POLICIALES

Lo juzgan por manejar la moto desde la que se cometió un crimen

Comenzó el juicio oral por el asesinato de Marcelo Mario Lagos, ocurrido en 2018. La fiscalía pidió 20 años de cárcel para Lucas Pino, acusado de partícipe primario. Su defensor requirió que fuera absuelto.

Martes 08 de Septiembre de 2020

Desde hace más de dos años Lucas Alejandro Pino salía a diario de la cárcel para trabajar en una obra en construcción. Sin embargo, dejó de hacerlo en marzo por las restricciones de la pandemia y desde entonces quedó a la espera del juicio oral que comenzó este lunes en el Centro de Justicia Penal. Está acusado de haber llevado en moto a un joven que en marzo de 2018 asesinó de un disparo por la espalda a un chico de 18 años. El fiscal Ademar Bianchini pidió para él 20 años de prisión como partícipe de un crimen. Su abogado planteó que no hubo tal colaboración y pidió que lo absuelvan.

Pino, albañil de 22 años y sin antecedentes penales, se presentó en la Fiscalía de Homicidios el 21 de mayo de 2018 al saber que lo buscaban por el crimen de Marcelo Mario Lagos, un joven de 18 años que había sido baleado en el abdomen en marzo de ese año. Por el caso había sido detenido el mismo día Mauro L., un chico de entonces 16 años y conocido de la víctima, a quien se le inició una causa en un juzgado de Menores que aún no está resuelta.

El fiscal Bianchini tomó el caso para la instancia de juicio en suplencia de su colega Adrián Spelta. Ante el tribunal conformado por los jueces Carlos Leiva, Alejandro Negroni y María Isabel Mas Varela solicitó ayer que Pino sea condenado a 20 años de prisión como partícipe primario de un homicidio doblemente agravado por la participación de un menor y el uso de un arma de fuego que nunca fue hallada.

Por la espalda

El 16 de marzo de 2018 Lagos estaba con tres amigos en la vereda de una casa de Rueda al 6300 cuando llegaron dos conocidos en una Honda Tornado amarilla que, según la acusación, manejaba Pino. El acompañante bajó de la moto y se dirigió directamente a la víctima. Sacó un arma con la que primero le dio un culatazo en la cabeza y luego le disparó por la espalda cuando Lagos intentaba escapar corriendo. Entonces el agresor se subió a la moto donde lo esperaba el conductor y huyó.

>>Leer más: Un joven de 18 años fue asesinado de un balazo en barrio Godoy

Una bala perforó con orificio de entrada y salida el abdomen de la víctima, que murió en el lugar. Los vecinos contaron entonces que el chico estaba bajo efecto de drogas y había mantenido una disputa personal con el agresor. El arma empleada no se encontró aunque en la cuadra se secuestró un cartucho calibre 32. El mismo día, tras recibir amenazas, la madre y una abuela del presunto homicida llamaron a la policía para que resguardarlo de posibles represalias y entonces fue alojado en el ex Irar.

Al presentarse dos meses después y quedar imputado como partícipe, Pino obtuvo las salidas laborales que cumplía de lunes a sábado de 6.30 a 18.30 bajo tutela de su padre, que lo pasaba a buscar por la cárcel y lo llevaba de vuelta. Ese tipo de beneficios se suspendió en marzo por la pandemia de coronavirus. “Con un año y ocho meses de salidas laborales cumplidas sin inconvenientes, sin antecedentes penales y un hijo de corta edad, este chico es un ejemplo de resocialización”, dijo su defensor Carlos Heuer.

Pino lleva más de dos años preso y por eso hubo que prorrogarle en forma extraordinaria la prisión preventiva. El juicio estaba previsto para abril la primera cuarentena lo postergó hasta ayer. Así, a dos días de reanudarse la cuarentena estricta en Rosario, fue una de las pocas audiencias en forma presencial. Pino pidió estar presente en el juicio y declinó de seguirlo por videoconferencia desde la Unidad III, aunque es probable que algunos testigos declaren por esa vía.

>>Leer más: Piden 20 años de prisión para el acusado de llevar en moto a un homicida

Testimonios

En la primera jornada expusieron peritos técnicos y policías que acudieron a la escena. Para hoy se prevé la declaración de tres testigos. Si bien la Fiscalía le asigna a Pino una colaboración sin la cual el crimen no habría podido cometerse, la defensa señala que eso no está demostrado ya que hay discrepancias entre los testigos sobre cuál fue su participación.

Además afirmó que no está probado que Pino haya tenido un dominio del hecho o el conocimiento de lo que haría el agresor. Dijo que fue el autor quien en todo momento controló la situación, que no se probaron diferencias previas entre Pino y la víctima y que él no portaba el arma ni podía saber de su existencia. Por eso pidió la absolución o en todo caso que se lo acuse por una participación secundaria en un hecho que no estaba destinado a terminar con un desenlace fatal. Con lo cual, el núcleo debate quedó centrado en cuestiones técnicas acerca del dolo, la prueba y el rol asumido por el acusado en el hecho.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario