Policiales

Lo procesaron por dejar cuadripléjico a un vecino

El 27 de diciembre pasado Isaías Gabriel M., de 16 años, recibió un balazo en la espalda, en el barrio Costa Esperanza de Villa Gobernador Gálvez, y quedó cuadripléjico.

Sábado 04 de Agosto de 2012

El 27 de diciembre pasado Isaías Gabriel M., de 16 años, recibió un balazo en la espalda, en el barrio Costa Esperanza de Villa Gobernador Gálvez, y quedó cuadripléjico. El pibe y su familia señalaron como su agresor a un vecino de 20 años con quien tenía problemas de convivencia de corta data. El apuntado, quien se mantuvo cuatro meses prófugo, ahora fue procesado por el juez de Instrucción Juan Carlos Vienna por tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego.

La noticia del balazo que dejó postrado a Isaías pasó desapercibida para las crónicas policiales de fin de año. La noche del 27 de diciembre el pibe caminaba en inmediaciones de José Ingenieros y San Luis, en el asentamiento Costa Esperanza, cuando un balazo calibre 22 lo impactó en la espalda y se alojó en su columna. Primero lo llevaron al hospital Gamen y después, por la gravedad de su estado, lo trasladaron al Heca, donde estuvo internado algo más de un mes. Finalmente fue derivado al Ilar, donde está internado de lunes a viernes mientras los fines de semana los pasa en su casa. Es que Isaías sólo puede mover los brazos, el cuello y la cabeza. Está cuadripléjico.

Chicos malos. Apenas conocido el hecho, la familia de Isaías dijo que el atacante había sido Rubén Daniel Montenegro, un muchacho de 20 años que se gana la vida haciendo changas de jardinería y es vecino de la víctima. El acusado fue detenido el 12 de abril en su casa, a metros de donde vive la víctima.

Según coincidieron los testimonios recabados por la Justicia, los jóvenes tenían problemas de convivencia de corta data a partir de una pelea entre sus hermanas, de 14 años, en un barrio donde la violencia parece normalizada. "Es común que en el barrio se agarren a los tiros. Pasa todos los días, en cualquier momento, de día o de noche, habiendo criaturas en la calle o no. Entonces cada vez que se escuchan disparos los vecinos salen a ver qué pasó, pero a la hora de declarar no hay nadie", describió una de las hermanas de Isaías.

En el expediente también se registraron relatos que imputan a Isaías ser parte de una gavilla de ladrones que, drogados, asolan con sus robos a los vecinos de Costa Esperanza.

"El barrio tiene muy mal concepto de Isaías porque tiene mala junta, se droga, anda con armas en la calle sin importarle los horarios ni quien esté. Roba mucho y es una persona de mal vivir. Tiene una bandita que hizo mucho daño en el barrio", dijo una testigo aportada por la defensa de Montenegro.

Del otro lado de los testimonios se dice que Montenegro es violento, de armas portar y adicto. "Váyanse porque les voy a meter un tiro", relató una pariente de Isaías que les gritó el imputado después de herir al pibe. A partir de ese escenario "todo es según el color del cristal con que se mira".

Provocación. De acuerdo al procesamiento, el ataque de Rubén Montenegro a Isaías fue presenciado por una de las hermanas de la víctima y su testimonio fue valorado por el magistrado como "preciso y coherente". Otro testimonio de peso fue el de la propia víctima, quien declaró en el ILAR, donde está rehabilitándose. Isaías contó que iba a la casa de su hermana y al pasar frente de la casa de Montenegro éste le dijo: "Qué te pasa, pedazo de gil". Agregó que continuó caminando e ignoró la provocación. Que Montenegro sacó una carabina, lo apuntó y él siguió caminando porque pensó que no le iba a disparar y que sólo lo quería asustar. Otra de las hermanas que asistió tras el ataque a Isaías declaró ante el juez que el pibe no dejaba de repetir: "Fue Rubén, fue Rubén".

Por su parte, Montenegro dijo que jamás utilizó armas y negó haber atacado a Isaías. Sí reconoció que el pibe lo había herido esa misma noche con un arma blanca, motivo por el cual su madre había realizado una denuncia en la comisaría 29ª. Dijo que la banda que integraba Isaías no lo quería "porque él tenía otra educación y por eso le agarraron bronca". Al menos cuatro testimonios aportados por la defensa reforzaron la idea de que Isaías era ladrón, que Montenegro era incapaz de balearlo y que el incidente se produjo al menos a 100 metros de distancia de la escena planteada por la familia de Isaías. El arma homicida no fue hallada.

En la resolución, el juez Vienna dijo: "Tenemos por un lado los testimonios brindados en un primer momento por la familia de la víctima, y en especial, el brindado por la hermana que estaba presente en el momento del hecho. Ella vio a Montenegro dispararle a su hermano. Y cuenta que, cuando se acercó a su hermano, el no paraba de repetir que había sido Montenegro quien lo hirió". Y agregó en el dictamen que "posteriormente, la víctima confirmó esos dichos". También destacó que "todos los testimonios coinciden en que imputado y víctima tenían problemas de reciente data".

Reproche

En el fallo, el juez hizo un llamado de atención a los investigadores policiales. “Llama la atención que la incesante labor policial tendiente a la detención del acusado, que estaba prófugo, no pudo detectar ninguno de los testigos que luego adjuntó la defensa. Y que estos testigos relatan hechos que se contraponen con lo colectado hasta el momento, que sólo confunden y tienden a mostrar que Montenegro es inocente”.

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