Los asaltaron y un familiar avisó al 911 al ver el robo por Skype
Una familia afincada en barrio La Guardia fue asaltada el miércoles en una "entradera", como se denominan los hechos cometidos cuando las víctimas son sorprendidas al ingresar a su casa o...

Viernes 13 de Septiembre de 2013

Una familia afincada en barrio La Guardia fue asaltada el miércoles en una "entradera", como se denominan los hechos cometidos cuando las víctimas son sorprendidas al ingresar a su casa o guardar el auto en el garaje. Pero este atraco tuvo dos particularidades. La primera es que al momento del golpe uno de los ocupantes de la vivienda mantenía una videoconferencia por Skype con un pariente en Buenos Aires y al percatarse éste de lo que ocurría alertó a la policía. La otra, que los ladrones tenían un handy con frecuencia policial y se fueron de la casa tras saber que una patrulla comisionada al lugar se iba porque no encontrab el domicilio.

Gustavo R. tiene 51 años y reside junto a su esposa en una vivienda de dos plantas en pasaje Del Campo al 4500 bis (Corrientes a la misma altura), entre Uriburu y Melián, en el barrio La Guardia. A las 21.15 del miércoles, después de que el hombre ingresó el auto a la cochera, fue encañonado por dos ladrones a los que se sumó un tercer hombre. Adentro de la casa, en tanto, estaba la esposa de Gustavo y una sobrina de la pareja.

"Estaba guardando el auto y aparecieron dos personas que me encañonaron. Me mandaron para adentro y redujeron a mi mujer y a mi sobrina. Estuvieron un rato largo buscando dinero, cosa que no hay porque no suelo tener dinero en casa. En un momento se pusieron nerviosos porque tenían un handy y escuchaban que la policía estaba cerca. De hecho, en un segundo decidieron dejar algunas cosas, no el dinero y escaparon por la terraza", indicó el hombre en diálogo con LT3. "Me pusieron un revólver en la boca y me presionaban a modo de mentira y verdad para hacerme decir que tenía dinero. Pero no nos pegaron y dentro de todo nos trataron bien", comentó la víctima, que es funcionario judicial.

En la compu. Pero hubo un detalle tecnológico que a los ladrones se les escapó. Un integrante de la familia asaltada estaba en ese momento utilizando Skype para comunicarse con un pariente en Buenos Aires. Es decir que a 300 kilómetros del lugar del hecho alguien observó parcialmente, en la pantalla de su computadora, lo que ocurría en la casa. Cuando uno de los ladrones sentó frente a la cámara a la esposa de Gustavo y le puso el arma en la cabeza, el pariente se dio cuenta de que estaba presenciando el robo online. Entonces se contactó con el 911 de Rosario, pero cada uno de los detalles que el sistema emitió a los móviles fueron escuchados por los ladrones, quienes tenían un handy con la frecuencia policial.

"Los maleantes escuchaban todo el tiempo la frecuencia policial y estaban al tanto de que en la zona había un patrullero comisionado por la central del 911. El problema es que no lo enviaron porque estaba ocurriendo un robo calificado con privación ilegítima de la libertad sino porque había extraños en los techos. Y no los enviaron a pasaje Del Campo entre Uriburu y Melián, que es numeración bis, sino entre Melián y Juan Canals, que es numeración "A". Es decir, a cien metros de la vivienda que estaba siendo asaltada", indicó ayer una fuente de la pesquisa en manos del juzgado de Instrucción 14.

Lo vieron. "Cuando el móvil pasó con la baliza encendida frente de la casa asaltada, los ladrones apagaron las luces y subieron el volumen del televisor, brindando apariencia de que todo estaba en orden", contó la fuente.

Lejos de captar que el robo que perpetraban estaba siendo visto en Buenos Aires, los ladrones continuaron con la liturgia del asalto. Gustavo indicó que todo comenzó a las 21.15 y fuentes policiales dijeron que el patrullero comisionado a pasaje Del Campo 4500 "A" llegó a las 21.30. Desde ese momento el robo se prolongó otros 10 minutos. "Los ladrones no sabían la dirección en la que estábamos y nos preguntaron. Cuando escucharon esa dirección por handy se pusieron bastante nerviosos", explicó Gustavo. E indicó que los delincuentes eran "bien hablados", no tenían jerga tumbera, estaban bien vestidos y hasta tuvieron gestos de caballerosidad. "Cuando la estaban atando a mi esposa con precintos plásticos uno le preguntaba: «Señora así está bien o la estoy lastimando»", recordó la víctima del robo.

Así transcurrió el atraco hasta que una voz policial en el handy dijo: «Nos retiramos de la zona». Eso ejerció como disparador en la fuga de los ladrones, quienes se llevaron unos mil pesos y mil dólares, las alianzas de la pareja y una cadenita de oro. Se fueron por el patio y en la casa dejaron una valija en la que habían acopiado celulares, cámara de fotos, notebooks, monitores de computadoras y otros objetos de informática. Después las víctimas pudieron ganar la calle y alertar al móvil policial que aún daba vueltas con las balizas encendidas. Ninguno de los ladrones pudo ser capturado.