Policiales

Los detalles llamativos de la primera condena a Los Monos por narcotráfico

Uno de los jefes tenía una línea de teléfono fijo en su celda de Piñero. Los cocineros de cocaína usaban el apodo de un personaje de Breaking Bad

Domingo 06 de Enero de 2019

"Qué onda Pinkman", escuchó en su celular Horacio Castagno, uno de los condenados en la causa de Los Patrones como cocinero de cocaína de la banda. El hombre reconoció la voz y respondió automáticamente: "Que hacés Pinkman". Era su colaborador en la fabricación de la cocaína para la banda de Los Patrones: Daniel Monserrat. Así, los cocineros de la banda que tiene como líderes a Ariel "Guille" Cantero y Jorge "Ema" Chamorro, y sus parejas se reconocían entre ellos con el nombre de uno de los protagonistas del thriller "Breaking Bad": Jesse Pinkman, cocinero de metanfetamina. La banda era controlada por "Guille" y "Ema" desde los pabellones de Piñeron en donde estaban detenidos y sus portavoces extramuros eran Vanesa Barrios y Jésica Lloan, las parejas de ambos. De los 39 imputados en la causa 34 fueron condenados. Hubo cuatro absoluciones y una probation.

Esta nota recoge los fundamentos que encontraron los jueces Ricardo Vázquez, Eugenio Martínez y Osvaldo Facciano para la primera condena que la Justicia Federal impuso, el mes pasado, al núcleo duro de la banda de Los Monos por actividades de narcotráfico. En el juicio desarrollado en el último trimestre de 2018 asomaron detalles sorprendentes, como que al calabozo de uno de los líderes llegaba una línea de teléfono fijo, o que los búnkeres de venta de droga estaban numerados para ser reconocidos.

El origen del dinero

Así como la sentencia de la Justicia provincial expuso los movimientos de la banda, en cuanto a la organización de su violencia y su estructura económica, los federales fueron sobre la generación de dinero en efectivo. Ese cash provenía de una estructura dividida en dos ramas. Una dedicada a la fabricación de cocaína, a cargo de "Guille" y su esposa Vanesa Barrios. La otra de marihuana, en manos de "Ema" y su concubina Jésica Lloan. La primera de las ramas manejada desde la confianza de familia. La segunda como una estructura basada en la lealtad callejera.

Las dos bandas tenían sólo un agente externo que negociaba con ambas patas: Diego Cuello, dueño de la chacra (reconocida popularmente como narcochacra) de Alvear donde se incautaron 19 kilos de droga en abril de 2013, aunque después terminó absuelto luego de que la Fiscalía decidiera no acusarlo por las irregularidades policiales en el allanamiento.

Bajo el genérico de la causa de Los Patrones se adjuntaron además cuatro causas más, ya que la Justicia federal entendió que había una conexión entre los expedientes. La causa Chamorro, por la detención en 2012 de Leandro Ramírez, Gustavo Duarte, Alan Coronel y "Ema" Chamorro, quienes fueron procesados por la ley de drogas.

La segunda es sobre Kevin Quintana; apuntado como soldadito de los búnkers de Platón al 1400 y de Laprida y Chávez, que ya contaba con un expediente por tenencia de estupefacientes. La tercera contra la madre de Guille, "Cele" Contreras, cuando fue detenida el 31 de mayo de 2013 junto a su hija Macarena Cantero con dos kilos de marihuana en el marco de los allanamientos que había ordenado el juez provincial Juan Carlos Vienna. Y la cuarta, la causa es la de Pavoni por la detención en noviembre de 2016 de Jonatan Pavoni, Yamila Borda y Brian Insaurralde en la terminal de Concepción del Uruguay con 50 kilos de marihuana en el equipaje.

La línea blanca

En la rama de la cocaína, por debajo de "Guille" y Barrios, se desplegaba parte de la familia parental y política de los Cantero. Patricia Celestina Contreras, alias "La Cele" (madre de "Guille"); Gladis Obdulia Barrios (tía de Vanesa Barrios, apodada "La tía" o "La vieja"), Daiana Pamela Suárez (prima de Vanesa Barrios e hija de Gladis Barrios), Vilma Vanesa Reyna (tía de "Guille" y hermana de "La Cele" y Patricia Reyna); Norma Bullón (pareja de Rubén Darío Reyna, hermano de Vilma y "La Cele"); Patricia María del Valle Reyna (tía de "Guille", hermana de "La Cele" y Vilma Reyna); y Jésica Andrea Lencinas y Dora Graciela Insaurralde (amigas de las anteriores). Ellas las encargadas de "regentear y aprovisionar de sustancias ilícitas a los puntos de venta".

Los abastecedores de cocaína eran Horacio Castagno, alias "El Viejo" o "Pinkman"; Daniel Monserrat, también conocido por "Dani" o "Pinkman"; Alejandro Flores y Diego Fabián "Cue" Cuello. Los cocineros "Pinkman" tenían su base en un departamento de Corrientes al 1900. Ellos se contactaban directamente con Gladis y Vanesa Barrios.

