POLICIALES

Lo esperaron a la salida del pasillo en el que vivía y lo mataron a balazos

Un ciudadano paraguayo de 32 años fue asesinado con seis balazos en Lejarza al 4900

Sábado 26 de Septiembre de 2020

Seis detonaciones sobresaltaron el sueño de los vecinos de la villa La Boca, patio trasero de Villa Banana. Fueron los seis balazos que ayer alrededor de las 7.30 terminaron con la vida de Richard Adderli Romero, un ciudadano paraguayo de 32 años que vivía en una más que humilde casa de pasillo sobre el pasaje 1115 (paralelo a Lejarza) al 4900. Romero fue atacado en el interior del pasillo. Trató de buscar ayuda pero se desvaneció en la boca del corredor. “Sentimos los disparos y nos acercamos. El hombre sólo decía: «Me dieron. Me dieron». Y no alcanzó a decir nada más porque empezó a escupir sangre”, explicó una vecina de la zona. A Romero lo trasladaron en un auto particular hasta el Clemente Alvarez, donde nada pudieron hacer por él. Un homicidio más en la ciudad.

La noche de jueves para viernes no escapó a lo que se ha convertido en normalidad. Veinticinco muertes en Veinticinco días. Durante la noche hubo ocho ataques a balazos se produjeron en Rosario y dos en Villa Gobernador Gálvez. En el corredor de los barrios Banana, Villa La Boca y Avellaneda Oeste se produjeron dos. Uno en las inmediaciones de Presidente Perón y Gutenberg , a metros del Distrito Oeste, donde Alan M., de 19 años, recibió heridas de calibre 9 milímetros en la región costal derecha, abdomen y pierna derecha. Fue llevado por vecinos al Clemente Alvarez donde quedó internado en observación. En un video que se viralizó en redes podía verse al muchacho herido sobre el asfalto, esperando asistencia, mientras la voz de un vecino le decía: “Vos tenés que contar qué te paso. Quien te baleó”. El otro ataque a balazos fue el asesinato de Richard Romero.

Pobreza y violencia. El rectángulo de territorio delimitado por Felipe More, Avellaneda, 27 de Febrero y bulevar Segui _zona oeste_ contiene a tres barriadas que se desarrollan en medio de la pobreza estructural: Banana, Villa La Boca y Avellaneda Oeste. Una zona de la ciudad donde abunda la pauperización, las postergaciones y donde por las noches los vecinos quedan a expensas de su buena fortuna. Vecinos con problemas que los hermanan a los países más pobres del planeta: conexiones clandestinas de agua potable; aguas pestilentes en zanjas de desagües a cielo abierto y enjambres de cables que a los enganchados a las redes eléctricas. Todo en una barriada plagada de niños pequeños que juegan con lo que pueden.

>>Leer más: La historia detrás del crimen de un pibe a manos de una gavilla que mete miedo

Los vecinos hablaron poco, pero contaron que Richard Romero llegó al barrio al comienzo de la cuarentena en Rosario por el Covid 19. Primero vivió en una casa de dos plantas ubicadas en inmediaciones de Lejarza y Manantiales. Y luego se afincó en una rudimentaria finca de pasillo sobre uno de los laterales del club Defensores de Lima, ubicado sobre Manantiales al 3100. El club se ganó un espacio en los policiales el pasado viernes 7 de agosto cuando de madrugada delincuentes ingresaron luego de mover una chapa del techo y se robaron 12 kilos de carne, una bolsa con pelotas, el motor de la bomba de agua para regar la cancha y varias de las ollas en las que se preparaba la comida que alimentaba a 50 familias del barrio.

Pasillos y calles de estos humildes asentamientos suelen ser surcados por pibes jóvenes, sin códigos ni escrúpulos, que andan armados en moto. Muchachos que reparten su tiempo entre “soldadearla o ser choros”, como los definen los propios vecinos. Dispuestos a tirar para el mejor postor. Y en este tipo de barrios empobrecidos y degradados, el mejor postor es el transa que vende droga en los pasillos. Lo que sobra en la barriada es pobreza. Hay tanta que monopoliza la mirada.

>>Leer más: Un joven muerto y otro herido tras un par de balaceras en una esquina

Desolación. El pasillo en el que vivió hasta su muerte Romero, en el que también vive una familia con niños, es pobrísimo. La imagen de un perro flaco y sarnoso en el ingreso hacía la postal más desoladora aún. Mientras este cronista caminaba por el lugar un niño con un mechón rubia escuchaba regatón sin auriculares. Una canción cuyo estribillo decía: “Tu vida no vale nada, todos vamos a palmar/varios miles mueren/mientras yo termino de rimar” (“Reggaeton contra el suicidio”, de Míster Jägger). Una canción que tampoco lo hacía mejor. “Nosotros al hombre no lo conocíamos más allá de que venia a comprarnos y siempre nos hablaba en guaraní. Escuchamos los disparos y nos acercamos. El hombre salió buscando ayuda como pudo, pero en la boca del pasillo empezó a escupir sangre y se desmayó”, explicó una comerciante de la cuadra.

Los vecinos relataron que Romero salía de su domicilio cuando fue abordado en la calle por un hombre, quien sin mayores preámbulos le disparó. Herido de muerte la víctima ingresó nuevamente al pasillo de su casa. Desorientado volvió a salir a la boca del pasillo donde cayó desvanecido. A Romero lo cargaron en el auto de un vecino y lo llevaron hacia el Clemente Alvarez. La víctima tenía seis impactos en la espalda. Ningún vecino dijo haber visto quién fue la persona que le disparó a Romero y en que se marchó.

>>Leer más: De enero a mayo hubo en Rosario cinco heridos por cada muerto a tiros

“El muchacho era cocinero o estudiaba para eso. Tenía una juntada ahí en la zona de Lejarza y Manantiales. Anoche estuvieron comiendo. Esto es un problema entre paraguayos. Se habrán desconocido. Nadie te va a contar nada porque ellos la resuelven así”, contó uno de los vecinos de las inmediaciones. Tras el asesinato de Romero el barrio quedó en modo letargo. Con el vecindario hablando solo entre propios y esquivando las valoraciones a los extraños.

La investigación del asesinato de Romero quedó en mano de la fiscal Marisol Fabbro, quien comisionó a efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), para que trabajara en territorio buscando testimonios de testigos. A simple vista, no se divisaban cámara de videovigilancia en las cercanías.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS