Policiales

Los crímenes que a lo largo de una década marcaron el mapa criminal de la ciudad

Líderes narcos, hampones de peso, inocentes que pagaron por venganzas y un alto oficial de policía aparecen como referencias del trágico listado

Domingo 29 de Diciembre de 2019

En la última década las calles de Rosario padecieron cambios sensibles en el mundo del delito. Dejaron el lugar de confort de los primeros años del siglo XXI para transformarse en un territorio de violencia extrema. La ciudad pasó de tener un promedio de 110 homicidios al año para trepar al récord de 264 crímenes en 2013 y después empezar un lento descenso que, no obstante, no llega a aquellas primeras cifras. La transición dentro del hampa expuso sobre el territorio nuevos exponentes con una fiereza desconocida y eso tuvo su correlato en la estadística criminal.

Según el conteo realizado por este medio, entre 2010 y el 25 de diciembre pasado se produjeron 1.906 homicidios en el departamento Rosario. Casi un 40 por ciento de esos números (743 crímenes) ocurrieron en el trienio 2013/2015, tiempo marcado por venganzas y reordenamientos tras el asesinato de Claudio "Pájaro" Cantero y el empresario Luis Medina.

El listado que se da en esta nota intenta sólo ser una herramienta más para comprender, en una línea de tiempo, una década de violencia y los cambios de manos en el mundo narcocriminal.

• El 19 de marzo de 2010 Roberto "Pimpi" Caminos, quien había sido el conductor de la barra brava de Newell's Old Boys, compartía copas con amigos en el bar Ezeiza, en Servando Bayo al 1400. Si bien ya no estaba en su apogeo, "Pimpi" seguía siendo un referente de la hinchada leprosa y en el barrio Municipal de la zona sureste de la ciudad. En plena madrugada un auto se estacionó sobre Zeballos y Servando Bayo después de que sus ocupantes dieran un par de vueltas a la espera de que "Pimpi" saliera a la vereda. Entonces un joven bajó del vehículo con una pistola calibre 9 milímetros y efectuó cinco disparos contra el líder del paravalanchas rojinegro. Ese asesinato dio inicio a una venganza que tiño de sangre a la hinchada y que se cobró con el paso de los años las vidas de Matías Hernán "Cuatrerito" Franchetti y Maximiliano Ezequiel "Cabezón" La Rocca durante 2016. Por el crimen de "Pimpi" fueron condenados René "El brujo" Ungaro y Carlos Alberto "Betito" Godoy como autores materiales a 11 años de prisión; Emanuel Suárez, como partícipe secundario a 6 años y medio de cárcel; y Diego "Panadero" Ochoa, sucesor de "Pimpi" en la barra, a 11 años como instigador de la ejecución.

• La villa Moreno se vistió de sangre la madrugada del primer día de 2012. El asesinato de Jeremías "Jere" Trasante, Claudio "Mono" Suárez y Adrián "Patón" Rodríguez fue uno de los más emblemáticos de la década. Familiares y amigos de las víctimas con el apoyo de distintas organizaciones sociales obligó a dejar de lado la versión del "ajuste de cuentas". La presión a los poderes político y judicial para que el caso fuera llevado a juicio desnudó la existencia de bandas narcocriminales que hacían y deshacían bajo el paraguas policial. Las víctimas para nada estaban vinculadas a ese mundo oscuro, sólo esperaban a algunos amigos para ir a festejar la llegada de un nuevo año. En un juicio oral fueron condenados Sergio "Quemado" Rodríguez a 32 años de prisión como autor intelectual y ejecutor de la masacre; Alejandro "Teletubi" Delgado y Mauricio "Maurico" Palavecino a 21 y 19 años, respectivamente, como coautores; mientras que Brian Sprío, condenado en primera instancia, terminó absuelto. Brian "Damiancito" Romero, en tanto, acordó una pena a 8 años de prisión en un juicio abreviado.