El auto que humea

En una de las escuchas difundidas en el juicio se describe una tensa charla de pedido de mercadería en la que intervienen Gladis, Vanesa y "Pinkman" Castagno ante la falta de respuesta del cocinero a los requerimientos de la primera de las mujeres. "Viejo, que mierda pasa que la esta haciendo renegar a la otra que tiene la gente ahí, que te pidió la cosa temprano", le recrimina Vanesa a lo que Castagno le contesta: "Me pide veinte, me pide diez, me pide quince, ¡me pide! Y ya te hice quinientos ochenta viajes, tengo el auto me humea". El encargado principal de la distribución de los puntos de venta era Gonzalo Nicolás Rodríguez, alías "Gonza".

Por el lado de la rama verde, la encargada de la marihuana, estaban a la cabeza "Ema" Chamorro, en prisión, y su pareja Jésica Lloan, extramuros. Como distribuidores de marihuana aparecen el correntino Elías Javier Sánchez —alías "Patrón", "Paraguayo" o "Rata"— y Luis Pedro Peñalba. Sánchez era vínculo entre los narcos itateños —Federico Sebastián "Morenita" Marín, Luis "Gordo" Saucedo y Carlos "Cachito" Bareiro— y distintas provincias del centro del país. Tiene aún dos procesos abiertos aún en la Justicia Federal: uno en Corrientes de diciembre de 2013, en el que se mantuvo prófugo y por el que hubo tres condenados, y otro en Zárate-Campana de noviembre de 2016.

De acuerdo a lo vertido en las audiencias por los federales que trabajaron la investigación Sánchez aportaba la mercadería y Peñalba el camión y la logística. El 26 de noviembre de 2014, un camión Mercedes Benz azul que había sido seguido por los federales desde Granadero Baigorria, previo paso por la ciudad de Corrientes, hasta la localidad chaqueña de Santa Sylvina fue interceptado.

Llevaba 340 kilos de marihuana. En una parte de la hoja de ruta el camión había sido escoltado por el propio Sánchez y su pareja en un VW Fox Croos. Cuatro días después de la intercepción del pesado vehículo el juez Marcelo Bailaque ordenó 47 órdenes de allanamientos para Rosario, Baigorria, Ibarlucea, Pueblo Esther, además de otros en Chaco y Corrientes y también en la cárcel de Piñero. Fue el comienzo del fin de Los Patrones.

"De mi bolsillo"

Hay situaciones dignas de series televisivas como la invocación de los cocineros a Jesse Pinkman, de "Breaking Bad", que tenían su laboratorio en un cuarto piso en Corrientes al 1900. O que el propio "Ema" Chamorro dispusiera de una línea de telefonía fija en su celda de la cárcel de Piñero. "Hice un escrito y pedí autorización al jefe del módulo o al director (de la prisión), para conectarlo a la línea que el servicio provee. Los tres cables que había llegaban todos de punta a punta del pabellón. Con el teléfono que yo compré hablábamos veinte (internos), pero lo cuidaba yo porque lo garpé de mi bolsillo", explicó "Ema" al declarar durante la audiencia del 26 de octubre.

   La investigación, iniciada por la delegación de Drogas Peligrosas de la Policía Federal de Rosario en noviembre de 2014 y que llevó a juicio a "Guille" Cantero y su gente ante la Justicia federal, se basó en dos bocas de expendio ubicadas en Platón al 1400, en barrios Las Flores y Laprida y Chávez, en barrio Yrigoyen. Los puntos de venta estaban enumerados y si bien sólo se pudieron constatar dos en las audiencias se llegó a hablar del numero 17.

   Todo ese engranaje amparado por "un circuito aceitado de actuación para la comisión de actividades ilícitas contrarias a la ley 23.737 (ley de drogas), no puede sino llegar a tomar tal magnitud y control territorial sobre barrios de la ciudad de Rosario, si no lo hace con cierta connivencia policial", tal cual se explica en los fundamentos. En el juicio oral se ventilaron alrededor de 10 mil fojas que integran el expediente principal de la investigación.

   Y manera de ejemplos se enumeran distintas medidas investigativas sobre fuerzas de seguridad ordenadas por el fiscal de la causa, en la instrucción, Marcelo Degiovanni: en octubre de 2015 investigar la connivencia policial de las comisarías 18ª, 19ª y 20ª; llamadas recibidas por Luis Pedro Peñalba por un sargento que trabajaba en la seccional 20ª; una serie de policías agendados en un celular secuestrado a "Ema" en los que pueden leerse contactos en las comisarías 4ª y 6ª; y también del Servicio Penitenciario. Esto motivó que el fiscal Federico Reynares Solari solicitara en su alegato final investigar cual fue el grado de participación de fuerzas de seguridad en la organización.

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