Policiales

Lo imputan por dos escopetazos al final de una pelea que causaron la muerte de un joven y heridas a otro

Carlos Alberto S. quedó en prisión preventiva como autor del crimen de Bruno Poultroni, de 23 años, cometido en octubre

Jueves 28 de Enero de 2021

Una pelea al amanecer de un sábado entre dos grupos de jóvenes cerró, el 24 de octubre pasado, con dos disparos de escopeta que causaron la muerte de un joven de 23 años y graves heridas abdominales a un adolescente de 16. Tres meses después, un vecino de 39 años fue detenido e imputado como autor de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego, otro homicidio en tentativa y la portación ilegal de un arma de guerra tipo escopeta usada en el ataque. Quedó en prisión preventiva por el plazo legal de dos años.

Carlos Alberto S. fue detenido el lunes a la tarde en una casa de pasillo de Ituzaingó al 7000, a unos cien metros del lugar donde el 24 de octubre retumbaron dos disparos de escopeta contra un grupo de personas. Entre ellas se encontraba Bruno Hernán Poultroni, un joven de 23 años encargado de un bar del macrocentro que murió con múltiples heridas en el tórax y el abdomen. Joel Jesús C., de 16 años, recibió perdigonadas en el tórax, el abdomen y las piernas y estuvo internado en estado reservado antes de recuperarse.

“Fue el Petu”, dijeron testigos y vecinos tras el ataque. El mismo día hubo un incidente en el que intentaron prenderle fuego a la casa de Ituzaingó al 7000 donde S. vivía con su padre. Estuvo desde entonces con pedido de captura hasta que el lunes a las 19.30 un llamado telefónico advirtió que se encontraba en ese domicilio. Policías del Comando Radioeléctrico acudieron al lugar y lo detuvieron. La fiscal Marisol Fabbro, en reemplazo de Patricio Saldutti, lo imputó este miércoles como autor de un homicidio consumado y otro en tentativa. El juez Héctor Núñez Cartelle le dictó la prisión preventiva por el plazo legal.

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La mañana del sábado 24 de octubre, minutos antes de las 7, los vecinos de Ituzaingó y Guatemala escucharon los disparos de escopeta que provocaron la muerte de Poultroni, un vecino que vivía a dos cuadras. Por la tarde, en un nuevo incidente en el barrio, un hombre de 34 años fue herido de bala en el rostro. De acuerdo con la mecánica que relató la fiscal en la audiencia, el crimen ocurrió alrededor de las 6.40 de ese día cuando S. “salió de su casa y valiéndose de un arma tipo escopeta” efectuó disparos “contra un grupo de personas”, entre ellas las víctimas.

Según consta en la imputación, el sobreviviente del ataque contó que esa noche volvía de una fiesta con amigos en Ituzaingó y México cuando, en el camino, se encontraron con un grupo de muchachos “del barrio de Donado y Mendoza”. Con ellos estaba un chico con el que tenía una “bronca”, discutieron y comenzaron a pelear a las piñas. Enseguida se sumaron, en su refuerzo, otros cinco jóvenes entre los que estaba Bruno.

“En un momento las bandas nos separamos. Estábamos arrojándonos piedras y veo que a mitad de cuadra de calle Ituzaingó entre Guatemala y Colombia, en un pasillo, sale Petu S. con una escopeta. Apunta hacia nuestro grupo y tira alrededor de cinco tiros. Entre él y nosotros había una distancia de unos 50 metros”, contó. Los testigos dijeron que dentro de ese grupo de amigos estaba incluso el hijo del tirador, que había participado del cumpleaños.

“Luego de los tiros me miro la panza y veo que tenía un agujero con una lágrima de sangre y también me salía sangre en las piernas porque me pegó ahí. Bruno se agarra el cuello y tenía sangre. Sale corriendo y a unos diez metros se cae al piso”, relató. Los amigos fueron hasta la casa de los padres de Poultroni a avisar que estaba herido y en la cupé Fuego de su abuelo lo llevaron hasta el Policlínico San Martín. Desde allí fue trasladado en ambulancia hasta el Hospital Clemente Alvarez (Heca), donde murió alrededor de las 9. A C. lo llevaron directamente al Heca, donde estuvo una semana internado y luego cursó una rehabilitación.

“Eran pibes de mi barrio contra pibes del Fonavi de Donado y Mendoza”, contó un tío de Bruno que lo socorrió tras el disparo. DIjo que iba a comprar cigarrillos a un kiosco cuando se topó con la pelea: “Un amigo nuestro de nombre Joel se estaba peleando con otro pibe a quien no conozco y tampoco es del barrio. Con otros pibes que estaban con él nos metimos a defenderlo. En un momento los dos grupos nos separamos, nos tirábamos piedrazos y cuando nos estábamos retirando escuchamos dos disparos. No sé de dónde vinieron”.

“Me dieron”, dijo Bruno en ese momento y su tío notó que estaba herido. “Tenía sangre en las manos. Intenté llevarlo a casa pero se cayó en la esquina. Tenía un tiro en el cuello así que agarré la campera y la presioné en el cuello. Yo no lo vi pero dijeron que fue un vecino apodado Petu”, añadió. El joven fallecido trabajaba como encargado en un bar de San Juan y Francia. “Era un pibe buenísimo, no tenía problemas con nadie”, dijo su abuelo al declarar en el legajo judicial.

Una tía de la víctima, en tanto, reveló que al día siguiente del ataque “Carlos S. se comunicó con su marido a través del chat de Facebook: “Le dijo que estaba arrepentido de lo que había hecho y que no se imaginó lo que al final sucedió. Pedía perdón. Mi marido tiene guardada la conversación. También se comunicó la madre de Bruno y le pidió perdón”.

Poultroni fue herido por múltiples impactos. Según la autopsia, “se contabilizaron 23 municiones de mayor tamaño denominadas postas. Se considera que las lesiones causadas por estos proyectiles a más de 6 metros de distancia son similares a las heridas provocadas por proyectiles únicos provenientes de un arma de puño”, lo que le causó un shock por hemorragia masiva tóraco abdominal.

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