Martes 15 de Marzo de 2022
Un joven fue condenado a 5 años de prisión efectiva por los delitos de robo calificado por el uso de un arma blanca en perjuicio de un remisero, resistirse a los policías que lo persiguieron tras ese episodio, daños y la privación ilegal de la libertad de una empleada del centro asistencial en el que terminó internado para recuperarse de las adicciones que sufría. La pena recayó en Lisandro Rolón, quien cometió los hechos en septiembre de 2020 y el mismo mes de 2021, y fue impuesta por la jueza María Trinidad Chiabrera en el marco de un proceso abreviado acordado entre el fiscal Rodrigo Santana y la defensa del acusado.
Uno de los hechos aceptados por Rolón en el juicio ocurrió la madrugada del 24 de septiembre de 2020 cuando llamó un remís en calle Biedma 2800 y pidió ser trasladado hasta Lamadrid y Cafferata. Al arribar a esa intersección simuló sacar dinero de su bolsillo para pagar el viaje pero extrajo un cuchillo con el que amenazó al chofer de un Chevrolet Corsa al que le exigió sus pertenencias y dinero.
El conductor primero intentó resistir el atraco y luego bajó del auto para resguardar su integridad física, ante lo cual Rolón se sentó en el asiento del conductor y huyó en el vehículo. El remisero pudo dar aviso a la policía y se montó un operativo cerrojo para dar con el asaltante. En ese marco una patrulla detectó el auto cuando circulaba por bulevar Avellaneda hacia el norte y tras intentar que se detenga mediante señas de luces y sirena se inició una persecución que siguió por calle Garibaldi al oeste y luego por Medina hasta las vías, donde el asaltante perdió el control del rodado e impactó contra una columna de luz causando daños en auto.
A pesar de que Rolón bajó del auto robado e intentó escapar a la carrera hasta un pasillo de Avellaneda al 4300 terminó detenido. Estando en prisión preventiva por ese hecho internado en una clínica para el tratamiento de adicciones ubicado en barrio Belgrano, el 14 de septiembre de 2021 a la madrugada se presentó en la guardia de la institución junto a un menor de edad y le manifestó a la empleada de turno tener una dolencia, lo que no fue más que un método de distracción que le permitió al ahora condenado reducir a la mujer.
En esas circunstancias la víctima empezó a gritar y zafó de su agresor por lo que pidió auxilio a otra mujer que estaba internada en el lugar. Cuando ésta llegó en su auxilio, el condenado y su cómplice la redujeron y le colocaron una prenda de vestir en la boca además de atarle las manos con una soga.
Tras ello, sostuvo el fiscal en la acusación, Rolón se apoderó de un arma blanca y la colocó sobre el cuello de una de las víctimas a la que le exigió la entrega de la llave de un cajón en el cual había dinero en efectivo que robó junto a las llaves de una moto y otras pertenencias antes de escapar dejando maniatadas a las dos mujeres.