Miércoles 27 de Marzo de 2013
"Ahora voy a volver y los voy a matar a todos". A los gritos y fuera de sí, Germán Andrés Rodríguez repitió esa frase la madrugada del 24 de junio pasado cuando fue expulsado del boliche que funcionaba en la sede del club Central Córdoba, en la zona sur de la ciudad. Una hora más tarde Pini cumplió con su amenaza. Regresó a bordo de una moto y comenzó a disparar contra un grupo de personas que salía del local. Como consecuencia del ataque resultaron heridos cinco jóvenes.
Por ese episodio el juez de Instrucción Nº9, Javier Beltramone, procesó a Pini Rodríguez por tentativa de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego y tenencia de arma de uso civil sin autorización. Y dispuso embargar sus bienes por el valor de 50 mil pesos. A su vez, el magistrado dispuso la misma medida judicial para Jesica Daiana Benítez, la novia de Pini, por el delito de tenencia de arma de uso civil sin autorización.
Las armas. Rodríguez tiene 28 años y es hijo de un comisario retirado. Cuando fue detenido, en la casa de su pareja se incautaron dos armas de fuego: una pistola Bersa calibre 22 y otra GMC calibre 6.35, cada una con cinco proyectiles en su cargador. También secuestraron una moto Yamaha Crypton azul similar a la utilizada en el ataque frente a la sede de Central Córdoba.
En su descargo, Benítez declaró que las armas habían sido llevadas a su vivienda por un muchacho identificado como Pablo Emanuel G. Pero Beltramone le dictó la falta de mérito ante la ausencia de evidencias para incriminarlo.
Poker Night es el nombre del boliche que funcionaba en la sede charrúa de San Martín al 3200. Esa noche Pini Rodríguez llegó al local con su novia y una vez adentro protagonizaron una pelea. Entonces, los patovicas lo sacaron del lugar y él se fue profiriendo amenazas. Una hora más tarde regresó en una moto Yamaha Crypton azul con otra persona. Se bajó y disparó contra ocho personas que estaban a un costado de la puerta del club. En la balacera resultaron heridos Gastón C., de 27 años; Jorge O. de 21; Oscar Daniel R. de 21; Lucía G., de 20, y Carlos Fernando C., de 30. Estos dos últimos fueron quienes peor la pasaron. La chica sufrió una herida superficial en la nuca, posiblemente a raíz del rebote de un tiro. Al muchacho, en tanto, uno de los proyectiles le atravesó la espalda, le perforó uno de los pulmones y le quedó alojado en el hígado.
Testimonios. Para adoptar la resolución judicial, el magistrado valoró entre otros elementos el testimonio de José O., una de las víctimas. Ese muchacho señaló que quien le disparó había sido echado del local porque había provocado disturbios con su novia. "Mientras se iba (Rodríguez) gritaba que iba a volver con un fierro", declaró el joven. Y relató que Benítez se llevó la moto del interior de la discoteca. "Me dijo (Benítez) que el problema «no era con él, sino con los de seguridad (del recinto) y que iban a volver y los iban a bajar»".
El otro testimonio que ponderó fue el de M. V., una mujer que al momento del suceso trabajaba en el boliche. En su declaración brindó la identidad de Pini y su novia. Sostuvo que conocía a Rodríguez y a su pareja. Relató que esa noche la pareja estaba peleando y que, cuando los custodios intentaron calmar los ánimos, "Germán intentó agredirlos y por eso fue expulsado del local". Pero aclaró que no había distinguido quién ejecutó el ataque. "Un empleado de seguridad me dijo que era el novio de Jesica. Un rato después la llamé a la chica pero me atendió Germán. Le pregunté «Germán ¿qué pasó? ¿Qué hiciste que acá todos están diciendo que vos disparaste?", comentó M.V. La respuesta de Rodríguez fue, según la joven: "Quedate tranquila que ya tiré el arma y la campera que tenía. Me parece que Jesi quedó enganchada, fijate si podés averiguar algo".
Beltramone también tuvo en cuenta lo declarado por J. V, uno de los custodios del local bailable. Ese hombre fue quien intentó calmar a Pini dentro del boliche y le pidió que se retirara. Pero el muchacho ahora procesado, según declaró, "lo tiró al suelo" y otro patovica los separó. "Me dijo que iba a volver para matar a todos", recordó.
Para el magistrado quedó demostrada la intención homicida de Rodríguez. En la puerta del local, según la reconstrucción judicial, amenazó que iba a volver a "matar a todos" y cumplió con lo que había prometido. "Disparó al menos cinco balazos a quienes estaban en la puerta del local desde una corta distancia. Lejos está de pretender lesionar quien dispara al cuello o al abdomen desde una corta distancia", sostuvo el juez en un tramo de la resolución.