Policiales

Lo mataron con un balazo certero cuando tomaba algo con un amigo

Luis Portillo tenía 45 años y cuatro hijos. Festejaba un ascenso que le habían comunicado en la obra donde trabajaba cuando lo encontró la muerte.

Domingo 27 de Octubre de 2019

El viernes no había sido un mal día en la vida de Luis Portillo. A sus 45 años, trabajando en la construcción, le habían anunciado un ascenso que se vería reflejado en su billetera. Que mejor que a la buena noticia acompañarla con una pequeña celebración con uno de sus amigos, tomando una cerveza en el pasillo frente a su casa de Schweitzer al 7900, en el barrio 7 de Septiembre. Pero la alegría al trabajador nunca le dura demasiado. Ayer a las 3.40, cuando estaba junto a dos amigos, uno de ellos Lucas G., fueron atacados por dos hombres armados que se les aparecieron a pie disparando pistolas calibre 9 milímetros. Portillo y sus amigos corrieron por sus vidas. Portillo ingresó a su casa y cuando terminaba de atravesar el umbral uno de los tiradores hizo foco en él y gatilló varias veces. Una de esas balas dio de lleno en su pecho y le perforó el corazón. Caminó unos pasos y se derrumbo en el comedor. Lucas G. se desbandó y corrió por el pasillo. Recibió un balazo en el tobillo derecho. El tercero del grupo resultó ileso. Los tiradores, aparentemente, huyeron en un auto del cual no hay descripción. En la escena del crimen fueron recolectadas alrededor de 30 vainas servidas.

Noches de terror

"Las ultimas tres noches fueron de terror. Miércoles, jueves y viernes. Todas las noches a los tiros. Así como anoche. Pasan y le tiran a cualquiera. Y esto va a seguir. Esta noche van a venir y lo van a volver a hacer hasta que maten a todos. Vienen y tiran con las pistolas que parecen metra (las que se denominan amartilladas porque tienen una modificación en el percutor que hacen que disparen una ráfaga). Ellos aprietan el gatillo y después hacen blanco nomás", explicó con relato resuelto un pibe de menos de 18 años en el barrio 7 de Septiembre.

"Acá se están peleando entre bandas para vender falopa. No te olvides que estamos cerca del barrio Emaús, donde estaba el «búnker del medio» (Tarragona al 1100 bis), cerca de la villa La Bombacha, por acá a la vuelta vive el tipo al que lo denunció la hermana (por Gustavo Carlos "Toro" Martinotti, detenido el 3 de mayo pasado) y además muchos soldaditos viviendo. El martes a la noche balearon a tres pibes en el playón que está detrás de la subcomisaría 21ª. Hay algo espeso acá, pero nadie lo va a contar porque nadie te cuida. Hablás y mañana en el lugar del vecino Portillo estás vos. Esa es gente trabajadora, de años en el barrio", reflexionó una vecina.

Gente de laburo

"Somos gente de laburo. Se lo podés preguntar a cualquier vecino. No andamos en nada raro. Pero también es cierto que no podés estar en la vereda de tu casa tomando fresco porque pueden pasar a los tiros y matarte", explicó uno de los hermanos de Luis Portillo. El hombre contó que la víctima trabajaba en la construcción y que tenía cuatro hijos.

De acuerdo a lo que se pudo reconstruir entre dichos de fuentes allegadas a la investigación, vecinos y familiares de Portillo, Luis estaba a las 3.40 de la mañana tomando algo en la puerta de su casa. "Toda la semana estuvo rara la zona. Anduvieron mucho a los tiros. El martes hirieron a tres pibes en el playón", dijo una vecina en referencia al espacio que está pegado al fondo de la sub 21ª.

"Para mí se han confundido. Todo es muy confundible en esta zona. Andaban unos pibes como agazapados en el pasillo más cercano a calle Ayala Gauna. Como esperando algo o a alguien. Estaban como al acecho. Y al rato se escucharon los disparos, cualquier cantidad de balazos", rememoró una vecina de la cortada.