• El sábado 8 de septiembre de 2012 Martín "Fantasma" Paz esperaba la luz verde del semáforo en Entre Ríos y 27 de Febrero. Estaba al mando de una flamante cupé BMW blanca en compañía de su pareja y la beba de ambos. Entonces una moto paró junto al vehículo y el sicario no tuvo piedad. Descargó su arma contra el conductor. Paz alcanzó a dar una vuelta manzana y llegó con últimjo suspio a Corrientes entre 27 de Febrero y Gálvez. La investigación del crimen de quien era cuñado del líder de la banda de Los Monos, Claudio "Pájaro" Cantero, e hijo del entonces mánager de boxeo Luis Paz (hoy preso por liderar una banda narco), se transformó en disparador de una investigación provincial que llevó a juicio al núcleo duro de la banda de barrio Las Flores. En un juicio oral y público realizado entre noviembre de 2017 y abril de 2018 fueron condenadas 19 personas, diez de ellos policías, y seis fueron absueltas. Las penas más severas fueron para Ramón "Monchi" Machuca, quien recibió 37 años como jefe del clan e instigador de cuatro homicidios, entre los cuales no se le pudo atribuir el de Paz; y para su hermano de crianza Ariel "Guille" Cantero, condenado a 22 años en carácter de jefe de la banda y autor de otro crimen. Sin embargo, el asesinato que dio puntapié inicial al juzgamiento de Los Monos no tuvo imputados y aún está impune. En aquel juicio se ventiló que el hecho fue consecuencia de que la víctima haya perdido un cargamento de drogas que le habían encargado los hombres de Las Flores y que quedó en manos de Gendarmería Nacional en el noroeste argentino, como así también que quería independizarse en el negocio del narcotráfico. También quedó a la vista el entramado político con el que se movió la banda de Los Monos, aunque jamás se profundizó ese eje. Y se escucharon voces que hoy nutren a la causa contra otro peso pesado del hampa: Esteban Lindor Alvarado.

• Al amanecer del 29 de diciembre de 2012, el empresario Luis Medina y su novia, Justina Pérez Castelli, regresaban en un Citroës DS3 rojo hacia el hotel del casino City Center donde se hospedaban. En el acceso Sur y Ayolas fueron emboscados al menos por otro vehículo desde el cual partió una ráfaga de disparos que terminó con la vida de la pareja. En aquel momento Medina representaba la imagen del éxito: había abierto en Rosario la franquicia del boliche porteño Esperanto. Si bien en las calles era sindicado como narco, el hombre murió sin tener causas abiertas o condenas en la Justicia Federal. La investigación por su crimen y el de su novia nunca avanzó y con el paso del tiempo, a lo que se presumió un asesinato a cargo de bandas rivales se le sumó el condimento político. Es que a Medina le secuestraron dos computadoras, una de las cuales fue a parar a manos de peritos informáticos del gobierno provincial para ser desbloqueada y “aportar su contenido” a la Justicia. En ese marco, la madre de las víctimas declararon ante una comisión investigadora de la Cámara de Diputados. Ana María Frascona, madre de Medina, y Silvia Fuster, mamá de Justina, refirieron los vínculos económicos que el narco asesinado tenía supuestamente con el gobierno provincial. Frascona señaló que su hijo la había consultado sobre su supuesta intención de hacer aportes económicos al gobierno de Antonio Bonfatti para obtener beneficios en el mercado narco. Y Fuster dijo escuchar a su yerno hablando de hacer aportes a funcionarios provinciales. La causa sin embargo no avanzó y en junio de este año los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra reabrieron el caso e imputaron a Esteban Lindor Alvarado (ex socio de Medina) como instigador del doble asesinato. Por el momento, en las audiencias que se llevaron adelante para esclarecer el episodio, se pudo observar cierta connivencia policial en el mundo del narcomenudeo y la desidia de la Justicia Federal sobre personajes de este calibre.

