POLICIALES

Lo ejecutaron a balazos cuando estaba sentado en su auto

Fue la noche del viernes en el barrio 7 de Septiembre. Jorge Leonel Morel tenía 21 años, tenía un quiosco con su pareja y esperaba un hijo.

Lunes 29 de Marzo de 2021

El sábado a la noche se escucharon varios tiros que sumaron una muerte más en el castigado barrio 7 de Septiembre, en la zona oeste de la ciudad. Jorge Leonel Morel, de 21 años, fue asesinado cuando estaba sentado en su auto estacionado sobre Schweitzer al 7700, frente a la tira 54 del complejo habitacional, la misma donde vivía con su familia y donde tenía un quiosco de venta de golosinas. Al muchacho lo apodaban “Ko” y su pareja está próxima a tener un hijo. El edificio donde residían está al final del barrio y alrededor hay varios negocios, pero el silencio imperaba ayer entre el vecindario. “No vimos nada, solo escuchamos los tiros, que fueron muchos”, contó una de las comerciantes afincada en el lugar. Otros vecinos ligaron la muerte de Ko con el narcomenudeo y recordaron que el jueves pasado dos personas en una moto pasaron y tirotearon esa torre del barrio por lo que un verdulero terminó con un balazo en la rodilla.

Fuentes policiales indicaron que los vecinos realizaron una llamada al 911 en la que denunciaron los disparos alrededor de las 19.45 del sábado. Cuando los primeros agentes llegaron al lugar Morel ya había sido trasladado por sus familiares al Hospital de Emergencia Clemente Álvarez. Los médicos de guardia le diagnosticaron múltiples heridas de arma de fuego en el tórax que le causaron la muerte una hora después.

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De las primeras averiguaciones llevadas a cabo por personal de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) se logró establecer que Leonel estaba en el interior de su Volkswagen Gol color azul cuando dos hombres llegaron caminando y le dispararon sin misericordia. Efectivos del Gabinete Científico secuestraron seis vainas servidas calibre 9 milímetros y constataron que el vehículo tenía impactos en el parabrisas, la luneta y la ventanilla delantera derecha, es decir del lado del acompañante.

La fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos Georgina Pairola, a cargo de la investigación, ordenó relevar las cámaras de vigilancia públicas y privadas de la zona para obtener registros de lo sucedido pero fue difícil para los pesquisas hallar testigos del hecho.

El domingo a la mañana, en la tira 54 del barrio 7 de Septiembre todo era silencio. Jorge, el padre de Leonel, no quiso contestar las preguntas de la policía ni las que le hizo el cronista La Capital cuando se acercó a él. A los interrogantes sin respuestas sumó su rostro de desconcierto: “Era un pibe más”, dijo. Los amigos del joven fallecido abrazaban a la familia y el código del silencio se respetó a rajatabla.

Pero siempre alguien conoce el tema y los vecinos de otra tira vecina a la que vivía Ko comentaron que “el jueves les tirotearon el quiosco y algunos del otro lado el barrio avisaron que no se podía andar cerca de la zona de Schweitzer al 7700, que las cuadras iban a estar picantes por estos días y que iba a haber un tiroteo grande”.

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Los mismos vecinos apuntan a una verdulería como el lugar que los tiradores tenían como objetivo: “Parece que iba a haber un ajuste de cuentas, todo está relacionado con el narco, el verdulero está con un tiro en la rodilla y ni sale a la vereda”. De la muerte de Ko dijeron además que “tiene que ver con el pase de factura de los chicos del barrio Stella Maris que fueron atacados a tiros la semana pasada y que los van a acribillar a todos”.

Se referían al ataque del 12 de marzo pasado cuando dos hombres armados bajaron de un Renault Sandero gris e ingresaron a un complejo de fútbol 5 ubicado en Juan B. Justo al 8400, entre Olmos y García del Cossio, en Fisherton Norte. Los pistoleros caminaron decididos, resueltos, hacia la única canchita del lugar en la que un grupo de pibes del barrio Stella Maris terminaba de jugar y otro, de barrio Hostal del Sol, se preparaba a ingresar. Al filo de las 21 los tiradores se dispusieron a la altura de los córners más cercanos al ingreso y comenzaron a disparar con dos armas 9 milímetros haciendo tiro al blanco. Seis muchachos de entre 21 y 31 años resultaron heridos de diversa gravedad.

Según contaron otros vecinos “en el quiosco siempre se lo veía sentado a Ko con la pareja y se decía que ahí se dejaba marihuana que vendían los soldaditos en la zona. Una pena que un pibe termine así, vendiendo y acopiando, al menos eso se cuenta”, sostuvo una vecina de la tira 54.

El barrio 7 de Septiembre vive hace al menos tres semanas en una lacerante incertidumbre. “Cada noche se escuchan tiros, algunos son tipo ametralladora y otros como disparados con pistolas, más espaciados. Después de la ocho de la noche no queda nadie en la calle y así vivimos, sin saber si no quedás en medio de un tiroteo”, dijo Marta, una antigua vecina del barrio.

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