comisaría 51a. y a tres
cuadras del Campo Municipal de Polo.
Según consta en la denuncia, Inés Bárbara Bengolea, nieta de Fortabat, su marido Esteban
María Ferrari y sus tres hijos menores de edad, no se encontraban en el lugar cuando ocurrió el
robo, ya que habían viajado a Uruguay el jueves de la semana pasada y regresaron a la casa ayer por
la tarde.
Al ingresar descubrieron que había quedado abierta una ventana de la planta baja de la casa
que da al parque, lo que les llamó la atención.
El matrimonio Ferrari subió a la habitación principal y descubrió el faltante de las tres
cajas fuerte móviles, es decir que no estaban empotradas.
"Dos de las cajas estaban escondidas dentro del vestidor, una con una suma cercana a los
doscientos cincuenta mil dólares y la otra con unos ochenta mil dólares, y la restante estaba sobre
un estante de uno de los placares y estaba llena de joyas y alhajas", explicó a Télam un
investigador.
Al descubrir el faltante, el dueño de la casa avisó de lo ocurrido al policía de consigna que
está las 24 horas frente a la casa y, luego, alertó a la comisaría 51a.
"La casa, a pesar de ser de tres plantas y en apariencia muy lujosa, no tiene alarmas. Lo que
sí tiene son cámaras de seguridad que apuntan al acceso a la casa, y ahora se secuestraron las
cintas para determinar si las imágenes muestran los movimientos realizados por los delincuentes",
dijo un pesquisa.
Los investigadores intentan establecer cómo llegaron los delincuentes hasta los fondos de la
casa, y la principal sospecha apunta a una obra en construcción que se levanta en la misma cuadra
pero a tres casas de la del matrimonio asaltado.
"Es una obra en construcción desde la cual pudieron haber trepado a los techos de la casa
lindera, y luego pudieron haber pasado de techo en techo hasta la casa asaltada", explicó un jefe
policial que participa de la investigación.
"Acá no hubo boqueteros, no hay ninguna pared rota", dijo a Télam un investigador, quien
aclaró que el única pared rota que hay está en la obra en construcción, pero que posiblemente sea
un boquete propio de los trabajos que realizan allí los albañiles.
La denuncia fue realizada por Ferrari, quien contó a los efectivos de la comisaría 51a. que
si bien hay varios empleados suyos que trabajan en el lugar, el fin de semana largo no había
quedado nadie dentro de la casa.
Ante este relato, los investigadores judiciales y policiales comenzaron a investigar a todos
los empleados que tenían acceso a la casa, entre ellos las cuatro empleadas de tareas domésticas y
niñeras.
Peritos en rastros trabajaron dentro de la vivienda durante varias horas anoche mismo en
busca de huellas dactilares y hoy continuaron con los peritajes.
El hecho es investigado por personal de la comisaría 51a. que trabaja bajo las órdenes del
fiscal de instrucción de Saavedra, José María Campagnoli, quien caratuló la causa como "N.N. sobre
hurto calificado".