• La madrugada del 26 de mayo de 2013 Claudio “Pájaro” Cantero, líder de Los Monos, llegó junto a un par de amigos al boliche Infinity Night de Villa Gobernador Gálvez. Antes de ingresar al local se acercó al portón de una empresa lindera para orinar. Estaba desarmado, sin alternativa de escape y así fue sorprendido por la espalda. Le efectuaron tres disparos: uno le rozó la oreja izquierda, otra le impactó en el brazo izquierdo y el tercero fue letal: ingresó por el hombro derecho y le atravesó el corazón. Ese asesinato terminó por hacer añicos el orden y los códigos que imperaban en la lucha territorial de las bandas de Rosario. Y como tal motivó un tsunami de sangrientas venganzas que dispararon la estadística de homicidios al récord de 264 crímenes ese año. Por ese hecho mafioso fueron a juicio Milton Damario y Facundo “Macaco” Muñoz como ejecutores; y Luis Orlando “Pollo” Bassi, un ex barra de Newell’s Old Boys ligado a la narcocriminalidad, como instigador. Los tres fueron absueltos por el beneficio de la duda aunque continúan presos por otras imputaciones. El único condenado en el juicio fue Osvaldo “Popito” Zalazar, quien recibió una pena de 3 años y 3 meses por tenencia ilegal de cuatro armas de guerra. Como en el caso de Paz, el crimen de “Pájaro” Cantero quedó impune. Como venganza por su muerte, el 28 de mayo en avenida Francia y Acevedo un grupo de sicarios emboscó una camioneta. La lluvia de balas terminó con la vida de Nahuel César, cuyo hermano Milton aparecía como uno de los sicarios que mató al “Pájaro”; la madre de ambos, Norma César; y un amigo de la familia, Marcelo Alomar.

• El 10 de junio de 2014 el comisario inspector Guillermo Morgans, quien era jefe de la Agrupación de Unidades Especiales (AUE) de la Unidad Regional II, fue asesinado a tiros en el quiosco y Pago Fácil que su hijo y un socio tenían en Rodríguez al 200, en el macrocentro de Rosario. La causa conmovió a todo el espectro policial y político santafesino, pero nunca tuvo avances y desde la Justicia siempre se dijo que “se trató de un hecho en circunstancias de un robo”, descartándose posibles “ajustes de cuentas, venganza o la condición de empleado policial”. Sin embargo el hecho despertó un sinnúmero de suspicacias a partir del alto perfil del comisario y su participación en la pesquisa del asesinato del empresario Luis Medina. Es que Morgans fue uno de los primeros en llegar el 29 de diciembre de 2012 a la escena de aquel doble homicidio y tuvo en sus manos una de las dos computadoras secuestradas y luego manipuladas por peritos del gobierno provincial. Quizás a la tumba se llevó secretos escondidos en un disco rígido.

• La ejecución de Luis Angel Bassi, padre del apodado “Pollo”, ocurrió frente a su remisería de 20 de Junio y Chile, en Villa Gobernador Gálvez. Fue el 22 de octubre de 2014. El hecho expuso la historia de un hombre que ya había denunciado que lo iban a asesinar y no se equivocó. Previamente a su ejecución ya habían sido ejecutados a balazos sus hijos Leonardo (el 31 de diciembre de 2013) y Maximiliano (el 12 de febrero de 2014). Todas muertes centradas en la sangrienta venganza desatada tras el crimen de “Pájaro” Cantero. Azotes que también sufrieron las familias de otros acusados de ser los sicarios del jefe de la banda de barrio Las Flores. Miguel Angel Damario, padre de Milton, fue ajusticiado el 14 de diciembre de 2014; y Rubén Muñoz, padre de “Macaco”, fue ultimado el 20 de abril de 2015.

• El 20 de noviembre de 2014 fue asesinada Norma Bustos mientras atendía su quiosco de la zona sureste de Rosario. Desde 2008 la mujer había denunciado la existencia de banda narcocriminales y cómo éstas querían captar a sus hijos. Así como la historia de Luis Bassi mostró que no existen chances cuando un hampón emite una condena callejera, el crimen de la mujer expuso cómo el Estado puede dejar solos a aquellos que enfrentan a los violentos en los barrios. Norma era la madre de Lucas Espina, asesinado a balazos el 27 de enero de 2013. Entonces denunció públicamente y ante la Justicia a los hermanos Milton y José Damario como los homicidas de su hijo. “No me importa que me maten, ya lo perdí todo. Me mataron a mi hijo, se murió mi marido, ¿qué más me pueden sacar? Estoy vacía. Pero quiero que los que mataron a mi hijo se pudran en la cárcel”, dijo la mujer siete meses antes de ser asesinada. Nunca hubo imputados por el caso.