Al ver que al menos dos hombres avanzaban disparando hacia su posición, Luis y su amigo Lucas corrieron por sus vidas. Ingresaron a la vivienda pasando por un pequeño patio interno que desemboca en dos puertas de ingreso a la casa. Una, frontal y de chapa está clausurada; la otra, lateral, es por la que se ingresa. La primera de las puertas, ubicada al lado un pequeño pesebre, estampitas religiosas y un Papa Noel, fue perforada al menos tres veces. Los orificios denotan que quien disparó estaba apuntando de frente a la abertura. Otros impactos dieron en el frente de la vivienda. También había rebotes de plomos en la puerta de rejas que da al patio.

"Lo que sabemos es que Luis estaba tomando algo con Lucas y que cuando se vio venir a estos pibes a los tiros se metió corriendo con el amigo adentro de la casa. Ahí uno de los que disparaba se paró y siguió disparando. Uno de los balazos alcanzó a Lucas en una pierna. Luis parece que se dio vuelta para ver quien tiraba mientras corría y un balazo le dio en el pecho. Alcanzó a entrar y en el comedor quedó muerto", contó el hermano de Portillo.

Otro vecino agregó que los agresores estaban vestidos con ropa oscura y llevaban puesta las capuchas de sus buzos para no permitir que fueran reconocidos. Uno de los proyectiles que perforó la puerta delantera de chapa de la casa atravesó la cocina de la casa hasta impactar en una pared del patio trasero de la vivienda.

Todo ha cambiado

"Este era un barrio tranquilo, se podía vivir. Pero desde hace 10 o 12 años, cuando desde arriba le dieron rienda sueltas a la falopa, ya no se puede más. Mucha gente se fue del barrio porque se tornó muy complicado. Esto que le pasó al vecino es algo que puede pasarle a cualquiera. Estas en la puerta de tu casa porque tenés ganas, o estás volviendo de algún lugar, o les hiciste frente porque los que tiran son unos pibitos que sin el fierro no son nada, y pum, pum, pum! Te mataron. ¿Y sabés cuánto tiempo se habla de eso? Hasta mañana al mediodía. No hay códigos. Los pibes antes los tenían y no traían las broncas al barrio. Hoy no se puede vivir mas", reflexionó otro vecino del 7 de Septiembre.

Según se consignó oficialmente, Portillo recibió múltiples disparos en su cuerpo y Lucas Ariel G. un balazo en el tobillo derecho. El tercero del grupo resultó ileso. La investigación del asesinato quedó en manos del fiscal Adrián Spelta, quien comisionó a efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) para que trabajaran en territorio recabando testimonios de familiares y vecinos en la zona del hecho y el relevamiento de cámaras de videovigilancia en las inmediaciones que, a simple vista, no se visualizaban.

Una familia arraigada al barrio

Luis Portillo era uno de cinco hermanos que se criaron en el barrio 7 de Septiembre. A sus padre les entregaron los departamentos en los monoblock inaugurados en 1983. Los Portillo residen en un pasillo ubicado en el corazón de la manzana que contiene a la subcomisaría 21ª, la vecinal y el centro de jubilados del barrio. Ese pasillo corre de sur a norte, paralelo a Tarragona al 1300 bis, y es utilizado como calle hasta que un par de añosos árboles cortan la posibilidad del tránsito para los autos. No así para motos y bicicletas que tienen vía libre.

   La mitad del pasillo tiene numeración que invoca a calle Schweitzer y la otra mitad a Ayala Gauna. Un sendero que se abre a mitad de pasillo conduce a un playón con aros de básquet ubicado detrás de la sub 21ª y de la vecinal. La mayoría de los vecinos que conversaron ayer con este medio marcaron ese playón como el eje de una serie de balaceras que conmocionaron a los vecinos de los monoblock que lo rodean. La sub 21ª está ubicada a escasos 100 metros del lugar del crimen.

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