Policiales

Lo habían declarado inocente por un crimen y ahora lo condenaron a 12 años

Revocaron una sentencia. Tiene 21 años y en diciembre lo absolvieron por matar a Jonathan Arias. Tras la apelación, un juez revaloró las pruebas y lo condenó.

Viernes 09 de Octubre de 2015

Un joven de 21 años que había sido sobreseído del asesinato de Jonathan Ezequiel Arias, ocurrido en marzo de 2012, fue condenado a 12 años de prisión luego de que en un nuevo juicio se consideraran verosímiles los relatos de testigos directos que lo incriminan, y los que en una instancia previa habían sido tildados de “contradictorios”. El ahora considerado culpable está prófugo de la Justicia.
  El 4 de marzo de 2012 Julián “Laucha” Chanquia quedó pegado a la causa penal que investigó el homicidio de su compañero de andanzas en el barrio, Jonathan Ezequiel Arias, un pibe de 17 años conocido como “Brazo” que murió de un disparo en el estómago la noche de aquel día en Rivarola al 7000.
  Según las actuaciones preliminares de la policía, Jonathan estaba con un amigo en la puerta de una casa cuando apareció un hombre y abrió fuego. Las autopsia y las pericias balísticas demostraron que le perforaron el abdomen con una bala de pistola calibre 22 largo. El chico fue trasladado hasta el Hospital de Emergencias, donde estuvo diez días internado en terapia intensiva, y finalmente falleció el 13 de marzo de 2012.

Testigos. Chanquia fue apuntado como el principal sospechoso de acuerdo al relato que hizo el padre de la víctima (Brazo llegó a nombrar al agresor) y un tercer joven que ese día presenció la secuencia. Es que antes de verlo caer desvanecido y auxiliarlo, el testigo escuchó de boca de Laucha lanzar la amenaza concreta: “Andate guacho o te pego un tiro”, le dijo a Brazo.
  Como Arias tenía antecedentes y un pedido de captura pendiente de un juzgado de Menores, la primera hipótesis apuntó a un ajuste de cuentas. Sin embargo luego trascendió como presunto móvil que discutieron por una mochila, supuesto botín de un robo compartido unos días antes.
  El proceso penal que se le siguió a Laucha tuvo sus vaivenes. Durante la instrucción fue indagado y procesado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y portación de arma de fuego. Y así afrontó un juicio en el que terminó sobreseído el 2 de diciembre de 2014, fecha desde la cual se perdió su rastro.
  A esa conclusión llegó la jueza de Sentencia Nº 8, Marisol Usandizaga, al considerar que el relato de los testigos era “contradictorio”, además de que en un allanamiento realizado en la casa del imputado no se halló el arma homicida ni otros elementos que complicaran su situación.
  Además, le otorgó credibilidad a la versión del propio Laucha. Para despegarse de la escena y momento del homicidio, el joven dijo que ese día estaba con R.L. (el testigo clave) y la víctima “tomando un vino”. Pero que como R. ingresó a la casa, él se fue a lo de un amigo a pedir fuego. Y que al pasar la mitad de la cuadra escuchó “un disparo”. Al volver ya estaban socorriendo a Jonathan, de quien admitió ser amigo, “compañero de andar en la calle”.

Apelación y revisión. El fallo absolutorio fue apelado por la fiscalía, que entre sus fundamentos citó los testimonios del padre de la víctima; lo declarado por R.M.E; informe de autopsia; la pericia balística y otras evidencias. Por ello el titular de la acusación solicitó una condena de 14 años de prisión para Chanquía.
  Esa controversia quedó en manos de la Cámara Penal. Así, un Tribunal conformado por Carina Lurati, Guillermo Llaudet Maza y Alfredo Ivaldi Artacho revocó la sentencia el 29 de mayo pasado y ordenaron que se dicte una nueva sentencia. El expediente recaló esta vez en el juzgado de Sentencia Nº 1, a cargo de Ismael Manfrín, quien tras repasar las mismas pruebas que su colega se inclinó por condenar a Chanquia.
  “Analizados los elementos de prueba esta magistratura considera que existe razonable certeza para afirmar que Chanquia fue el autor del homicidio de Jonathan Ezequiel Arias, que provocara bajo un obrar doloso exteriorizado con la realización de un disparo con el arma de fuego calibre 22 que portaba en forma ilegítima, a corta distancia”, dice el juez en su resolución.

Vinculaciones. Además hace una apreciación opuesta a su antecesora al considerar que “es a partir del análisis de los testimonios que comienza a delinearse la vinculación objetiva y subjetiva que sella la suerte procesal del acusado. Debe repararse que la credibilidad que se asigna a un testimonio es sopesada bajo las condiciones y circunstancias que afectan al testigo”, aclara.
  Y en ese camino explica que los relatos de las personas que aportaron su versión del hecho, “adquieren ribetes trascendentes”, para dar crédito a las narraciones del progenitor de la víctima y del testigo ocular R.M.E, que al ser valoradas de manera integral con el resto de los elementos dan contenido al pronunciamiento de condena”.
  Finalmente Laucha, que está prófugo, fue condenado por homicidio agravado por empleo de arma de fuego en concurso real con portación ilegítima de arma de fuego de uso civil y deberá pasar 12 años de prisión una vez que sea localizado.

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