• Mariela Griselda Miranda era madre de dos de los cuatro hijos de Jorge “Gordo” Funes. El 11 de marzo de 2016 estaba en la puerta de su casa de Ayacucho y Uriburu cuando dos pibes en moto descargaron una lluvia de tiros que terminaron con su vida. Ese crimen desató una espiral de violencia que cubrió de mortajas hasta mediados de 2018 buena parte de la zona sur. Una batalla en la que se enfrentaron dos bandas antagónicas: la de los Funes, liderada por Lautaro o “Lamparita” con apoyo de René “El brujo” Ungaro, contra la dupla encarnada por Alexis Caminos (hijo de “Pimpi”) y el asesinado Rubén “Tubi” Segovia, que por esos momentos negociaban comandar la barra brava leprosa. Esta fue la guerra callejera más significativa de la segunda parte de la década. Los líderes de las gavillas enfrentadas terminaron presos o muertos y sus familias padecieron la venganza. Dos hermanos de Lautaro Funes y la hermana de “Tubi” Segovia fueron asesinados. Y el propio “Tubi” fue ajusticiado dentro de la cárcel de Coronda. Dos de los acusados de su crimen tienen estrecha relación con la familia Caminos. A partir de esta guerra quedaron tras las rejas Carlos “Pelo Duro” Fernández, Daniela Ungaro (ex pareja de Luis Medina), Elvira “La gringa” Ávalos y el recientemente evadido Sebastián “Teletubi” Acosta, entre otros.

• Julio César Navarro fue asesinado el 25 de mayo de 2016. Era reconocido como “Cara de goma” o “Tito” y era el lugarteniente de Andrés “Pillín” Bracamonte, líder de la barra brava de Rosario Central. Un muro de silencio marcó la investigación de su asesinato y hasta hoy hay media docena de hipótesis callejeras pero ningún imputado. Una semana después de ese crimen, en un camino rural de Ibarlucea, fue encontrado muerto por nueve balazos Mario Sebastián “El gringo” Visconti, quien integró la barra brava canalla hasta que a mediados de 2013 fue condenado a tres años de prisión efectiva por una causa federal. Entonces su nombre apareció como posible instigador de la muerte de “Cara de goma”. El crimen de Visconti tampoco tuvo imputados.

• La aparición del cuerpo del prestamista Lucio Maldonado el 10 de novimebre de 2018 a metros del cruce de la autopista a Buenos Aires y la avenida de Cricunvalación marcó el principio de la caída de Esteban Lindor Alvarado, un hombre que había sido detenido por robar autos en el Gran Buenos Aires y traerlos a Rosario para su desguace. A partir de la investigación del crimen, en manos de los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra, Alvarado fue acusado de ser la cabeza de una asociación ilícita dedicada a cometer varios delitos que operó entre el 16 de junio de 2012 y el 18 de octubre de 2019 con cobertura policial y el financiamiento de al menos nueve empresas. Junto a Alvarado fueron detenidos policías, testaferros y buena parte de los sicarios que trabajaban bajo su mando. Una organización de nivel superior para el hampa rosarino. Una causa en proceso que semana a semana da más tela para cortar.

• La madrugada del 25 de octubre pasado Emanuel “Ema Pimpi” Sandoval, fue ejecutado en el sofá de una casona que alquilaba en el corazón del barrio La Florida. Allí usufructuaba el beneficio de la prisión domiciliaria con tobillera electrónica esperando a ser juzgado por un triple crimen en grado de tentativa. Otros dos jóvenes que estaban en la vivienda murieron junto a él en un claro hecho con sello mafioso. “Ema Pimpi” manejaba el negocio del narcomenudeo en la zona noroeste rosarina y su nombre hacía temblar a muchos que se creían dueños del territorio al oeste de bulevar Rondeau. Se hizo conocido por haber aceptado penalmente ser quien baleó la casa del ex gobernador Antonio Bonfatti en octubre de 2013, aunque a la hora del juicio el político optó por retirarse como querellante. Otro crimen cuya investigación está en proceso.

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