Policiales

Lo ejecutaron de 11 balazos en un auto en un hecho con tinte mafioso

Un crimen sin intenciones de robo. Antonio Rafael Cresta tenía 38 años y varios antecedentes penales. Tras el ataque los homicidas escaparon en una moto.

Viernes 19 de Febrero de 2016

Si bien es cierto que las cifras de homicidios en el departamento Rosario están a la baja en comparación a los años anteriores, la ciudad parece acostumbrada a las ejecuciones de tinte mafioso. Crímenes brutales con mensajes claramente direccionados. Hechos se producen por fuera de los bulevares, en barrios periféricos, y casi siempre humildes. El último episodio con esas características ocurrió el miércoles a la noche en Garzón al 4000, a metros del cruce con Doctor Riva, detrás del barrio Hipotecario y en la zona sudoeste de la ciudad. Antonio Rafael Cresta, un hombre de 38 años y prontuario penal abierto, quedó sentado al volante de su Chevrolet Corsa rojo estacionado sobre la calle de tierra. Once balazos habían impactado en su cuerpo, al menos dos de ellos en la cabeza. Los investigadores no descartan que quien lo asesinó le hubiera apoyado el arma para rematarlo y eso ocasionó que el habitáculo del vehículo quedara sembrado de masa encefálica .

Antonio Rafael Cresta era un viejo conocido de la policía local. Algunos pesquisas lo recordaban ayer como un tipo que años atrás fue un "prolijo ladrón de autos" o un "estafeta", como en la jerga se reconoce a los estafadores. Y otros indicaron que en el último tiempo se ganaba la vida "moviendo dinero", es decir trasladando importantes cifras de efectivo en negro para empresarios legales e ilegales de la zona que de esa manera no rinden tributos.

Antecedentes.PUNCTUATION_SPACEHasta el 10 de febrero de 2014, cuando se inició el nuevo sistema procesal penal, Antonio "Peligro" Cresta, como lo conocían algunos pesquisas, tenía antecedentes por robos, encubrimiento y usurpación. Fuentes consultadas indicaron que además estuvo mencionado en el homicidio calificado de Juan Manuel Cecchini, un empleado de 32 años asesinado de varios balazos tras una discusión en un bar, el 28 de septiembre de 2009 en Deán Funes al 6700. En el nuevo sistema tenía una anotación por estafa y amenazas de octubre de 2015.

El Chevrolet Corsa rojo de tres puesrtas que conducía la noche del miércoles estaba radicado en la comuna de Aldao, en el departamento San Lorenzo. Y el último domicilio que tenía la policía de él era Campbell al 3500, donde ayer a la mañana no había familiares. Incluso, hasta el mediodía nadie se había acercado al Instituto Médico legal para reclamarlo.

Arriba del auto. Los últimos minutos de su vida, "Peligro" Cresta los pasó sobre el Chevrolet Corsa dominio JJYPUNCTUATION_SPACE183. En ese vehículo llegó conduciendo por calle Garzón en dirección al sur y se estacionó frente a un obrador, a metros del cruce con calle Doctor Riva y junto a un contenedor de basura oxidado en un sector que llaman barrio Cordero, "porque era el nombre del dueño de la tierra", contó una vecina. El auto tenía los cristales polarizados pero sin embargo llevaba las ventanillas delanteras bajas.

Alrededor de las 22 se escucharon varias detonaciones. Un policía que realizaba adicionales en el obrador y que patrullaba el extenso predio dio aviso inmediato al 911. Cuando los vecinos se asomaron a la calle vieron el auto estacionado, con el motor apagado, las llaves puestas en el tambor de contacto y las luces encendidas. Cresta estaba sin vida en el asiento del conductor y con disparos de remate en la cabeza. También tenía impactos en el hombro, la espalda y las piernas. Había vainas servidas calibre 9 milímetros fuera del auto, pero también dentro del habitáculo que había sido regado por la masa encefálica de la víctima. Eso dio la idea a los investigadores de que el ejecutor metió la mano dentro del vehículo para asegurarse el resultado criminal.

Dos hombres, una moto. Los testigos no abundaron. Y los que hablaron dijeron poco: "Escuchamos varios disparos. Serían siete u ocho. Fue justo en el entretiempo del partido de Boca (frente a San Martín de San Juan). Cuando salimos, el hombre estaba sentado del lado del conductor, recostado sobre el asiento del acompañante. El interior de la puerta del acompañante estaba manchada con masa encefálica. Escuchamos el sonido de una moto, pero acá todo el mundo anda en moto", explicó una vecina.

Otro testigo aseguró haber visto llegar a Cresta en su auto escoltado por una moto Honda Tornado. Al lado de Cresta, en el auto, iba sentado "un gordo pelado". La imagen hasta ahí es que los hombres se conocían. Luego se produjo la escena final. El testigo aseguró que el "gordo pelado" le disparó a Cresta dentro del auto y su compinche, que manejaba la moto, completó la faena disparándole desde la ventanilla. Mientras eso sucedía, y como si se tratara de un trámite, el robusto acompañante de la víctima se bajó del Corsa, se subió a la moto y se fueron. "Salieron tranquilos, sin desesperación. Me llamó la atención que el gordo se iba acomodando algo. Bien pudo ser la pistola en la cintura o algo que sacó del auto", narró el testigo que pidió el resguardo de su identidad. "A la policía le dije que no vi nada, porque yo tengo que seguir viviendo acá y ellos no me van a cuidar", dijo.

El caso quedó en manos del fiscal de la Unidad de Homicidios Florentino Malaponte, quien comandó las primeras medidas en la escena del crimen. Desde la fiscalía se apeló a la cautela a la hora de realizar comentarios públicos sobre la causa ya que hasta al mediodía ningún familiar había reclamado por Cresta. Pero una fuente judicial indicó que "la hipótesis que más se desinfló es la del orbo, ya que la víctima tenía todos sus pertenencias y los papeles del auto". Ahora habrá que esperar que la investigación mueva sus hilos para poder conocer que hubo detrás del asesinato de "Peligro".

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