Lo raptan, lo llevan a su casa y sugestivamente no le roban
Un comerciante fue emboscado por tres hombres cuando llegaba a su distribuidora de bebidas de Granadero Baigorria y, tras retenerlo por la fuerza, lo llevaron en su propio auto hasta su casa del barrio La Florida presuntamente en búsqueda de dinero. Sin embargo, los maleantes cometieron una torpeza...

Martes 08 de Julio de 2008

Un comerciante fue emboscado por tres hombres cuando llegaba a su distribuidora de bebidas de Granadero Baigorria y, tras retenerlo por la fuerza, lo llevaron en su propio auto hasta su casa del barrio La Florida presuntamente en búsqueda de dinero. Sin embargo, los maleantes cometieron una torpeza: al querer desactivar la alarma lograron el efecto contrario y el sistema de seguridad se encendió. Ese error los desalentó y se marcharon sin llevarse nada. Sin embargo, una pregunta hecha por los intrusos a su víctima echó un manto de sospecha sobre el móvil del episodio. Es que los captores preguntaron insistentemente por el hijo del comerciante, quien no vive en ese lugar.

El suceso ocurrió cerca de las 6 de ayer. A esa hora, Mario Alejandro García, de 69 años, llegó en un Peugeot 206 a la distribuidora de bebidas de su propiedad, en Iturraspe 882 de Granadero Baigorria. Apenas estacionó el vehículo fue sorprendido por tres jóvenes armados. "Subí al auto y dame la llave", le ordenó uno de los maleantes.

Así, uno de los desconocidos quedó al mando del Peugeot mientras el comerciante fue obligado a ubicarse en el asiento trasero. Entonces el chofer se dirigió hacia la casa de García, un chalé de dos plantas ubicado en el cruce de Maestro Mazza e Iturraspe, a unos 50 metros del puente Rosario-Victoria. Curiosamente, el captor condujo hasta la vivienda sin preguntarle al comerciante dónde quedaba. "Aparentemente conocían dónde está mi casa, pero no pude ver el camino que hicieron porque me obligaron a agachar la cabeza", explicó con naturalidad el hombre.

Apenas arribaron, los captores abrieron el portón del garaje y estacionaron el auto en su interior. Una vez adentro, los desconocidos le pidieron al dueño de casa las llaves de la vivienda. Después, uno de ellos lanzó una intimidación. "Quedate tranquilo en el auto y decinos dónde está tu hijo", escuchó el comerciante mientras otro de los delincuentes le preguntaba si la casa tenía alarma y al recibir la respuesta afirmativa inquirió cómo cortarla.

El error. García les brindó la explicación de rigor pero, al parecer, los maleantes realizaron los movimientos opuestos y el sistema de seguridad se activó. A pesar de que el sonido era perceptible, los intrusos se quedaron varios minutos dentro de la casa. La demora fue aprovechada por el comerciante que bajó del Peugeot, corrió hasta el patio y escaló un tapial para saltar a la casa de su vecino y ponerse a resguardo.

Mientras eso ocurría, los intrusos decidieron marcharse sin llevarse nada. Tampoco encontraron al hijo de García porque no vive allí.

Los pasos presurosos de los captores fueron divisados por algunos vecinos, que alertaron a los efectivos del destacamento de Gendarmería Nacional que se encuentra bajo el puente Rosario-Victoria, a unos 30 metros de la propiedad. "A dos de los tipos los vieron que se iban caminando", recordó García, quien dijo que curiosamente, los captores sólo se llevaron la llave de su Peugeot.