Policiales

Lo mataron a tiros desde una moto cuando salía de su casa con su pequeño hijo

Mauricio era mozo de una empresa de catering y fue asesinado el miércoles a la noche en Ayacucho al 4000.

Viernes 30 de Noviembre de 2018

"¿Vos lo vas a ver a mi papá?", preguntó al periodista el hijito de 3 años de Mauricio Sancimino, el joven de 25 años que la noche del miércoles fue baleado con una ráfaga de ametralladora en la puerta de su casa de Ayacucho al 4000.

Mauricio era mozo de una empresa de catering y el miércoles estaba de franco. Al salir de su casa llevaba tomado de la mano a su hijito, quien se salvó del proyectil que le atravesó el corazón a su papá. Los vecinos del Cordón Ayacucho sólo sienten impotencia: "Era un pibe trabajador que sólo pensaba en su familia. Nació acá y no tenía nada que ver con drogas ni robos. Pagó él como le podía tocar a cualquiera, pasaron dos en moto y tiraron porque quieren meter miedo en el barrio y lo logran", dijo un vecino.

Mauricio salió de su casa junto a su pequeño hijo cerca de las 21 del miércoles y se cruzó en el portón blanco de ingreso a la vivienda con Georgina, su cuñada. Un segundo después unos quince balazos atronaron en Ayacucho al 4000. Georgina gritó pensando en su sobrino y volvió sobre sus pasos. Entonces vio a Mauricio tirado en el piso. Consiguió un auto y lo llevó al hospital. "Era un chico muy bueno y muy miedoso de todo, no tenía problemas con nadie. Cuando íbamos en el auto me decía «Geor, me dieron», y se tocaba el costado", recordó la mujer.

El medico de guardia del Hospital Provincial le diagnosticó herida de arma de fuego con orificio de entrada en el brazo derecho y salida en la axila izquierda. Así llegó al quirófano, donde murió una hora después.

Pudo ser cualquiera

Ayer los vecinos no hablaban más que de Mauricio. Y sus amigos saben que a cualquiera le podía haber pasado. "Veníamos de jugar a la pelota en Central Córdoba y él se fue a la casa. Después salió con el hijo para ir al quiosco, pero pasaron y ametrallaron la cuadra", dijo un amigo.

Un testigo aclaró: "Fueron dos chicos que no llegan ni a 20 años y que iban en una Honda Wave. Después de los tiros fueron para el lado del río y siguieron tirando. Ahí le pegaron a un pibe discapacitado".

Por lo bajo el barrio cuenta que "son los narcos de acá atrás (Ayacucho al este), un negocio que manejan las mujeres porque sus maridos están presos. La gente cuando no tiene plata les pide y ellas les dan, pero después quieren hacerse las dueñas del barrio. Pero este pibe nunca pidió nada. No se puede vivir así, a la policía la ves los viernes a la mañana, cuando visitan a esos narcos", dijo otro vecino furioso.

La fiscal Georgina Pairola ordenó al Gabinete Criminalístico de la Policía de Investigaciones relevar rastros, filmaciones de domos o cámaras y la toma de testimonios.

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